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Anouck Jaubert y Michael Piccolruaz consiguen plaza para Tokio 2020

Michael Piccolruaz en una competición

La International Federation of Sport Climbing (IFSC) ha anunciado a través de una nota de prensa que Anouck Jaubert (Francia) y Michael Piccolruaz (Italia) han obtenido una plaza para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 por reasignación de las dos invitaciones no utilizadas por la Comisión Tripartita.

La nota de prensa de la IFSC especifica: “Según el sistema de cualificación, la cuota de las plazas de la Comisión Tripartita debía comunicarse antes del 30 de marzo. Sin embargo, no se ha realizado esta comunicación dentro del plazo estipulado, así que a finales de abril cualquier cuota no utilizada tenía que reasignarse”.

Jaubert y Piccolruaz han conseguido esta plaza gracias a los resultados que obtuvieron en el Campeonato del Mundo de Escalada 2019 disputado en Hachioji (Japón). La francesa acabó en la posición 11 y el italiano en la 14 en el evento combinado.

Fanny Gibert y Stefano Ghisolfi se quedan sin opciones

Con la reasignación de estas plazas, Anouck Jaubert, especialista en velocidad, se ha unido al resto del equipo francés que ya contaba con un pasaporte para Tokio: Julia Chanourdie, y los hermanos Mawem, Bassa y Mickael. Francia es el tercer país que completa el máximo de plazas permitidas por país después de Japón y Estados Unidos.

Esta circunstancia ha provocado que unas de las favoritas para conseguir uno de los últimos billetes para Tokio, la francesa Fanny Gibert, se haya quedado sin ninguna opción. Gibert tenía puestas sus esperanzas en el próximo Campeonato de Europa de Escalada de Moscú, aplazado hasta octubre debido a la crisis de la Covid-19.

La decisión de la IFSC se antoja realmente injusta, habiendo otorgado dos plazas para los Juegos antes de la disputa del campeonato europeo. Gibert se ha pronunciado en sus redes sociales: “Una llamada, una frase y en un segundo todo se desvanece. Me siento infinitamente enfadada. He gritado y gritado todo lo fuerte que he podido pero todavía no lo suficiente. Mi dolor se mantiene intacto. Es peor que perder en una competición. Estoy en casa, con mi cara hinchada por las lágrimas y nada, nadie a quien aferrarme. Solo un sentimiento profundo de impotencia y afrontando en soledad esta decisión injusta. ¡Dejadme escalar, dejadme luchar!”.

https://www.instagram.com/p/B_nNkEHgN1j/

En la misma situación que Fanny se encuentran Marcello Bombardi y Stefano Ghisolfi, que también tenían una última oportunidad en Moscú antes de la reasignación de la IFSC. Ludovico Fossali se convirtió en Hachioji en el primer escalador italiano olímpico y ahora la segunda y última plaza masculina para Italia la ocupará Michael Piccolruaz.

Ghisolfi se ha pronunciado en su cuenta de Instagram: “Ayer recibí una llamada de teléfono y decubrí que mi última oportunidad para estar en Tokio se esfumaba. La IFSC asignó las plazas de la Comisión Tripartita, en pocas palabras, no puedo clasificarme para los Juegos. Esta decisión se suponía que debía tomarse después del Campeonato de Europa, así que habríamos tenido una última lucha por la última plaza, pero se pospuso la prueba […] Una historia surrealista. Es triste no poder luchar por última vez y quedarte fuera del juego en una llamada de teléfono, pero estamos viviendo una situación histórica negativa (la causa por la que se suspendió el campeonato) y tengo que aceptarlo”.

Sin quitarle gravedad a la decisión de la IFSC, el italiano ha buscado el lado positivo: “Algo peor está pasando en el mundo ahora y no voy a llorar por una competición, aunque es la más importante y significa perder más de un año de entrenamientos y viajes para clasificarse. […] En cualquier caso creo firmemente que las competiciones desafortunadamente no se celebrarán este año (es una opinión personal), así que esta decisión habría llegado tarde o temprano, y mejor que haya sido ya. Después de unos minutos de tristeza tras la llamada, me he dado cuento que todavía tengo 1.000 proyectos y más tiempo para trabajar en ellos que nunca. Me gusta ver la parte positiva y puedo decir que soy feliz porque puedo dedicarme a lo que más me gusta”.

https://www.instagram.com/p/B_o5bDCnmp8/

Ocho plazas pendientes por decidir

Con la reasignación de la IFSC ya son 32 las plazas olímpicas decididas de un total de 40 para los Juegos Olímpicos de Tokio. Las ocho plazas restantes se conocerán después de la disputa de los correspondientes campeonatos continentales:

  • Campeonato de Europa, en Moscú (Rusia), del 1 al 8 de octubre.
  • Campeonato de África, en Ciudad del Cabo (fechas pendientes de confirmación).
  • Campeonato de Asia (lugar y fechas pendientes de confirmación).
  • Campeonato de Oceanía, en Sidney (fechas pendientes de confirmación).

El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció a finales de marzo las nuevas fechas de los Juegos Olímpicos de Tokio, que se celebrarán entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021.

Móntatelo en casa. Así es el plafón de Patxi Usobiaga

Plafón exterior de Patxi Usobiaga

Quién podía imaginar que de la noche al día se decretara un confinamiento de toda la población y que, entre miles de consecuencias, no se podría escalar en roca y los rocódromos tendrían que bajar la persiana durante un tiempo. Son los efectos de una pandemia global.

El entrenamiento en casa, entre cuatro paredes, se ha convertido en la única manera de  mantener la forma para miles de deportistas, tanto aficionados como profesionales. Entre los escaladores se han disparado las ventas de tablas multipresa; plafones de madera para montar improvisados rincones donde acumular movimientos; presas de resina y madera; y muchos otros accesorios. Cada uno se ha adaptado en función del espacio y posibilidades.

Aprovechando estas circunstancias y aportando una dosis de motivación muy bien recibida en tiempos revueltos, Patxi Usobiaga abre las puertas de su plafón casero, en Oliana, y explica el proceso de construcción, trucos y consejos.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 4)

Luis Manzaneda y Jordi Balasch escalando en Montserrat

Cuarta y última entrega sobre la serie de escalada y fotografía. Ha sido una experiencia magnífica ponerme a escribir cada línea de estos artículos y descubrir que quizás sí que tengo algunas cosas que explicar que puedan aportar algo a la gente que quiera iniciarse en la fotografía de escalada.

A los que me habéis escrito a través de mi cuenta de Instagram o por correo electrónico, agradeceros el interés y deciros que habéis sido una de las motivaciones para realizar las siguientes entregas.

En esta última explicaré mi manera de entender la edición de las fotos según el uso que queramos darles, así como una sencilla manera de archivarlas y seleccionarlas. También trataré los formatos con los que trabajo durante la edición y los que utilizo para entrega. Advierto que la edición y yo nos llevamos bien porque nos necesitamos el uno al otro, pero es una relación más bien de amor y odio…

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 1)]

Para concluir todo el reportaje explicaré mi manera de trabajar en las cuerdas. Es lo que hace que la fotografía de escalada se diferencie del resto de tipos de fotografía. Debes saber darle al botón de la cámara, pero lo que no se te puede escapar es que estás colgado de unas cuerdas y tienes que velar por tu seguridad, por la de la gente con la que haces las fotos y por el resto de gente que pueda haber en la zona y que puedan sufrir la caída de algún objeto o de una piedra si te equivocas. ¡Al lío!

Procesos en la edición

La edición de una fotografía tiene una importancia relativa. Estará relacionada con la calidad que necesitemos según el uso que queramos darle. Lo que está claro es que una mala edición puede arruinar una buena fotografía y una edición exquisita no arreglará una foto mala de origen. Toca aprender a editar, al menos de forma básica, para poder mantener la calidad de la foto original o incluso para “mejorarla”.

Josep Claramunt escalando en la Paret Gran
Josep Claramunt en la Paret Gran, en Sant Llorenç del Munt (foto 2). Foto / Carlos Pérez

A día de hoy hay dos formatos habituales en las cámaras: RAW y jpeg. El formato RAW guardará más información para poder disponer de ella en la edición, pero el archivo pesará más y tendremos que pasar por el ordenador obligatoriamente.

El jpeg podrá sacar una foto más editada desde cámara y con menos peso, pero perderemos información si luego no nos convence esa edición y queremos reeditarla nosotros. En situaciones de alto contraste y en las que dispongamos de poca luz, para mí es indispensable tirar del formato raw para hacer recuperaciones importantes de luces o sombras o hacer reducciones un poco drásticas de ruido.

Sobre los dispositivos donde editar pasa algo parecido. Puedes bajar una foto de cámara a teléfono y editarla allí mismo con aplicaciones tipo Lightroom o Snapseed, o incluso con los controles de edición que te permite Instagram. Te puede quedar una foto perfecta para redes sociales, y por contra, puedes disponer de un Mac último modelo y de un monitor de edición con una gama de colores y tonos increíble, y que lo tengas mal calibrado para que luego al imprimir las fotos queden terribles de exposición o de color.

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 2)]

En mi caso solo tuve un monitor de edición (más caro que el propio ordenador) cuando hacía fotografía de producto en estudio. A día de hoy tengo un ordenador de sobremesa con el que hago casi todo (Mac del 2013); una tableta con la que hago cosas puntuales in situ (iPad Pro); y un teléfono de hace casi cuatro años, con el que hago cosas al momento para poder poner algo en Instagram, por ejemplo, sabiendo que la foto se va a ver pequeña y que solo hace falta que sea resultona los 2 segundos que la va a mirar quién pase por encima.

Respecto a hacer trabajos con una cantidad importante de imágenes y que se busque calidad, para mí es indispensable un ordenador de sobremesa o un portátil con un monitor extra. La organización de archivos en las tabletas todavía deja mucho que desear.

Quizás me haya quedado desfasado, pero a mí me sigue gustando disponer de mis archivos en discos duros y esa agilidad a mí solo me la da un ordenador. Por lo demás, la pantalla de la tableta está muy bien y con un buen pencil la vida es más fácil. La ligereza también le da un punto a favor. Pero yo, si lo llego a saber antes, ahora tendría un pequeño Macbook Air en lugar del carísimo pero no tan mejorado iPad Pro.

Escalada en el Cao Grande
Miquel Mas y Toti Valés en el Cao Grande (foto 3). Foto / Carlos Pérez

Vayamos a la edición por orden de tareas a hacer. Para poder llegar a editar una foto lo primero es hacerla. De eso hemos hablado en las entregas anteriores. Lo siguiente es descargarlas en el ordenador o dispositivo donde vayamos a editar.

Descarga y organización de archivos

Sobre este tema he pasado por varias fases. Durante un tiempo usé programas con etiquetado como Bridge, Lightroom o Capture One. Cada vez que cambiaba de versión, de programa, o si el ordenador necesitaba algún cambio era un caos. Bibliotecas arriba y abajo y no encontrando nada. Dos ordenadores salieron volando por la ventana… ¡haha! Ahora lo hago desde el mismo explorador de archivos. Básicamente la organización es la siguiente:

  • Abro una carpeta de proyecto con fecha (al revés), cliente, sesión, lugar, personas implicadas y lo que lo haga remarcable. Por ejemplo: 200424_CCT21_Boulder Party_Sala BATEC_entrenamiento general.
  • Abro 4 subcarpetas dentro de la anterior:

– Originales (raw)
– EP (en proceso)
– Tamaño web
– AR (alta resolución)

Lo primero será bajar las fotos a la carpeta de “Originales”. Luego las renombro con el mismo nombre de la carpeta principal y el número de imagen automático. Edito el archivo raw y lo paso a Photoshop si hiciese falta. El archivo con las capas desplegadas en formato PSD lo guardaré en EP. Lo podré abrir cada vez que quiera para aplicarle cambios. Una vez acabado lo exportaré de dos formas. Una a baja resolución para redes sociales que irá a la carpeta “Tamaño web” y otra a máxima calidad y resolución completa (jpeg o tiff) que irá a la carpeta AR. En todas las carpetas la foto tendrá el mismo nombre, pero en diferentes partes del proceso. El problema del iPad es que no te permite hacer eso tan básico.

Una vez descargados los archivos originales en el ordenador sí que los importaré, por ejemplo, en Lightroom. Allí, desde la biblioteca iré haciendo varias pasadas clasificando las fotos con estrellas: 1 estrella, enfocadas y correctas; 2 estrellas, algún interés aún en tomas en ráfaga; 3 estrellas, descartas iguales o muy similares… y así hasta llegar a las 5 estrellas, donde con suerte tendrás alguna imagen que te diga que el día ha valido la pena, por mucho que hayas hecho 1.400 fotos. Las afortunadas 5 estrellas pasan a la fase de edición.

Inventos para fotografía de escalada
Inventos para fotografiar en pared (foto 4). Foto / Carlos Pérez

Edición (básica)

Obviando el tipo de dispositivo que utilicemos para editar, y como ya comenté en alguna ocasión anterior, lo más fiable es el histograma de una fotografía. Que la foto tenga una correcta exposición no depende del brillo que tengamos en nuestras pantallas. Yo recomendaría que, aunque sea en el teléfono, se utilicen aplicaciones que sí lo muestran.

A grandes rasgos el histograma es una gráfica que muestra toda la gama tonal de una fotografía relacionando la cantidad de píxeles que tiene en cada tono. Así, la parte izquierda de la gráfica muestra las partes más oscuras y la derecha las más claras. El extremo izquierdo será el negro y el derecho el blanco.

En exteriores es raro que una foto de escalada no abarque toda la gama tonal, por lo que el primer ajuste serán los niveles. Yo suelo ajustar el control de “negros” hasta que toca la parte izquierda, y el de “blancos” hasta la parte derecha. Para mí esto es básico.

En casos de alto contraste o que se nos haya ido la exposición, si hemos tirado en raw podremos recuperar mucha de la información que hayamos perdido. El balance de blancos es igual de importante, pero en exteriores y a la luz del día suele salir ya correcto de cámara.

Lo segundo es ajustar la exposición general con las curvas. Si habiendo ajustado negro y blanco la exposición queda desequilibrada, levanto o bajo la curva con uno o más tiradores hasta que quede el resultado que espero. Tocar el contraste, levantar sombras o bajar iluminaciones, texturas, saturar más o menos y restos de controles de la edición raw básica ya dependen del criterio y gusto de cada uno.

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)]

Hasta aquí es lo que yo hago con el 80% de las fotos a día de hoy. Una edición sobre archivo raw con la que intento equilibrar luces con sombras y color. Con Lightroom también puedo añadir algún viñeteo suave si veo que aporta algo y la foto con eso va a quedar finalizada.

Con el 20% de fotos restantes sí que puedo dedicarme a inventar desde blancos y negros;
desaturaciones con alto contraste; pruebo filtros que están tan de moda y que van solos; y hasta puedo llegar a probar los programas que ponen cielos de mentira. No es lo que más me gusta, pero para usos determinados puedo empezar a jugar más con la edición y el retoque y ver si acaba encajando en lo que creo que se necesite.

De todas las imágenes de 5 estrellas ya editadas (y retocadas si lo veo necesario) hago dos exportaciones. Una a la carpeta web a tamaño de entre 960 y 1600 px por el lado largo, y una a toda la resolución que dé el archivo que va a la carpeta de AR. La primera en espacio de color sRGB y la segunda en Adobe RGB.

Escalador en Sant Llorenç del Munt
Jordi Balasch escalando en Sant Llorenç del Munt (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Fotografiar desde las cuerdas

Lo que explico continuación no pretende ser un curso sobre cómo colgarse en las cuerdas. Solo es mi manera de trabajar desde éstas. Cada uno es responsable de su seguridad y de la formación que se requiere para llevar a cabo cada trabajo.

Fotografiar desde las cuerdas es una tarea que puede parecer sencilla, pero que cuando la practicas te das cuenta de que hace falta más orden del que parece. La prioridad es la seguridad. Tu propia seguridad, porque un error puede ser fatal. Y la de los demás, porque por tus movimientos puedes acabar tirando algo encima de alguien y haciéndole bastante daño. En mi caso, lo que más utilizo para moverme es un puño (jumar), un Rig en la cuerda principal y un Grigri en la secundaria.

¿Cuántas cuerdas?

Yo dos. No veo la razón por la que si en trabajos verticales se duplica todo el sistema de seguridad, siendo un entorno controlado, no debemos hacer lo mismo los fotógrafos de escalada. Es más engorroso porque puedes acabar llevando muchos metros de cuerda, pero sin lugar a dudas las ventajas son muy superiores.

Para empezar tienes doble seguridad y los dos puntos de anclaje deben ser fiables. Desde reuniones de vías hasta lo que nosotros podamos considerar como un sistema de anclaje seguro.

Dos cuerdas. Falla una, te queda otra. Pero si escalando llevamos solo una, ¿por qué llevar dos para hacer fotos? En el caso de la escalada la cuerda está siempre en movimiento entre los mosquetones de las cintas, las reuniones, el asegurador y lo que roce por la pared. No roza de forma continuada durante decenas de veces por el mismo punto.

Cuando asciendes por cuerdas, ésta se encuentra siempre en el mismo lugar, excepto por los movimientos de extensión cada vez que le hacemos fuerza con el jumar y el pedal. Eso significa que si una vía tiene 35 metros (en el caso de deportiva), y le hacemos entre 3 y 8 “jumareadas” por metro, cuando lleguemos a la reunión podemos haber tirado de ella entre 105 y 280 veces con todo nuestro peso. Si esa cuerda roza en algún sitio en la parte alta, habrá rozado en ese sitio exacto todas esas veces. Las cuerdas aguantan lo que aguantan.

Este problema se evita de varias maneras. Se pueden utilizar protectores de cuerda para roces y en los propios mosquetones, y además, se pueden hacer fraccionamientos si disponemos de parabolts en la pared. De esta manera, además de evitar los roces, también se evita que la cuerda tenga demasiado chicle y subamos con menor esfuerzo.

Trabajo en una sesión de fotos de escalada
En una sesión de fotos con Ramon Julián y Miquel Mas (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Pasar los mosquetones en desplome puede ser interesante. Puedes llevar un cabo de cuerda de unos 3 metros para evitar los péndulos que podrías hacer al sacar la cuerda de cada mosquetón. Te atas un cabo al arnés con un mosquetón y pasas el otro por la cinta que haya. De esta forma puedes quedarte agarrado a ese cabo mientras sacas la cuerda principal y luego te dejas caer con cuidado sin necesidad de pendular. Esta técnica me la enseñó Carlos Padilla en una sesión con Andrea Cartas y ¡no sé si sabrán lo que se lo agradezco!

Aseguradores

Llevo dos aseguradores. Un Rig para la cuerda principal con posibilidad de bloqueo. No me gustaría darle un golpe sin querer y llevarme un buen susto al desbloquearse sin yo esperarlo.

En la otra cuerda llevo un Grigri o similar, en el que voy recuperando o dando cuerda en cada caso. Otra de las ventajas de utilizar dos cuerdas es que si las montas en dos reuniones diferentes de repente puedes moverte en dos dimensiones y no en una. Puedes ir ascendiendo por una u otra, lo que te lleva hacia un lado o hacia el otro hasta que encuentras el punto que más te convence para hacer esas fotos.

Fotos de escalada desde la pared
Trabajando desde la pared (foto 7). Foto / Col. Carlos Pérez

Otro accesorio muy útil es una silla rígida. Si tienes que pasar horas en desplome no es solo recomendable sino imprescindible si cuando toques el suelo quieres poder andar. La cuelgo del jumar y le doy tensión hasta que me quedo sentado sin peso en el arnés.

Algunos trucos

  • Ata el equipo al cabo de la cuerda principal antes de ascender. Asciende tú y luego sube el equipo. En caso de ser muchos metros hace que subas mucho más rápido.
  • Si trabajas con dos cuerdas, los primeros metros puedes ir asegurado solo a una. No olvides pasarte el otro cabo por algún mosquetón del arnés aunque solo sea para que corra por dentro.
  • Recoge la cuerda cuando ya estés en el sitio. Es muy engorroso tener que borrar la cuerda de las fotos o incluso la sombra que hace si fotografías al sol. Recógela en bucle y la cuelgas en el jumar o en un parabolt de una cinta larga.
  • Ordena el pie de vía. Piensa donde vas a estar y mira toda la zona de suelo que va a salir antes de hacerlo.
  • Si solo vas a hacer fotos utiliza un arnés de trabajos en altura. Son mucho más cómodos y tienen varios puntos de anclaje de seguridad.
  • Puedes utilizar una sola cuerda de 70 metros para ascender en doble si anclas los dos cabos a dos reuniones diferentes y el bucle queda abajo. Dependerá de la longitud de lo que tengas que ascender, pero en muchos casos con una sola cuerda podrás trabajar con doble seguridad y pudiendo moverte de un lado a otro.
  • Lleva un trípode tipo Gorillapod con una rótula segura y un disparador remoto de radiofrecuencia (no Bluetooth ni Wifi). Si la persona que asegura se lo deja a mano (con un cordino atado a la muñeca por ejemplo), podéis fijar la cámara en algún sitio y tener fotos escalando aunque seáis solo dos. Los resultados pueden ser muy buenos, y sobre todo tendréis alguna foto del día, que de eso se trata.

Y para acabar… queda con gente y sal a hacer fotos, ¡¡se aprende mucho más que leyendo!!

Fotos de escalada desde la pared
Mi sombra en Espadelles (foto 8). Foto / Carlos Pérez

Pies de foto

Foto 1: Luís Manzaneda y Jordi Balasch escalando la vía del Paca en Ecos, Montserrat. Para mí hubo un antes y un después con esta vía. Fue la que inició mi proyecto de paredes de Montserrat y fue la que me puso en alerta en temas de seguridad. Las dos cosas fueron un éxito. La primera porque supuso el inicio real de mi pasión por hacer fotos en pared con compañeros con los que me encanta compartirlo. La segunda, porque cometí un error grave del que aprendí mucho de golpe. Colgué una cuerda por la que ascendí muchos metros, sin tener en cuenta un pequeño roce que había en el típico bolito de Montserrat. La cuerda rozó allí centenares de veces. Cuando llegué a unos metros por debajo empecé a ver lo que era una buena flor en la cuerda. No fue a más, pero el susto supuso que me plantease si era correcto colgarse tan solo de una cuerda de seguridad para trabajar en entornos que no siempre pueden estar controlados. Foto con cámara Full Frame, 140mm, f4.5, 1/400seg.

Foto 2: Josep Claramunt en la Paret Gran, en Sant Llorenç del Munt. En sectores conocidos no está de más llevar la cámara encima. Sabiendo las vías que prueban tus amigos y las que pruebas tú, siempre puedes dejar preparado el equipo a pie de vía para que alguien lo ancle a tu cuerda después de un pegue y hagas la foto que sabes que puedes tener en un momento.

Foto 3: Miquel Mas (OS2O Alpine Team) y Toti Valés en el Cao Grande, Sao Tomé e Príncipe. Hacer fotos con dron puede parecer una buena alternativa, y lo es. Para completar reportajes es genial. Da unas vistas aéreas desde puntos únicos y espectaculares. Hay que tener en cuenta que hace falta permisos de vuelo y que depende mucho de la zona donde vayas a ir. Como cámara principal quizás no, pero si dispones de uno para complementar lo que hagas con tu cámara, es un buen accesorio con el que puedas disponer de tomas diferentes del entorno.

Foto 4: Pértiga diseñada por Luís Manzaneda. Este fue un artilugio que nos acompañó un par de veces. Una pudimos montarlo y la otra no. La verdad es que llegas a obtener unas fotos con un punto de vista diferente, ya que puedes separar la cámara de la pared hasta unos cuatro metros entre la pértiga y tu brazo. Fue una experimentación que me aportó más de lo que esperaba. A raíz de eso a día de hoy trabajo en otros inventos que puedan dejarme más movilidad y que sean más ligeros.

Foto 5: Jordi Balasch en Sant Llorenç del Munt. Este es un claro ejemplo de foto que puede hacerse yendo solo dos personas a escalar. Para mí el resultado vale la pena. Cámara, mini trípode y mando. Encuadras, enfocas (en manual) y esperas el momento adecuado. Hablando de edición, ¿alguien ve algo raro en esta foto? Respuestas si queréis por mensaje privado.

Foto 6: Mi sistema de seguridad, mi gorra (¡mejor un casco!) y yo. Cuerda doble y arnés de trabajos verticales. Comodidad y seguridad.

Foto 7: Miquel Mas, José Manuel Cano y yo en Sant Lloreç del Munt. Una foto que muestra de forma visual los beneficios de trabajar con dos cuerdas. Doble seguridad y trabajar en dos dimensiones. No puede pedirse más.

Foto 8: Yo mismo en Espadelles, en Margalef.

Adam Ondra encadenando ‘Iceberg’ 8C

Adam Ondra en Iceberg 8C

Adam Ondra consiguió el pasado 23 de abril la primera repetición de Iceberg 8C en Moravský kras, una zona de boulder cercana al domicilio del checo en Brno. En la República Checa se han levantado las medidas de confinamiento provocadas por la Covid-19 y ahora se encuentran en un periodo al que llaman “cuarentena responsable”.

La primera ascensión de Iceberg se la apuntó Martin Stránik en enero de 2020 y Ondra no ha querido desaprovechar los primeros días de libertad en su país para repetirlo. El último vídeo que Adam ha publicado en su canal de YouTube recoge el encandenamiento.

Matilda Söderlund encadena su primer 8B, ‘Armstrong assis’

Matilda Söderlund haciendo boulder cerca de Estocolmo

Matilda Söderlund ha encadenado Armstrong assis 8B, en Nockeby, al oeste de Estocolmo (Suecia). Es el primer 8B para la escaladora sueca, que ha empezado a explorar zonas de boulder cercanas a su casa debido a las restricciones de movilidad que ha provocado la pandemia de la Covid-19.

Unos días antes de tachar Armstrong assis Söderlund había realizado la versión de pie del mismo problema, con una dificultad de 7C+, y también encadenó Moonlander assis 8A+.

Armstrong assis, un encadenamiento inesperado para Matilda Söderlund

“Antes de esta temporada había hecho boulder al aire libre quizás unas cinco veces, aunque siempre lo hago entrenando. Hice mi primer 7C+ en febrero cuando estuve en Fontainebleau; después 8A ya cerca de casa, en Estocolomo, y ahora 8A+ y 8B”, nos explica Matilda.

Los planes de la sueca eran otros para el mes de abril: “Ahora debería estar en Suiza trabajando en mi primer proyecto de escalada deportiva del año. Evidentemente, debido a la situación actual aún estoy en Suecia. Afortunadamente podemos seguir escalando al aire libre, como siempre, aunque con responsabilidad. Nunca había explorado las zonas de boulder cercanas a Estocolmo así que siento que ha sido algo natural hacerlo para mantener la motivación”.

A pesar de no poder desplegar la cuerda, las sesiones de boulder cerca de casa han resultado más fructíferas de lo esperado para Matilda: “Este 8B ha sido mi primer proyecto serio en boulder. Lo he trabajado durante un mes más o menos, en unas nueve sesiones en total. Es muy de regletas, algo que se me da bien, ¡jaja! Mi objetivo principal sigue siendo mejorar en deportiva, pero estoy muy motivada con el boulder mientras tenga que estar en Estocolmo”.

En octubre de 2019 Söderlund se anotó su primera vía de noveno grado con The Elder Statesman 9a, en Frankenjura (Alemania). En su libreta también cuenta con líneas clásicas como Kale Borroka 8b+ o Pati Noso 8c+, en Siurana; o Pure Imagination 8c+, en Red River Gorge.

[Conoce mejor a Matilda Söderlund]

“Desde enero estoy trabajando con Melissa Le Nevé como entrenadora y nuestro objetivo principal es mejorar mi fuerza. Es genial ver los progresos y estoy emocionada por ver hasta dónde nos llevará esta colaboración”, comenta Matilda respecto a sus entrenamientos.

El gobierno sueco ha decidido seguir una política muy distinta respecto a la que han adoptado otros países europeos para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Así lo explica la escaladora de Estocolmo: “No soy epidemióloga ni científica, así que no puedo afirmar que sea una buena o mala estrategia. No creo que la situación sea normal aquí, pero no hemos sufrido el confinamiento. Podemos escalar al aire libre siendo responsables. Espero que la situación mejore pronto y en mis pensamientos están todas las personas a las que les ha afectado este horrible virus”.

Peak District. Clásicos, caídas y mucho valor

Jim Pope haciendo boulder en el Peak District

Big Balls & Ground Falls es el resultado de tres años de material de escalada grabado en el Peak District, en el Reino Unido. Un vídeo de 45 minutos que recoge algunos de los clásicos de la zona y escalofriantes caídas.

Boulder, highballs y escalada tradicional en líneas como Gaia E8 6c, Rollerwall 7c, White Water E6 6c, Eskimo Kiss E7 6c, Pacific Ocean Wall E7 6b o Messiah E6 6c.

El realizador y principal protagonista del vídeo, Jim Pope, es uno de los jóvenes valores de la escalada británica. En escalada deportiva ha llegado de momento hasta el 8c+, con Kaabah, y en tradicional cuenta con vías como Appointment with Death E9 6c o Meshuga E9 6c.

https://www.instagram.com/p/B5dktIkDgWN/

El Campeonato de Europa de Escalada se disputará en octubre

Fanny Gibert en Múnich 2017

La International Federation of Sport Climbing (IFSC) ha anunciado oficialmente la nuevas fechas para la disputa del Campeonato de Europa de Escalada de Moscú. La prueba tendrá lugar entre el 1 y el 8 de octubre.

El Campeonato debía disputarse entre el 20 y el 27 de marzo pero la expansión de la Covid-19 provocó la suspensión. La IFSC comunicó en un primer momento que la competición se trasladaba al mes de junio pero pronto se evidenció que esas fechas no serían viables.

La IFSC ha explicado que trabaja en estos momentos junto a la delegación europea de ésta y la Federación Rusa de Escalada “para ofrecer la solución más segura a los atletas, organizadores, voluntarios y público asistente”.

El campeonato europeo otorgará dos plazas para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (los organizadores han decidido mantener la denominación), una por género. Después del obligado parón de las competiciones internacionales se hace difícil nombrar unos favoritos para conseguir la plaza olímpica. La adaptación por parte de los atletas aspirantes a la situación actual será clave para llegar en el mejor estado de forma a Moscú y hacer realidad el sueño olímpico.

Dani Andrada, el ser salvaje

El Ser Salvaje, película de Dani Andrada

Dani Andrada abrió y encadenó Ocho Veranos con Bruna (150m 8a) durante el verano de 2018 en la zona del Desfiladero de la Hermida, en Cantabria. Una línea de 150 metros sobre columnas, con tres largos de 8a, abierta desde abajo y dedicada a la hija de Mariona Martí: “Llevo ocho años con ellas y es como mi hija», nos explicó Dani después de encadenar la vía.

«Se trata de una pared donde el 90 por ciento son columnas. Es algo muy loco. Lo que más me sorprendió cuando empecé a abrir es que la roca es muy dura, no se rompe casi nada. Hay que limpiar en algunos sitios, pero no mucho. Es raro encontrar muros de este estilo con tanta altura. Se parece a zonas como La Ramirole, en Francia, o la Garganta de Gorropu, en Cerdeña. Es uno de los muros más guapos que he visto», comentó entonces Dani.

[Entrevista con Dani Andrada sobre Ocho Veranos con Bruna]

La película El Ser Salvaje, dirigida por David López “Campe”, explica la historia de Dani Andrada y Ocho Veranos con Bruna. “Una historia marcada por su estilo, su fanatismo, la peculiaridad del entorno y como lo comparte con sus amigos”, comenta el director.

Adam Ondra, primera repetición de ‘Iceberg’ 8C

Adam Ondra en Moravsky kras

Adam Ondra se ha apuntado la primera repetición de Iceberg 8C, en Moravský kras. Esta zona de boulder se encuentra dentro de una reserva natural cerca de Brno (República Checa), donde reside Ondra. Las medidas de confinamiento se han rebajado en la República Checa, igual que en otros países europeos, y la actividad física al aire libre está permitida respetando el distanciamiento social y otra serie de medidas. Concretamente, los checos han iniciado un periodo denominado como “cuarentena inteligente”.

Iceberg es un problema de boulder de 16 movimientos sin reposo alguno. La primera ascensión fue para Martin Stránik, en enero de 2020. El compañero de escaladas de Ondra invirtió cinco días en resolverlo.

Los dos escaladores checos son los que han establecido la mayoría de los bloques duros en esta zona de carácter local. Ondra cuenta allí con la primera ascensión de Drift 8C, Nunavut 8C o Pucmeloun 8C; y Stránik, por ejemplo, con la primera de Ghost Rider 8C, que después repitió Adam.

El día anterior al encadenamiento de Iceberg, Ondra visitó otra de las zonas de boulder cercanas a su casa, Ostas, donde también tachó Captain Marvel 8B+, Louis Je Master 8B  y Nesmrtelny Bond 8B/+.

https://www.instagram.com/p/B6zlSpnDLQb/

¿Dónde están los libros sobre escalada en España?

Libros de escalada de referencia

¿Quién escribe sobre escalada en España? Es una pregunta que me hago con frecuencia. No me refiero al alpinismo o montañismo en términos generales, sino a la escalada deportiva, el boulder, las grandes paredes o en estilo tradicional.

Sí, se publican manuales, la mayoría relacionados con el entrenamiento y el rendimiento, o sobre la psicología de la propia actividad, por ejemplo. También multitud de libros de reseñas, pero ¿dónde están las biografías, crónicas o simplemente, ensayos fotográficos?

Vivimos en uno de los países del mundo con más metros de roca escalables y más vías abiertas. En escuelas de escalada deportiva, en zonas de boulder o en alta montaña, en libre o en artificial, equipadas o clean. El número de escaladores y escaladoras no para de crecer y la escalada ha llegado a los núcleos urbanos a través de los rocódromos para quedarse.

Contamos con decenas de escaladores fuertes, muchos más seguramente respecto a países con mayor población, y aún así, lograr vivir de la escalada en España es prácticamente una quimera. Me refiero a ser escalador profesional, a vivir solo de escalar. Y eso se refleja en la poca actividad editorial…

Algunos buenos libros de escalada

Para poder consumir buena literatura relacionada con la escalada hay que saltar fronteras. Vamos a hacer un pequeño repaso a través de algunos buenos libros de escalada…

Una de las últimas publicaciones destacadas es la de Adam Ondra. Un libro de gran formato con fotografías de Bernardo Giménez y Lukáš Bíba que sigue al escalador checo durante sus dos últimos años como escalador profesional. Un capricho editado con un gusto exquisito.

Bernd Zangerl es otro de los reconocidos escaladores a nivel internacional que se ha atrevido con el papel. A finales del pasado verano lanzó Bouldern, un libro que a día de hoy solo se puede leer en alemán y que rinde homenaje al boulder, una de las disciplinas de la escalada en las que Zangerl es pionero. A pesar de la barrera que puede suponer el idioma, el libro contiene decenas de inspiradoras fotografías y rebosa fanatismo.

https://www.instagram.com/p/B6CpuBaDvXT/

Seguimos en Europa. Jacopo Larcher publicó también el año pasado L’impossible è un po’ più su, un libro donde Larcher repasa su actividad a lo largo y ancho del mundo. Desde los big wall de Yosemite hasta las grandes paredes europeas, pasando por Siberia. El italiano se dedica profesionalmente a la escalada, compaginando la actividad deportiva con el route setting y las conferencias. Como Adam Ondra, si alguien aspira a convertirse en escalador profesional, aquí tiene un buen ejemplo en el que reflejarse.

https://www.instagram.com/p/B4AULBvgTpe/

Más referentes. Nina Caprez es una de las profesionales de la escalada más activas en la redes sociales y medios de comunicación. Además, no se le da nada mal la escritura. Lo demuestra habitualmente en su blog o a través de la web de una de las marcas que la patrocinan.

Sobre ella se publicó en 2019 el libro Nina Caprez, escrito por Dominik Osswald. Por ahora solo está disponible en alemán. Quizás ella misma se atreve a pasar del formato digital al impreso próximamente.

https://www.instagram.com/p/BtbtwusFly5/

Saltamos el charco y viajamos hasta Estados Unidos. Otro mundo, con centenares de propuestas entre las que escoger. Envidia sana. Dos recomendaciones simplemente. La primera es Stories Behind The Images, de Corey Rich. Una recopilación de imágenes de este artista de la fotografía que él mismo comenta, destapando historias que jamás de habían explicado. Para leer sin seguir un orden. Un placer para todos los sentidos.

La resina también puede ser la protagonista en un libro. High Drama: The Rise, Fall, and Rebirth of American Competition Climbing, de John Burgman, es una lectura imprescindible para todos los seguidores de las competiciones de escalada. Un obra de 400 páginas que explora la historia de las competiciones en Estados Unidos, de finales de los años 80 del pasado siglo hasta su llegada a los Juego Olímpicos.

High Drama, libro de escalada
High Drama, la nueva bíblia sobre la historia de la escalada de competición en Estados Unidos. Foto / Quim Hernández

Seguiría enumerando unos cuantos más. La lista sería larga… Ahora puedes pensar que en castellano existen libros similares. Y sí, es verdad, pero ¿cuántos escritos por autores de casa? Solo son traducciones de libros publicados con anterioridad por editoriales extranjeras. Muchos excelentes, por cierto.

Me gustaría poder leer un libro de gran formato que recogiera las expediciones de los hermanos Pou, algo parecido a Escalada. Los desafíos más emocionantes del mundo, de James Pearson y Caroline Ciavaldini, por ejemplo; o un buen trabajo sobre la historia de la escalada deportiva en España; una autobiografía de esos escaladores que a todos nos han influenciado, y que no voy a citar por miedo a dejarme algún nombre. E incluso algún libro al estilo de la serie publicada por Café Kraft, con Mastermind como obra culminante. Ahí lo dejo…

¿Dónde están los libros sobre escalada en España?

Confinados: Andrea Cartas

Entrevista a Andrea Cartas

Andrea Cartas es la protagonista del tercer capítulo de la serie de entrevistas Confinados, producida por EpicTV España. La escaladora andaluza explica cómo está pasando el confinamiento, da unos cuantos consejos a los que están entrenando en casa, habla sobre la situación en la que se encuentran ahora los rocódromos en España, descubre un nuevo proyecto que tiene entre manos y comenta varios detalles sobre sus últimos encadenamientos destacados y futuros proyectos en roca.

El vídeo incluye imágenes inéditas de Andrea en La Rubia, en Villanueva del Rosario, el segundo 8c+ de su libreta, que se apuntó en octubre de 2019.

El canal de YouTube de EpicTV España ha superado los 1.000 suscriptores en tan solo dos meses desde su apertura y ya se han publicado 18 vídeos relacionados con la actualidad y la escalada en España.

[Suscríbete al canal de YouTube de EpicTV España]

Thomas Lindinger en ‘Brave Ruina’ 8B+

Thomas Lindinger en 'Brave Ruina' 8B+

Thomas Lindinger es una de los especialistas en boulder alemanes más fuertes actualmente. Es natural de Múnich, cumplirá 30 años este 2020 y acumula casi 400 problemas encadenados entre el 8A y el 8C. Su ascensión más dura hasta la fecha es la de Bokassa’s Fridge – Assassin Monkey and Man 8C, el clásico de Toni Lamprecht en Kochel (Alemania). La suya fue la tercera repetición en 10 años.

Unos días antes de que se decretara el estado de alarma en España y la orden de confinamiento, Lindinger regresaba a Alemania tras haber pasado unos días escalando en Mogán. Esta es la zona de boulder más popular de las Islas Canarias, localizada concretamente en Gran Canaria. Los movimientos técnicos sobre roca basáltica imprimen un carácter peculiar al lugar.

Con primera ascensión de Jonas Winter, Brave Ruina 8B+ es el problema más duro que se llevó Thomas de Mogán. Además, también encadenó líneas como La Mujer Completa sit 8B, Tiny Desplome 8B, Negrita 8A+ o El Cangrejo 8A.

Compartimos el vídeo que recoge la ascensión de Thomas Lindinger en Brave Ruina 8B+ y recomendamos una visita a su canal de YouTube, con decenas de vídeos de gran calidad.

Andy Gullsten encadenando el tsunami ‘Silver Lining’ 8C

Andy Gullsten en Silver Lining 8C

Andy Gullsten encadenó el tsunami Silver Lining 8C, en Piilolampi, cerca de Helsinki (Finlandia), a mediados del mes de abril. Esta ascensión suponía la primera de un viejo proyecto de la zona, que pocos se habían atrevido a probar debido a su altura.

En el país nórdico no se ha decretado el confinamiento de toda la población, aunque sí que se ha aislado su región más poblada, Uusimaa, que concentra el 31% de los habitantes del país y acumula el mayor número de casos de Covid-19. A pesar de este aislamiento, se permite realizar actividades al aire libre manteniendo el distanciamiento social.

Silver Lining recorre una delicada fisura sobre una plancha desplomada y el crux se afronta en la parte final de la línea, cuando los metros que separan al escalador del suelo ya son considerables. Gullsten invirtió dos semanas hasta conseguir el encadenamiento, aunque ya lo había probado durante otros periodos de forma intermitente. Su propuesta llega hasta el 8C, una dificultad que deberán consolidar los repetidores.

Compartimos el vídeo que recoge varios intentos de Andy Gullsten en Silver Lining y el encadenamiento final.

La reseña de Silver Lining está disponible en la página web de 27Crags.

Fisiología de la escalada (parte 2)

Anna Davey entrenando

Saber cómo funciona nuestro cuerpo ha sido de gran ayuda para que el deporte evolucione gracias a entrenamientos basados en el conocimiento del organismo. La fisiología es la disciplina biomédica que estudia las funciones de los seres vivos e integrar todas esas funciones es básico para comprender mejor cómo actuamos al realizar ejercicio.

La escalada, evidentemente, no podía ser menos. Aprender el funcionamiento de los músculos, cómo se utilizan los nutrientes o saber qué pasa cuando nos fatigamos, son piezas clave para desarrollar entrenamientos más específicos y mejorar el rendimiento.

Después de una primera parte en la que explicamos cómo entender mejor nuestro cuerpo, en este segundo capítulo hablamos sobre la aportación del entrenamiento a nuestro organismo y de la fatiga muscular.

¿Qué nos aporta el entrenamiento? El sistema neuromuscular

La primera pregunta que nos podemos hacer es sobre qué beneficios nos aporta el entrenamiento. Está claro que un entrenamiento nos dará una mejora de muchos parámetros de nuestro metabolismo aeróbico y anaeróbico (dependiendo del tipo de entrenamiento), pero entre todos los beneficios que nos aporta, y en un deporte tan especial como la escalada, la transferencia del entrenamiento es muy clara: un incremento de fuerza.

En este punto entra un concepto clave en juego, denominado reclutamiento. De una forma sencilla definiremos el concepto de “reclutamiento”, “activación” o “movilización” de las fibras musculares (Guyton 2015, Katch 2011).

Cuando queremos realizar un movimiento nuestro cerebro envía un impulso nervioso que llega hasta un nervio denominado neurona motora. Ésta se conecta (inerva) a diferentes fibras musculares. El conjunto de la neurona motora y las fibras a las cuales está conectada recibe el nombre de unidad motora.

En una unidad motora de fibras lentas, la neurona motora conecta (o inerva) entre 10 y 180 fibras musculares. Una unidad motora de fibras rápidas tiene el cuerpo celular más grande y más axones y puede llegar a conectarse (inervar) entre 300 y 800 fibras musculares (Guyton  2015).

Las unidades motoras dan respuestas denominadas de “todo o nada”, y por ese motivo se dice que se activan, reclutan o movilizan las fibras musculares simultáneamente, todas a la vez.

Se produce más fuerza activando más unidades motoras y, por lo tanto, más fibras musculares, así como un incremento de la coordinación de estos movimientos. Como explicamos en el anterior capítulo, en las actividades de poca intensidad la fuerza muscular se genera principalmente por fibras lentas, y a medida que se incrementa la resistencia se movilizan las fibras IIa y si se necesita fuerza máxima se activan las fibras IIb (Horst 2018, Katch 2011).

En una persona no entrenada, la neurona motora conecta con un número determinado de fibras musculares, dependiendo del tipo de fibras, como hemos explicado antes, pero realmente en una vida cotidiana sin grandes esfuerzos no llegamos a aprovechar al máximo todas nuestras unidades motoras.

Gráfico fisiología de la escalada
El entrenamiento aportará un cambio en el patrón de reclutamiento, es decir, modificaremos estas conexiones neurona-músculo de forma que intentaremos inervar el máximo de fibras posibles. Cuantas más fibras se activen, mayor será la fuerza que realizamos.

En definitiva, el entrenamiento aprovechará al máximo nuestra genética, reordenando y realizando más uniones neuromusculares, para realizar la máxima fuerza y coordinación en el momento adecuado de nuestro bloque o vía.

En un escalador bien entrenado, nunca mejor la frase de “lo ha dado todo”.

¿En qué consiste la fatiga muscular?

Normalmente se utiliza el término de fatiga muscular para describir las sensaciones generales de cansancio y la reducción del rendimiento muscular.

Como se ha comentado en el capítulo anterior, de las fibras musculares esqueléticas, la fatigabilidad de éstas está íntimamente relacionada con el metabolismo que utilizan.

Así, la fatiga se deberá principalmente a un agotamiento rápido de las fibras musculares de tipo II (anaeróbicas), que se produce por (Guyton 2015, Katch 2011):

1) Una disminución de las fuentes de producción de energía de estas fibras: el glucógeno y la fosfocreatina disminuyen y no se podrá fabricar ATP (nuestra moneda energética).

2) Insuficiencia en el mecanismo de contracción de las fibras musculares, ya sea debido a la propia contracción o a una fatiga del sistema neuro-muscular.

3) Una acumulación de deshechos metabólicos como el ácido láctico (lactato).

De esta forma, una drástica disminución de nuestra moneda energética, el ATP, hará que nuestros músculos entren rápidamente en fatiga muscular.

Pero aparte de ello, durante la escalada, en vías de movimientos difíciles o muy sostenidas, entra en funcionamiento la vía anaeróbica láctica, en la cual (como explicamos en el anterior capítulo) se crea energía en ausencia de oxígeno a expensas de producción del ácido láctico. La medida de este lactato en sangre nos servirá como parámetro del estado muscular del escalador. Son numerosos los estudios realizados, ya que se trata de un factor limitante en la actividad muscular. Su acumulación durante el ejercicio intenso provoca fatiga y dolor muscular (Watts 2004).

"Primo" en un reposo de rodilla
José Luis Palao “Primo” aprovechando un empotramiento de rodilla para dar un descanso a sus músculos. Foto / Col. José Luis Palao

Lactato y umbral anaeróbico

En primer lugar, vamos a definir el concepto de umbral anaeróbico. Se trata del nivel en el cual la producción de lactato por el músculo supera la capacidad del cuerpo para eliminarlo.

A partir de ese punto se produce la acumulación de lactato con el consiguiente fallo muscular. Comúnmente decimos que tenemos los brazos como piedras y somos incapaces de aferrarnos a una presa sin que se nos abran las manos. Diversos autores establecen este umbral cuando la intensidad de la actividad es superior al rango situado entre un 50 y 80% de nuestro máximo (Hörst 2018).

Gráfico umbral anaeróbico
Hasta el 50% de nuestra intensidad funciona el sistema aeróbico, en el que el oxígeno es utilizado para producir energía. Como el sistema aeróbico no genera ácido láctico, los movimientos de una intensidad baja pueden prolongarse por largos períodos de tiempo. El umbral anaeróbico se establece entre un 50 y un 80% de la intensidad, por lo que cuanto mejor entrenados estamos, más retrasaremos este umbral, y más retrasaremos la llegada de la fatiga muscular.

La producción de energía anaeróbica está limitada a la capacidad del organismo (en concreto el hígado) para eliminar el lactato generado de la sangre y volverlo a convertir en glucosa.

Por encima de este umbral entramos directamente en el sistema anaeróbico láctico con la acumulación de lactato. En esta situación, nuestra escalada de intensidad elevada se verá afectada hasta llegar a la fatiga, siendo los tiempos de trabajo a este nivel de intensidad mucho menores que en condiciones aeróbicas.

Traspasado el umbral anaeróbico la única forma de retorno a la normalidad es la disminución de la intensidad de la escalada o el reposo.

El entrenamiento logrará forzar el umbral adaptando nuestra capacidad anaeróbica a unos valores de intensidad mayores, pero el organismo tiene unos límites, por lo que tarde o temprano siempre se llegará a la fatiga muscular. Este retraso en la aparición de la fatiga muscular es también una de las claves del entrenamiento (Guyon 2015, Katch, 2011, Watts 2004).

¿Qué son las agujetas?

Para finalizar el capítulo haremos referencia a las agujetas.

Al contrario de lo que pueda pensar la gente, el ácido láctico no es el responsable de las agujetas (cuyo nombre médico es mialgia diferida). Éstas se producirían por micro-roturas que sufre los músculos después del ejercicio.

El dolor y la debilidad muscular se deben principalmente a los procesos inflamatorios que se suceden posteriormente y que pueden durar varios días.

Así, hoy en día la teoría del ácido láctico como causante de las agujetas está en desuso (Katch 2011, Hörst 2018).

Conclusiones

Hemos visto en estos dos capítulos unas algunas características sobre la fisiología de la escalada.

Hoy en día se conoce más sobre el perfil fisiológico del escalador, sobre todo del escalador de élite, y sus parámetros fisiológicos más destacados.

El ser humano tiene una genética definida y una condición física determinada. Es decir, existen unos límites, unos umbrales a partir de los cuáles todo el esfuerzo físico ya no se traduce en rendimiento deportivo sino en fatiga y colapso. La escalada es un deporte muy particular en el cual estos límites surgen rápidamente a medida que aumenta la dificultad.

El entrenamiento sirve para afrontar estas situaciones y gracias al entrenamiento podemos rendir más cerca de estos límites fisiológicos. Pero casi más importante que el entrenamiento de muchos días y meses anteriores es la “forma” de afrontar una escalada.

Por eso decíamos ya en el primer capítulo que la expresión clave para que todos estos sistemas funcionen dentro de los límites y tengamos éxito en nuestra escalada es la economía de energía.

La fisiología estudia el organismo como un todo, y tal como hemos visto, todos los sistemas corporales están interrelacionados. La clave es conocer los parámetros que nos afectan al rendimiento, y así, esta “economía” se abre ante nosotros como el concepto más importante. Ante la evidencia de las limitaciones fisiológicas, el ahorro de todos los recursos, nutrientes, oxígeno y al final de la cadena, la tan apreciada energía, se convierte en nuestra arma más importante.

Esfuerzos controlados, contracciones adecuadas, posicionamientos precisos, respiración pausada o reposos en puntos estratégicos nos conducirán a un mejor aprovechamiento de todos los recursos, a economizar nuestra energía para el paso clave y afrontar así con éxito un problema de bloque o una vía.

 

Bibliografía

Gutyon, AC and Hall, AC. Textbook for Medical Physiology. 13th Edition. 2015. Elsevier Inc. Philadelphia, PA, USA.

Hörst, EJ. Entrenamiento para escalada. El manual definitivo para mejorar tu rendimiento. Ediciones Desnivel, Manuales Desnivel. 2018.

Katch, VL, McArdle, WD, Katch, FI. Essentials of Exercise Physiology. Lippincott Williams & Wilkins, 4th edition. 2011.

Watts, PB. Physiology of difficult rock climbing. Eur. J. Appl. Physiol. 91: 361-372. 2004.

5 películas de escalada por primera vez en abierto (parte 3)

Vía de escalada King of the Bongo

Como no hay dos sin tres, después de una primera recopilación de cinco películas centradas en el boulder y una segunda lista de films de escalada deportiva y pared, compartimos una tercera parte de mediometrajes y largometrajes donde se mezclan varias disciplinas de la escalada.

La pandemia del coronavirus y el consecuente confinamiento, más o menos restrictivo, en un elevado número de países alrededor del mundo, ha provocado un aluvión de publicaciones de contenidos en las redes sociales y en internet en general.

Entre la comunidad escaladora se ha extendido una corriente solidaria para pasar lo mejor posible las horas de encierro obligado. Varias productores ofrecen por primera vez en abierto películas hasta ahora solo disponibles en plataformas de pago, festivales y algunas incluso descatalogadas.

Stone Love

Stone Love se estrenó en 2001 siguiendo la estela de referentes como The Real Thing. Dirigida por Ben Pritchard, sus protagonistas, Ben Moon, Jerry Moffatt y Malcolm Smith viajan hasta Suiza para escalar algunos de los clásicos del momento. Una joya del old school.

Nowhere / Now Here

Nowhere / Now Here es una película de ritmo pausado, natural y sin estridencias. Un poema audiovisual de Alvi Pakarinen que sigue a Nalle Hukkataival en un viaje sin rumbo fijo, al más puro estilo del escalador nómada en esencia.

Evolution

Anna Stöhr protagoniza Evolution. La escaladora austriaca dijo adiós al mundo de la competición en julio de 2018, después de 16 años dedicados en cuerpo y alma a la escalada de competición.

A sus 31 años, Stöhr es una de las mejores competidoras de boulder de todos los tiempos, quizás la mejor. Los títulos hablan por ella. Dos veces campeona del mundo, en 2007 y 2011; cuatro veces ganadora de la copa del mundo, en 2008, 2011, 2012 y 2013; y doble campeona de Europa, en 2010 y 2013. Su mejor año lo firmó en 2011, cuando consiguió el doblete, ganando en Arco (Italia), el campeonato del mundo e imponiéndose también en la copa.

En Evolution vemos a la austriaca escalando la vía Ali Baba (250m 8a+), en los Alpes Marítimos, en Francia. Una historia que sirve para relatar la transición de la resina a la roca y a las grandes paredes, una experiencia prácticamente nueva para Anna.

 

[También te puede gustar Eternal Flame, la película de los hermanos Huber]

 

Devils Tower

Con una fantástica introducción histórica, el equipo de Cervino Producciones presenta la escalada en Devils Tower, en Wyoming (Estados Unidos), a través de varías líneas de este monumento natural. Descubre Devils Tower, la montaña sagrada de los Sioux.

Qualido. Kingo of the Bongo

Matteo De Zaiacomo, Paolo Marazzi y Luca Schiera abren una nueva vía en Qualido, una de las grandes paredes de Italia, en Val di Mello. King of the Bongo se liberó a finales de julio de 2015. Riky Felderer dirige la película que relata la ascensión.

Confinados: Chris Sharma

Chris Sharma es el protagonista del segundo capítulo de la serie de entrevistas Confinados, producida por EpicTV España. El escalador norteamericano afincado en Barcelona explica cómo está pasando los días de confinamiento y cómo compagina su vida familiar con los negocios y la escalada.

Actualmente Chris trabaja en la apertura del rocódromo Sharma Climbing, una obra que quedó paralizada debido a la crisis del coronavirus. En roca, los últimos meses se ha centrado en un proyecto en la Cova de l’Ocell y ha visitado intermitentemente Oliana, donde prueba Le Blond 9c?

En el tercer capítulo de la serie, la escaladora y entrenadora Andrea Cartas será la invitada.

Sílvia Vidal, en sincronía mágica

Sílvia Vidal en un vivac

Ya son más de 30 los días de confinamiento que llevamos en muchos de nuestros hogares, por obligación. Sílvia Vidal ha pasado 90 días incomunicada con el resto de la humanidad de forma totalmente voluntaria: 33 jornadas colgada en una pared, confinada entre el vacío bajo sus pies y una casa colgante de apenas 2 m2; alimentándose a base de liofilizados y con 150 kilos porteados, acumulando más de 150 kilómetros andados y otros tantos miles de kilómetros desde su “casa”. Consigo misma.

Sincronia Màgica es la nueva apertura en solitario de la catalana. Una primera ascensión en la cara oeste del Cerro Chileno Grande, en la región de Aysén, perteneciente a la Patagonia Chilena, un lugar alejado de las zonas más populares.

Sin Instagram, sin Twitter, sin Facebook, … Sin teléfono, ni radio, ni GPS. Apenas con información del posible acceso y de la pared. Allí ha dejado una línea de 1.180 metros de recorrido, dificultades de A3+/6a+, y una trepada de 30 minutos hasta la cima de la aguja más occidental de la montaña.

Un referente en éste y en otros tantos momentos de nuestras vidas, de nuestras escaladas, de nuestros “día a día”. Sílvia representa el esfuerzo, la motivación intrínseca, el dar un paso más, el valor de lo que nos hace sentir vivos, el poder de los sueños. En esta entrevista nos permite descubrir un poco más de lo que esconde esa mirada.

“Procuro no planificar demasiado cómo va a ser el día a día; porque ese “control” en un entorno tan incierto, se descontrolará el primer día”

¿Qué es para ti Sincronia Màgica?

Una redundancia, en el sentido que para mí la sincronía ya es de por sí mágica. Es cómo siento la expedición: fue muy dura pero también fue muy mágica.

¿Cómo te preparas para un confinamiento voluntario?

Me preparo para gestionar los miedos; todos los imaginables y más. Los miedos a: no poder; al sufrimiento físico y emocional; al dolor físico; al cansancio; al hambre; al frío; a los miedos nuevos que sé que surgirán y al miedo a no regresar. Ir sola y sin opción a pedir ayuda incrementa esos miedos y el compromiso. Me mentalizo pensando que estoy preparada para cualquier cosa que suceda (no importa si es verdad o no, simplemente me lo repito). Procuro no planificar demasiado cómo va a ser el día a día; porque ese “control” en un entorno tan incierto, se descontrolará el primer día. Creo en que lo que tenga que suceder, sucederá, y que solo dependerá de mi cómo lo lleve. Aceptar que puede pasar de todo y cuando pase, afrontarlo.

¿Cuántas veces rehaces los bultos antes de irte?

Muchas. Es difícil hacer cuadrar el peso con el volumen y a 23 kilos, que es lo que te permiten las compañías aéreas.

Foto de cumbre de Sílvia Vidal
En la cumbre del Cerro Chileno Grande, con dos cóndores acompañando a Sílvia. Foto / Col. Sílvia Vidal

¿Has visto que tenías dos pájaros en la foto de la cumbre?

Sí. Estuvieron allí todo el tiempo, parados, observando. Cuando marché, levantaron el vuelo. Eran cóndores.

“Tras bajar de la pared tardé unos días en saber lo que estaba sucediendo en el mundo”

¿Qué crees que hacían allá arriba?

Compañía. Durante los días que estuve colgada compartimos el lugar; su lugar. Los días de buen tiempo ellos bailaban mientras yo escalaba. Había momentos en que paraba y los observaba. En la cumbre yo bailé de alegría y ellos observaron.

¿Cómo fue el regreso a casa en esta ocasión?

Tras bajar de la pared tardé unos días en saber lo que estaba sucediendo en el mundo. Costó encontrar pasaje de avión; fronteras cerradas y cancelaciones diarias. Cuando regreso de este tipo de expediciones en solitario en las que estoy unos dos meses incomunicada (ni radio, ni teléfono, ni GPS), necesito tiempo para asimilar lo vivido allí. Aclimatarme de nuevo a la “civilización”, porque hay un antes y un después de cada experiencia de estas. En esta ocasión encontré que el ritmo general es común: todos nos estamos aclimatando a una nueva situación.

¿Qué te pasa por la cabeza cuando vuelves a poner los pies en el suelo? En la cima o en la base de la pared.

Arriba, en la cumbre, que hay que bajar, que no terminó. Abajo, en la base de la pared, que hay que deshacer los porteos, que no terminó. Al entrar en casa normalmente pienso… ¡Ahora sí, todo terminó! En esta ocasión pensé: todo continua, sigue la expedición, solo que ahora estamos todos confinados, estamos todos en lo mismo, y eso une en la distancia.

¿Te gustaría destacar algo de este viaje y que hará que lo recuerdes de forma diferente respecto al resto?

La gente con la que me crucé. La ayuda que he estado recibiendo por todos lados, en todo momento. De gente de aquí y de gente de allí (antes, durante y ahora).

Antes de irte a Chile me dijiste que estuviera preparada, que venían cambios muy grandes e importantes… ¿Te esperabas esto?

No, no. Sentía que habría un antes y un después muy marcado para mucha gente en 2020, pero sin saber el qué y mucho menos que implicaría toda la humanidad a la vez.

“Si identificamos el miedo, identificamos aquello que tenemos opción de cambiar, sanar, mejorar, liberar…”

Dices en otras entrevistas que lo que te aporta la escalada en solitario es intensidad. ¿Y qué te aporta la intensidad?

Opción de cambio.

¿Qué es el miedo?

Un indicador. Nos marca la dirección hacia la que podemos ir. Lo que nos da miedo nos limita y condiciona. Si identificamos el miedo, identificamos aquello que tenemos opción de cambiar, sanar, mejorar, liberar…

¿El miedo es incertidumbre?

La incertidumbre nos da miedo.

¿Por qué crees que tenemos miedo a la incertidumbre?

Porqué sale del rango de “control” que creemos tener sobre las cosas.

Sílvia Vidal en Sincronia Màgica
Sílvia izando petates en la cara oeste del Cerro Chileno Grande. Foto / Sílvia Vidal

¿Gestionas el miedo?

Lo intento.

¿Cómo?

Identificándolo para luego ir en esa dirección. Si algo me da miedo: ¡voy!, porque cuando lo encaras, se hace pequeño, pierde fuerza.

¿Cómo lo identificas?

Por las sensaciones, todos lo hemos sentido infinidad de veces. Observándonos, sincerándonos con nosotros mismos. Intentando no ignorarlo o menospreciarlo.

¿Se puede disfrutar del miedo?

Más que disfrutar diría que se puede aprender de él. Y aprender es gratificante.

¿Y en qué nos ayuda? 

El gestionarlo mueve; una posibilidad de cambio, una gratitud hacia nosotros mismos por haber superado la situación, autocompasión, una liberación…

¿Qué es la motivación? 

Un motivo que nos permite pasar a la acción, como la palabra dice.

¿De dónde sale?

Tendría que salir de uno mismo, porque si surge de factores externos (circunstancias o personas), cuando éstos desaparezcan o “fallen”, la motivación también desaparecerá. Estar motivado es importante para poder llevar los momentos difíciles, que siempre surgen… Parar para poder escucharse y luego pasar a la acción, aún sintiendo esos miedos (que siempre se cuelan en el petate por identificados que estén).

¿Qué tienen los grandes espacios naturales que no tenga la ciudad?

Naturaleza. La naturaleza está viva. El asfalto, no.

¿Qué emociones y sensaciones encuentras en ella?

Todas, positivas y negativas. Aunque estemos en plena naturaleza nuestras emociones vienen con nosotros.

Viendo la situación actual, ¿cuál de todas las expediciones que has hecho crees que se parece más? 

Cualquiera de las que he hecho en solitario durante semanas confinada en pared.

Reseña Sincronia Màgica en el Cerro Chileno Grande
Línea por donde transcurre ‘Sincronia Màgica’. Foto / Col. Sílvia Vidal

Tus incursiones verticales están repartidas prácticamente por todo el planeta. ¿Dónde regresarías mañana mismo?

A ningún lugar.

¿Por qué?

Porque todavía tengo que asimilar el lugar del que regresé y todo lo vivido allí.

¿Dónde te costaría regresar?

A todos los lugares donde ya he realizado una expedición en solitario. ¡Ya fue!

¿Cuál de todas tus habilidades crees que es la que más te ha ayudado a salir por arriba, a regresar a casa, a conseguir tus objetivos?

La voluntad y trabajando la confianza en que lo que pase será perfecto. Sea lo que sea.

¿Por qué?

Porqué lo es, aunque no siempre lo sienta así, escojo pensar así.

Tú que vienes del atletismo. ¿Está sobrevalorado el esfuerzo?

La gracia es poder realizar todo ese “esfuerzo físico, mental y emocional”, sin esfuerzo.

Unas cuantas preguntas rápidas…

¿Frío o calor?

Calor

¿Rosa o lila?

Lila

¿Hielo o roca?

Roca

¿Mar o montaña?

Mar

¿Regleta o desplome?

Regleta

Un país al que regresar

India

¿Qué echas de menos el día 28 en el bivac 28?

¿Fruta?

Gracias Sílvia por enseñarnos tanto. Gracias por compartir tus experiencias en tus conferencias de escalada y también por transmitirlo, más allá de este mundo vertical, en tus charlas motivacionales, ¡tan inspiradoras todas ellas! 

Charles Albert encadenando ‘No Kpote Only’ 8C+/9A

Charles Albert en No Kpote Only

Charles Albert anunció la segunda propuesta mundial de 9A en boulder en enero de 2019 después de encadenar No Kpote Only, en Fontainebleau. El francés había realizado la primera ascensión de este problema finales de 2018, como siempre, descalzo.

Albert ya contaba con varios problemas de 8C+ encadenados anteriormente, como la histórica primera propuesta en este grado de La Révolutionnaire, también en el bosque galo. El salto al 9A era algo natural para “Mowgli”, como se le conoce popularmente.

Pocos meses después de la primera de Albert, llegó la esperada repetición. Fue en marzo de 2019 cuando Ryohei Kameyama consiguió encadenar el bloque localizado en la zona de Rocher Brûlé. El japonés, que septiembre de 2018 había estado en Finlandia probando Burden of Dreams, la primera propuesta de 9A de boulder del mundo, de la mano de Nalle Hukkataival, opinó el una dificultad de 8C+/9A se podría ajustar mejor.

Desde entonces nadie más ha sido capaz de encadenar No Kpote OnlyA la espera de nuevos repetidores que puedan consolidar el grado, Mellow ha publicado el vídeo que documenta el encadenamiento de Charles Albert.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)

Escalada en Montserrat

Después de una primera parte introductoria sobre fotografía y escalada y una segunda centrada en cosas a tener en cuenta a la hora de hacer una foto “buscada”, por fin llegamos al tema rey… los cacharros. ¡Y cuanto más caros mejor! ¿O quizás no?

Voy a desvelar el equipo fotográfico que utilizo a día de hoy, así como los accesorios, tipo mochilas o correas. No me interesan marcas ni modelos, por lo que intentaré explicarlo desde un punto de vista muy práctico del por qué uso un equipo u otro, y por qué puedo querer ahorrar para poder comprar un equipo caro en algunas ocasiones y no querer gastar ni un euro en otras.

Equipo fotográfico

Me encanta. Me pirra. Puedo pasar días mirando trastos en internet. Los frikis del equipo
fotográfico podríamos hablar durante horas de qué objetivo es más nítido, con un desenfoque más “chanante”, con un sellado más alucinante… Pero, ¿eso sirve de algo? Curiosamente la época en la que más trabajos hice fue en la que menos equipo usaba. Tiraba de un zoom angular y otro tele que me cubrían de 16 a 200mm y con eso lo hacía casi todo. Tenía tiempo para ir a hacer fotos, editarlas e intentar venderlas, no para estar todo el día en internet mirando el cacharrito más fardón.

Vía Electric Ladyland en Montserrat
Jordi Balasch en ‘Electric Ladyland’, en Montserrat (foto 2). Foto / Carlos Pérez

La verdad es que para hacer fotos hay equipo que me va mejor y otro no tanto. Por eso explicaré el equipo fotográfico que utilizo en función de lo que quiero conseguir de él, no de cuánto quiero gastarme en el objetivo y la cámara más modernas. Eso sí, la realidad es la que es. Por desgracia, existen muchas ventajas en gastarte dinero en equipo caro si quieres hacer fotografía a nivel profesional en determinadas condiciones.

En mi situación, a día de hoy puedo hacer fotos en exteriores de montaña para la marca de ropa OS2O, y de repente verme en el interior de un rocódromo como la Sala Batec para una sesión con el equipo de competición CCT21 Climbing Team. Por eso tengo dos kits muy diferenciados. Empecemos por el principio y vayamos por trastos.

Cámara

La mejor cámara es la que llevas encima. Ni más ni menos. Por eso triunfan tanto los móviles y por eso montan cada vez mejores cámaras. Fotos de “pim pam” y a las redes sociales. Tener una cámara cara y enorme guardada en casa no sirve de mucho y si de éstas dependieran las redes sociales probablemente no tendrían tantos usuarios. Por eso tendremos que saber qué tipo de cámara se adapta mejor a nuestro caso, sabiendo que la hemos comprado para cogerla y hacer esas fotos, en vez de pensar “qué palo sacar ahora la cámara” y acabar haciéndola con un smartphone.

Escalada en La Fiesta del Bíceps, en Riglos
Patricia en ‘La Fiesta del Bíceps’, en Riglos (foto 3). Foto / Carlos Pérez

¿Qué cámara me compro?

La pregunta del millón. ¿Qué esperas de ella? ¿Qué ganas llevando una cámara de fotos además de un teléfono? Pues dependiendo de la respuesta, puedes ganar mucho, o no ganar nada. Una cámara compacta muy sencilla, a día de hoy, no aventaja prácticamente en nada a un teléfono móvil de gama media. La conclusión es que todo en una cámara no se puede tener. Para mí hay tres tipos de cámaras de fotos que puedo querer usar…

Cámara compacta pequeña

La primera es una cámara compacta pequeña. Es importante que sea ligera y la queramos llevar encima. De móviles entiendo poco y prefiero ni opinar. Si lo uso es porque se me ha olvidado la cámara. Los criterios para comprar una compacta pueden ser muchos, pero para mí hay algunos que marcan la diferencia en la calidad (y en el precio).

El principal criterio es el tamaño del sensor. Más grande se resume en más calidad. El objetivo debe ser lo más angular posible, como por ejemplo 24mm (equivalentes a formato completo). Que llegue a más o menos teleobjetivo ya depende de lo que queramos fotografiar. Para mí en escalada lo que es básico es el angular.

La luminosidad del objetivo también es muy importante. Si la apertura máxima de diafragma puede rondar el f2 mucho mejor. Y luego que tenga botones de acceso rápido a cambiar el punto de enfoque y algunos controles manuales más que puedas usar si quieres practicar.

No hay que dejarse llevar por publicidades engañosas como la ISO. Una cámara compacta por lo general a partir de ISO1600 o 3200 ya es justa, así que si puede llegar a ISO 102400 es muy poco importante. Yo llevo una compacta de este tipo (Lumix lx-100) durante mis propias escaladas, enganchada en el arnés con un pequeño mosquetón de rosca, un cordino que me dé longitud para poder separarla un poco de la pared y una funda de neopreno a medida para tenerla siempre a mano y que sea fácil de abrir y cerrar. Todo muy point and shoot pero con una cámara de buena calidad que me deja disparar con prioridad a la apertura (llega a f/1.7!!!).

Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020
Jorge Díaz-Rullo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 4). Foto / Carlos Pérez

Cámara de objetivos intercambiables ligera

La segunda es una cámara de objetivos intercambiables ligera. Suelen llevar sensores de tamaño APS-C, algo más pequeño que el de las cámaras profesionales de formato completo. Los resultados en la mayoría de casos en nuestro entorno de luz natural serán prácticamente indistinguibles. Son de tamaño semicompacto y los objetivos suelen ser más pequeños y ligeros que los de formato completo.

Ya presentan mejor rendimiento con poca luz que las anteriores, tienen más controles mediante botones y tienen la ventaja de poder cambiar objetivos. Suelo llevar con este tipo de cámara dos objetivos que me lleven desde los 10mm (16mm equiv FF) hasta 135mm (unos 200mm equiv). Con esto cubro la mayoría de casos con una cámara que ofrece mucha calidad y un rango de focales bastante amplio. Puedo llevarla a lugares donde yo participe en una actividad larga y dura (necesito ligereza) pero quiera llevar equipo del que obtener calidad profesional (con buena luz) lo más a mano posible.

En mi caso, a día de hoy tengo una Sony de la gama a6000. Cualquier marca sirve si tiene modelos APS-C ligeros y de calidad. Esta cámara la suelo llevar en una funda que le va justa, en la que cabe la cámara con cualquiera de los dos objetivos y una batería extra. La llevo colgada del cuello en bandolera suficientemente larga como para que llegue al arnés y pueda fijarla allí con un mosquetón para que no vaya dando bandazos.

Para el segundo objetivo llevo otra funda, en la que también entran cualquiera de los dos. Suelto el primer objetivo y lo dejo en la funda de la cámara y pongo el segundo, y a la inversa. La batería extra en días de frío mejor dentro de la chaqueta, eso sí.

Cámara Full  Frame

La tercera es una cámara de formato completo (FF) de gama profesional. Ofrecen un rendimiento muy alto en condiciones adversas, el enfoque es exagerado hasta en situaciones de poca luz, producen mucho menos ruido a ISOS más altas, más gama tonal y rango dinámico, mejores empuñaduras, más mandos a mano… Eso es lo que decide si necesitas una de estas cámaras o no.

En condiciones de poca luz, de meteorología complicada, de sacar y disparar y que aciertes con el enfoque… Además, con determinadas lentes de grandes aperturas (número f muy bajo) ofrecen unas imágenes con un aspecto de desenfoque característico espectaculares.

Son muy caras, pero para trabajos de calidad en dichas condiciones son indispensables. Además, para mí es muy importante que lleguen al máximo de angular posible. Gracias al tamaño de su sensor con estas cámaras no cuesta encontrar objetivos que lleguen a 12mm, e incluso menos. En los formatos anteriores es más complicado. Para mí este tipo de cámaras son indispensables en la fotografía de interiores, en rocódromos, por ejemplo.

Cavall Bernat al amanecer
Cavall Bernat, en Montserrat, al amanecer (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Objetivos

Interiores

A día de hoy no tengo flashes (eso creo que lo soluciono en cuanto acabe la cuarentena), así que en interiores estoy utilizando los objetivos más luminosos que me permite el bolsillo.

Los básicos son un 24mm f1.4, del que ya no quiero prescindir nunca más, y un 85mm f1.8. Con estos dos objetivos se puede hacer mucho trabajo en rocódromos. Facilitan que no tengas que subir demasiado la ISO, y si los usas con cuidado y ordenas un poco los fondos vigilando todo el encuadre, puedes aislar mucho lo que quieres fotografiar del resto de cosas o personas.

En la última Batec Boulder Party también usé un 45mm f1.8 que me fue genial para poder hacer diferentes tipos de tomas sin moverme demasiado del sitio para no molestar a los competidores. Si la luz de la sala da lo suficiente, también podría llevar un 12-24mm f4. Este objetivo en interiores lo uso poco, suele acabar metiendo en la foto más información de la que necesito, aislando menos y con más ruido, así que acabo tirando del 24mm f1.4.

Chevy Crespo compitiendo en la Batec Boulder Party 2020
Chevy Crespo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada deportiva

En escalada deportiva puedes hacer fotos desde el suelo, pero si esa es la intención, no limita mucho la decisión de qué objetivos llevar. Llevas una buena mochila, te la pones al lado y sacas lo que quieras.

En el caso de hacer las fotos desde las cuerdas, las “jumareadas” suelen ser relativamente cortas y no suelo subir y bajar más de dos o tres veces el mismo día. Si conozco la zona y dependiendo del uso para el que son las fotos, podría llevar objetivos fijos en lugar de zooms.

Un equipo habitual que solía llevar era un 12-24m f4, un zoom standard tipo 24-70mm y un 70-200mm f4 o f2.8. Ahora mismo de zooms solo tengo el 12-24mm f4, que siempre llevo, y además sumo un 45mm 1.8, un 85mm 1.8 y un 135mm 1.8 (lo compré justo antes del confinamiento… ¡qué ganas le tengo!). Este equipo me quita versatilidad y me obliga a hacer más recortes o ajustes de encuadre posteriores, pero me permite jugar más con el aislamiento y la creatividad que yo quiera darle a la foto.

Miquel Mas escalando
Miquel Mas en Sant Llorenç del Munt. (foto 7). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada en pared

Aquí hay poco secreto. La ligereza es una obligación. Larguísimos porteos, larguísimas “jumareadas” con el equipo cargado, incomodidad, frío, calor, horas colgado como un chorizo… Todos esos factores te dirigen al tópico de “menos es más”. Todo el proyecto que hice de Montserrat, por ejemplo, está hecho con una cámara Full Frame y con tan solo un 16-35mm f4 y un 70-300mm f4-5.6. En algún caso llevé un 15mm f2.8 para darle algún toque diferente a algunas fotos. Llevaba dos baterías extras en la misma funda que la cámara y un par de tarjetas por si alguna fallaba o me quedaba sin espacio, y quizás una cámara tipo GoPro por hacer un poco de making of.

El resumen de todo esto es que los objetivos que tengo siempre tienen un porqué. Me encanta el equipo y tendría lo que el bolsillo me permitiera, pero si no tengo que hacer fotos en interiores o para catálogos, probablemente no tendría un 24mm 1.4, por muy favorito que sea.

Escalada en la Paret de l'Aeri
Ambiente y exposición en la Paret de l’Aeri (foto 8). Foto / Carlos Pérez

El dinero que vale un objetivo así se puede aprovechar para otras cosas tales como un vuelo a algún sitio tremendo y traer fotos excepcionales de allí con un 24mm 2.8, que cuesta una quinta parte.

Sobre cómo usar las diferentes distancias focales en relación al aspecto de la imagen, compresión, aislamiento de objetos y demás hay mucha información en internet. Si no sabes qué objetivo debes comprarte, probablemente es porque no conoces las posibilidades que da cada focal y su luminosidad, por lo que te recomiendo que mires algunos tutoriales muy interesantes que corren por YouTube o que hagas un curso con profesores cualificados antes de empezar a comprar material que puede ser muy caro.

Correas

Puede parecer raro que haga un apartado para esto, pero para mí son un dolor de cabeza. Las correas que suelen traer las cámaras de serie parece que las hagan a mala leche para que sean irregulables o no te las puedas quitar y te quemes el cuello cuando las muevas.  Al menos las Canon, Sony y Panasonic que yo he tenido.

Que me pasase eso en las cuerdas después de horas pateando, cansado e incómodamente colgado, ha provocado que me pusiese más nervioso de la cuenta en alguna ocasión.

Ahora llevo una correa con un clip rápido a la cámara, que puedo poner y quitar cuando quiera. Es una correa que se desliza por la parte posterior del forro, chaqueta o por el propio cuello, sin quemar y sin enganchones, y sobre todo… tiene una regulación de longitud muy fácil de controlar.

La alargo cuando me tiro hacia atrás con el angular y así me separo yo de la pared y la cámara más aún, y luego la recojo y la dejo corta si tengo que desplazarme un poco por las cuerdas. Es una correa de la marca Peak Design. Son caras, pero es un accesorio que para mí es determinante en comodidad y manera de trabajar y por eso puedo gastarme algo más.

Joe Kinder escalando en Oliana
Joe Kinder a muerte en Oliana (foto 9). Foto / Carlos Pérez

Fundas y mochilas

Mochilas

Debido a que uso fundas a medida para la cámara y los objetivos no utilizo mochilas
especiales de fotografía. Llevo una Lowe Alpine de 65 litros en la que deben caber: entre 70 y 120 metros de cuerda; arnés de trabajos en altura; dos aseguradores; mosquetones; bagas; una guíndola (si la llevo); protectores de cuerda de lona y protectores para los mosquetones de las reuniones; algún cabo de cuerda de 3 metros; funda de loneta para poner el equipo encima y que no se ensucie demasiado; comida; agua; dron (si lo llevo); ropa… y hasta el equipo fotográfico ¡haha! Una mochila de estas para pared no baja nunca de los 17 kgs y alguna vez he llegado a 25 kgs. ¡Llevad bastones!

Fundas

Como ya he comentado, llevo fundas a medida tipo Manfrotto Toploader. En pared intento llevar una en la que me quepa la cámara y los dos objetivos. Así cuando dejo uno ya cojo el otro con menos riesgo y más rápido.

Es interesante que que mantengan bien la forma y que las tapas tengan cierres rápidos. Cuando haces unas fotos y el escalador sube, la metes, le pones el cierre, le das al jumar unos metros y sigues.

Otro buen sistema es el que comentaba para las cámaras APS-C. Una funda para objetivo más cámara, y otra más por cada objetivo. A todas las fundas les pongo un cordino adicional al tirante y las paso por el arnés con mosquetón. La correa de la cámara también suele ir unida a este cordino, así que debe tener la longitud suficiente para poder separar la cámara de la pared cuando nos estiremos.

Algún bolsillo para poder coger tarjetas y baterías sin que se caigan también es básico. Si estás varios días fuera en una zona con riesgo de lluvias, la funda impermeable es un must have.

A grandes rasgos esto es lo que considero más importante a tener en cuenta para adquirir el equipo que necesitamos. La práctica será lo que nos haga a nosotros sentirnos más cómodos con nuestro equipo y con nuestra manera de llevarlo encima. Aprender fotografía para mí se basa en observar lo que hacen los demás, y aprender y evolucionar haciendo yo mismo. Ese proceso no para. Cada vez que miro fotos de grandes fotógrafos de escalada, o salgo yo mismo a hacerlas, me llevo algo metido en el zurrón.

Trabajo de fotografía en la Paret del Aeri
Trabajando en la Paret del Aeri, en Montserrat (foto 10). Foto / Carlos Pérez

Pies de foto

Foto 1: Albert Cantenys y Luís Manzaneda en la vía Valentín-Casanovas a la Paret de l’Aeri, en Montserrat. Vía especial donde las haya y tiene una verticalidad espectacular. ¿Cómo podía generar ese espacio en una foto? Con un angular. En el proyecto de Montserrat quería mostrar esa verticalidad de su cara norte y el ambientazo de muchas de sus vías. Para eso el objetivo que utilicé mayoritariamente fue un 16-35mm f4, como en este caso, que lo usaba a 16mm.

Foto 2: Jordi Balasch en la vía Electric Ladyland, en Montserrat. Otra vía de las míticas de la norte de Montserrat, con una laja pegada por los pelos a la pared y pocos seguros, que te obligan a autoprotegerte. En esta foto cambié del 16-35mm al 70-300mm, no solo por acercarme al escalador sino por comprimir y eliminar y distracciones del fondo. La foto está hecha a 200mm.

Foto 3: La chica de la foto se llama Patricia. Lo supe por redes sociales pocos días después de colgar la foto en Instagram y que la viesen conocidos comunes. Ella y su compañera estaban escalando la vía Fiesta del Bíceps mientras Albert y yo escalábamos la Zulú Demente. La foto está hecha con una pequeña cámara compacta que llevé anclada al arnés durante toda la escalada. Riglos es un lugar digno para llevar cámara de fotos aunque sea para hacer fotos a las otras cordadas.

Foto 4: Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020. Fotos en interior, pero con más luz de la que se podría esperar debido al uso de potentes focos que dan mucho contraste. La foto está hecha con un objetivo fijo de 24mm a f/1.4. Aún siendo angular, si te acercas lo suficiente y controlas que el fondo esté alejado a esa apertura de diafragma, puedes conseguir separar al escalador del fondo a la vez que metes el ambiente en la foto sin que salga especialmente desenfocado. f/1.4, 1/320seg, ISO1600.

Foto 5: Cavall Bernat, Montserrat. Esta foto tiene un sabor agridulce. Todo el equipo quedamos muy temprano en el monasterio con la intención de hacer unas fotos allí. Unas serían con una pértiga que Luís había fabricado, y otras, justo al amanecer -si llegábamos-, serían del perfil de la foto con los escaladores marcados en el horizonte. Por el momento que vivimos con esa salida del sol, la foto ya vale la pena por sí misma, pero algún día volveré a hacer la foto que realmente buscaba. Solo faltará que el mar de nubes vuelva a acompañarnos. 16mm, f/8, 1/340 seg.

Foto 6: Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020. Para esta foto monté el 85mm usándolo a f/1.8. La foto en sí es sencilla, pero me gusta el detalle del gesto de Chevy concentrado en el bloque, y a la vez se ve claramente todo el público de la sala. El 85mm hace que el público se vea encima, y aunque se distinga con claridad, desenfoque lo suficiente para darle al escalador su protagonismo.

Foto 7: Miquel Mas, del OS2O Alpine Team, en Sant Llorenç del Munt. Le pedí a Miki que me llevara a un sitio donde se pudiera hacer una foto de un perfil característico de la zona y que se viese zona urbana de fondo. Era para un reportaje de escalada de esta escuela y una de sus características es que está muy cerca de grandes ciudades. Para llegar a ese resultado me interesaba montar las cuerdas a unos 25-30 metros a la derecha de la vía de Miki y así poder utilizar una distancia focal entre normal y de teleobjetivo corto que le diese un poco de presencia a la ciudad en la imagen. 55mm, f1.8, 1/400. La foto está hecha a pleno sol y aún así la vi decente para que entrase en el reportaje.

Foto 8: Albert y Luís de nuevo en la Valentín-Casanovas de Montserrat. Esta foto es única. No creo que nadie más haya montado el tinglado que montamos nosotros para poder hacerla. Puede ser mejor o peor, pero nadie más tiene fotos de esa chimenea desde fuera de la vía. Es como un mito hablar de ella. Para mí la foto está muy bien, pero en ese momento usaba un 16-35mm y no os imagináis lo que me hubiese gustado el 11-24mm que compré al acabar ese proyecto. Con un par de metros más de chimenea y un poco más abierta abajo hubiese sido brutal de verdad. ¡También tendré que volver, jaja!. 16mm, f/4, 1/60seg.

Foto 9: Joe Kinder escalando en Oliana. Esta foto la hice en su día con un 135mm f2. Para mí llevar lentes de este tipo a pared se justifica si las usas con su diafragma abierto a tope. De otra manera los zooms son más versátiles y te salvan de más situaciones. Yo pensaba que en esta serie de fotos estaba justificando el llevar ese 135mm f2, pero al editar me di cuenta de que estaba disparando a f3,2, por lo que podría haber hecho esa foto perfectamente con un zoom 2.8, que también tenía en aquella época. Esa foto a f2 hubiese separado más a Joe del fondo y hubiese quedado mas limpia. De todas formas, me parece una foto resultona por lo dinámica que es. 135mm, f3.2, 1/2500.

Foto 10: Yo mismo colgado como un chorizo en la Paret de l’Aeri en Montserrat. A un aparato le entra una cuerda de 70 metros y al otro otra de 120 metros. Se supone que dentro de todo ese mogollón de cosas que se ven llevo un orden en el que sé donde está cada cosa, y sobre todo actúo siempre de forma segura, para mí y para los demás.

“Eternal Flame”, la película de los hermanos Huber

Eternal Flame es la mejor escalada del planeta si la planteas como un todo: la Torre Sin Nombre, una torre majestuosa en medio del salvaje Karakórum; una roca perfecta; una gran exposición y un reto excepcional de escalada a una altitud de 6.000 metros. No hay otra vía en el mundo con conjugue todo esto”, nos contó Alex Huber con motivo del décimo aniversario de la primera ascensión en libre de esta obra maestra.

La vía fue abierta en 1989 por uno de los equipos de escaladores más fuertes jamás reunido, formado por Wolfgang GüllichKurt AlbertChristof Stiegler y Milan Sykora. Después de un inmenso esfuerzo por encima de los 6.000 metros, el equipo estableció una vía que marcaría el rumbo de la escalada en libre en las grandes paredes del Himalaya. Su dificultad quedó en VI 7b+ A2.

[Descubre la historia de Eternal Flame en libre en una entrevista con Alex Huber]

Durante dos décadas la vía se convirtió en el objetivo principal para algunos escaladores, que soñaban con conseguir la primera liberación completa. La cordada formada por Denis Burdet, Nicolas Zambretti y Toni Arbonès se quedó muy cerca en 2003 y dos años más tarde, en 2005, Iker y Eneko Pou, escalando en top rope una variante del largo 10 que resultaría 8a, la tuvieron a también a tocar. El mal tiempo les impidió ir a por el rotpunkt.

Fueron otros hermamos, Alexander y Thomas Huber, los que cuatro años después del intento de los Pou, consiguieron por fin liberar todos los largos de Eternal Flame (650m 7c+). Hicieron cima en la Torre Sin Nombre el 14 de agosto de 2009, después de cuatro días en la pared.

Los Huber publican ahora en abierto la película que relata su histórica ascensión en la Torre Sin Nombre.

https://www.instagram.com/p/BzCoz48DqzY/

Andy Gullsten, primera ascensión del tsunami ‘Silver Lining’ 8C

Andy Gullsten en Silver Lining 8C

Andy Gullsten ha conseguido la primera ascensión del tsunami Silver Lining 8C, en Piilolampi, cerca de Helsinki (Finlandia). En el país nórdico no se ha decretado el confinamiento de toda la población, aunque sí que se ha aislado su región más poblada, Uusimaa, que concentra el 31% de los habitantes del país y acumula el mayor número de casos de Covid-19. A pesar de este aislamiento, se permite realizar actividades al aire libre manteniendo el distanciamiento social.

“Estamos viviendo tiempos muy locos. Nunca habría imaginado estar en una situación así hace un mes. Afortunadamente, en Finlandia aún tenemos la oportunidad de estar al aire libre y disfrutar de los bosques que esconden bloques excelentes. El lugar perfecto para el distanciamiento social”, ha explicado Gullsten en su cuenta de Instagram.

El escalador finlandés se ha centrado en este problema durante las últimas dos semanas, aunque ya lo había probado de forma intermitente antes. Silver Lining se encuentra en una zona de boulder que empezó a desarrollarse hace 20 años y era uno de los proyectos pendientes por resolver. Su considerable altura y el crux a varios metros del suelo habían frenado a posibles pretendientes.

Gullsten es uno de los escaladores más en forma de Finlandia. Recientemente visitó la escuela catalana de Oliana en un viaje de reconocimiento en busca de un proyecto duro. A pesar de que no tenía allí ningún objetivo claro encadenó American Hustle 8c y Fish Eye 8c, además de otros octavos. En su libreta cuenta con vías como La Cadre nouvelle version 9a, en Céüse, o Jungle Speed 9a, en Siurana. El boulder tampoco se le da mal y ha tachado clásicos como The Big Island 8C, en Fontainebleau, o Practice of the Wild 8C, en Magic Wood.

El pasado mes de octubre Andy ganó la segunda edición del Psicoblock Master Series A Coruña, demostrando que la resina tampoco se le da mal. De hecho, se dedica profesionalmente al route setting.

La reseña de Silver Lining está disponible en la página web de 27Crags.