Inicio Reportajes Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)

Escalada en Montserrat
Albert Cantenys y Luís Manzaneda en la 'Valentín-Casanovas' (foto 1). Foto / Carlos Pérez

Después de una primera parte introductoria sobre fotografía y escalada y una segunda centrada en cosas a tener en cuenta a la hora de hacer una foto «buscada», por fin llegamos al tema rey… los cacharros. ¡Y cuanto más caros mejor! ¿O quizás no?

Voy a desvelar el equipo fotográfico que utilizo a día de hoy, así como los accesorios, tipo mochilas o correas. No me interesan marcas ni modelos, por lo que intentaré explicarlo desde un punto de vista muy práctico del por qué uso un equipo u otro, y por qué puedo querer ahorrar para poder comprar un equipo caro en algunas ocasiones y no querer gastar ni un euro en otras.

Equipo fotográfico

Me encanta. Me pirra. Puedo pasar días mirando trastos en internet. Los frikis del equipo
fotográfico podríamos hablar durante horas de qué objetivo es más nítido, con un desenfoque más «chanante», con un sellado más alucinante… Pero, ¿eso sirve de algo? Curiosamente la época en la que más trabajos hice fue en la que menos equipo usaba. Tiraba de un zoom angular y otro tele que me cubrían de 16 a 200mm y con eso lo hacía casi todo. Tenía tiempo para ir a hacer fotos, editarlas e intentar venderlas, no para estar todo el día en internet mirando el cacharrito más fardón.

Vía Electric Ladyland en Montserrat
Jordi Balasch en ‘Electric Ladyland’, en Montserrat (foto 2). Foto / Carlos Pérez

La verdad es que para hacer fotos hay equipo que me va mejor y otro no tanto. Por eso explicaré el equipo fotográfico que utilizo en función de lo que quiero conseguir de él, no de cuánto quiero gastarme en el objetivo y la cámara más modernas. Eso sí, la realidad es la que es. Por desgracia, existen muchas ventajas en gastarte dinero en equipo caro si quieres hacer fotografía a nivel profesional en determinadas condiciones.

En mi situación, a día de hoy puedo hacer fotos en exteriores de montaña para la marca de ropa OS2O, y de repente verme en el interior de un rocódromo como la Sala Batec para una sesión con el equipo de competición CCT21 Climbing Team. Por eso tengo dos kits muy diferenciados. Empecemos por el principio y vayamos por trastos.

Cámara

La mejor cámara es la que llevas encima. Ni más ni menos. Por eso triunfan tanto los móviles y por eso montan cada vez mejores cámaras. Fotos de «pim pam» y a las redes sociales. Tener una cámara cara y enorme guardada en casa no sirve de mucho y si de éstas dependieran las redes sociales probablemente no tendrían tantos usuarios. Por eso tendremos que saber qué tipo de cámara se adapta mejor a nuestro caso, sabiendo que la hemos comprado para cogerla y hacer esas fotos, en vez de pensar «qué palo sacar ahora la cámara» y acabar haciéndola con un smartphone.

Escalada en La Fiesta del Bíceps, en Riglos
Patricia en ‘La Fiesta del Bíceps’, en Riglos (foto 3). Foto / Carlos Pérez

¿Qué cámara me compro?

La pregunta del millón. ¿Qué esperas de ella? ¿Qué ganas llevando una cámara de fotos además de un teléfono? Pues dependiendo de la respuesta, puedes ganar mucho, o no ganar nada. Una cámara compacta muy sencilla, a día de hoy, no aventaja prácticamente en nada a un teléfono móvil de gama media. La conclusión es que todo en una cámara no se puede tener. Para mí hay tres tipos de cámaras de fotos que puedo querer usar…

Cámara compacta pequeña

La primera es una cámara compacta pequeña. Es importante que sea ligera y la queramos llevar encima. De móviles entiendo poco y prefiero ni opinar. Si lo uso es porque se me ha olvidado la cámara. Los criterios para comprar una compacta pueden ser muchos, pero para mí hay algunos que marcan la diferencia en la calidad (y en el precio).

El principal criterio es el tamaño del sensor. Más grande se resume en más calidad. El objetivo debe ser lo más angular posible, como por ejemplo 24mm (equivalentes a formato completo). Que llegue a más o menos teleobjetivo ya depende de lo que queramos fotografiar. Para mí en escalada lo que es básico es el angular.

La luminosidad del objetivo también es muy importante. Si la apertura máxima de diafragma puede rondar el f2 mucho mejor. Y luego que tenga botones de acceso rápido a cambiar el punto de enfoque y algunos controles manuales más que puedas usar si quieres practicar.

No hay que dejarse llevar por publicidades engañosas como la ISO. Una cámara compacta por lo general a partir de ISO1600 o 3200 ya es justa, así que si puede llegar a ISO 102400 es muy poco importante. Yo llevo una compacta de este tipo (Lumix lx-100) durante mis propias escaladas, enganchada en el arnés con un pequeño mosquetón de rosca, un cordino que me dé longitud para poder separarla un poco de la pared y una funda de neopreno a medida para tenerla siempre a mano y que sea fácil de abrir y cerrar. Todo muy point and shoot pero con una cámara de buena calidad que me deja disparar con prioridad a la apertura (llega a f/1.7!!!).

Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020
Jorge Díaz-Rullo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 4). Foto / Carlos Pérez

Cámara de objetivos intercambiables ligera

La segunda es una cámara de objetivos intercambiables ligera. Suelen llevar sensores de tamaño APS-C, algo más pequeño que el de las cámaras profesionales de formato completo. Los resultados en la mayoría de casos en nuestro entorno de luz natural serán prácticamente indistinguibles. Son de tamaño semicompacto y los objetivos suelen ser más pequeños y ligeros que los de formato completo.

Ya presentan mejor rendimiento con poca luz que las anteriores, tienen más controles mediante botones y tienen la ventaja de poder cambiar objetivos. Suelo llevar con este tipo de cámara dos objetivos que me lleven desde los 10mm (16mm equiv FF) hasta 135mm (unos 200mm equiv). Con esto cubro la mayoría de casos con una cámara que ofrece mucha calidad y un rango de focales bastante amplio. Puedo llevarla a lugares donde yo participe en una actividad larga y dura (necesito ligereza) pero quiera llevar equipo del que obtener calidad profesional (con buena luz) lo más a mano posible.

En mi caso, a día de hoy tengo una Sony de la gama a6000. Cualquier marca sirve si tiene modelos APS-C ligeros y de calidad. Esta cámara la suelo llevar en una funda que le va justa, en la que cabe la cámara con cualquiera de los dos objetivos y una batería extra. La llevo colgada del cuello en bandolera suficientemente larga como para que llegue al arnés y pueda fijarla allí con un mosquetón para que no vaya dando bandazos.

Para el segundo objetivo llevo otra funda, en la que también entran cualquiera de los dos. Suelto el primer objetivo y lo dejo en la funda de la cámara y pongo el segundo, y a la inversa. La batería extra en días de frío mejor dentro de la chaqueta, eso sí.

Cámara Full  Frame

La tercera es una cámara de formato completo (FF) de gama profesional. Ofrecen un rendimiento muy alto en condiciones adversas, el enfoque es exagerado hasta en situaciones de poca luz, producen mucho menos ruido a ISOS más altas, más gama tonal y rango dinámico, mejores empuñaduras, más mandos a mano… Eso es lo que decide si necesitas una de estas cámaras o no.

En condiciones de poca luz, de meteorología complicada, de sacar y disparar y que aciertes con el enfoque… Además, con determinadas lentes de grandes aperturas (número f muy bajo) ofrecen unas imágenes con un aspecto de desenfoque característico espectaculares.

Son muy caras, pero para trabajos de calidad en dichas condiciones son indispensables. Además, para mí es muy importante que lleguen al máximo de angular posible. Gracias al tamaño de su sensor con estas cámaras no cuesta encontrar objetivos que lleguen a 12mm, e incluso menos. En los formatos anteriores es más complicado. Para mí este tipo de cámaras son indispensables en la fotografía de interiores, en rocódromos, por ejemplo.

Cavall Bernat al amanecer
Cavall Bernat, en Montserrat, al amanecer (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Objetivos

Interiores

A día de hoy no tengo flashes (eso creo que lo soluciono en cuanto acabe la cuarentena), así que en interiores estoy utilizando los objetivos más luminosos que me permite el bolsillo.

Los básicos son un 24mm f1.4, del que ya no quiero prescindir nunca más, y un 85mm f1.8. Con estos dos objetivos se puede hacer mucho trabajo en rocódromos. Facilitan que no tengas que subir demasiado la ISO, y si los usas con cuidado y ordenas un poco los fondos vigilando todo el encuadre, puedes aislar mucho lo que quieres fotografiar del resto de cosas o personas.

En la última Batec Boulder Party también usé un 45mm f1.8 que me fue genial para poder hacer diferentes tipos de tomas sin moverme demasiado del sitio para no molestar a los competidores. Si la luz de la sala da lo suficiente, también podría llevar un 12-24mm f4. Este objetivo en interiores lo uso poco, suele acabar metiendo en la foto más información de la que necesito, aislando menos y con más ruido, así que acabo tirando del 24mm f1.4.

Chevy Crespo compitiendo en la Batec Boulder Party 2020
Chevy Crespo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada deportiva

En escalada deportiva puedes hacer fotos desde el suelo, pero si esa es la intención, no limita mucho la decisión de qué objetivos llevar. Llevas una buena mochila, te la pones al lado y sacas lo que quieras.

En el caso de hacer las fotos desde las cuerdas, las «jumareadas» suelen ser relativamente cortas y no suelo subir y bajar más de dos o tres veces el mismo día. Si conozco la zona y dependiendo del uso para el que son las fotos, podría llevar objetivos fijos en lugar de zooms.

Un equipo habitual que solía llevar era un 12-24m f4, un zoom standard tipo 24-70mm y un 70-200mm f4 o f2.8. Ahora mismo de zooms solo tengo el 12-24mm f4, que siempre llevo, y además sumo un 45mm 1.8, un 85mm 1.8 y un 135mm 1.8 (lo compré justo antes del confinamiento… ¡qué ganas le tengo!). Este equipo me quita versatilidad y me obliga a hacer más recortes o ajustes de encuadre posteriores, pero me permite jugar más con el aislamiento y la creatividad que yo quiera darle a la foto.

Miquel Mas escalando
Miquel Mas en Sant Llorenç del Munt. (foto 7). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada en pared

Aquí hay poco secreto. La ligereza es una obligación. Larguísimos porteos, larguísimas «jumareadas» con el equipo cargado, incomodidad, frío, calor, horas colgado como un chorizo… Todos esos factores te dirigen al tópico de «menos es más». Todo el proyecto que hice de Montserrat, por ejemplo, está hecho con una cámara Full Frame y con tan solo un 16-35mm f4 y un 70-300mm f4-5.6. En algún caso llevé un 15mm f2.8 para darle algún toque diferente a algunas fotos. Llevaba dos baterías extras en la misma funda que la cámara y un par de tarjetas por si alguna fallaba o me quedaba sin espacio, y quizás una cámara tipo GoPro por hacer un poco de making of.

El resumen de todo esto es que los objetivos que tengo siempre tienen un porqué. Me encanta el equipo y tendría lo que el bolsillo me permitiera, pero si no tengo que hacer fotos en interiores o para catálogos, probablemente no tendría un 24mm 1.4, por muy favorito que sea.

Escalada en la Paret de l'Aeri
Ambiente y exposición en la Paret de l’Aeri (foto 8). Foto / Carlos Pérez

El dinero que vale un objetivo así se puede aprovechar para otras cosas tales como un vuelo a algún sitio tremendo y traer fotos excepcionales de allí con un 24mm 2.8, que cuesta una quinta parte.

Sobre cómo usar las diferentes distancias focales en relación al aspecto de la imagen, compresión, aislamiento de objetos y demás hay mucha información en internet. Si no sabes qué objetivo debes comprarte, probablemente es porque no conoces las posibilidades que da cada focal y su luminosidad, por lo que te recomiendo que mires algunos tutoriales muy interesantes que corren por YouTube o que hagas un curso con profesores cualificados antes de empezar a comprar material que puede ser muy caro.

Correas

Puede parecer raro que haga un apartado para esto, pero para mí son un dolor de cabeza. Las correas que suelen traer las cámaras de serie parece que las hagan a mala leche para que sean irregulables o no te las puedas quitar y te quemes el cuello cuando las muevas.  Al menos las Canon, Sony y Panasonic que yo he tenido.

Que me pasase eso en las cuerdas después de horas pateando, cansado e incómodamente colgado, ha provocado que me pusiese más nervioso de la cuenta en alguna ocasión.

Ahora llevo una correa con un clip rápido a la cámara, que puedo poner y quitar cuando quiera. Es una correa que se desliza por la parte posterior del forro, chaqueta o por el propio cuello, sin quemar y sin enganchones, y sobre todo… tiene una regulación de longitud muy fácil de controlar.

La alargo cuando me tiro hacia atrás con el angular y así me separo yo de la pared y la cámara más aún, y luego la recojo y la dejo corta si tengo que desplazarme un poco por las cuerdas. Es una correa de la marca Peak Design. Son caras, pero es un accesorio que para mí es determinante en comodidad y manera de trabajar y por eso puedo gastarme algo más.

Joe Kinder escalando en Oliana
Joe Kinder a muerte en Oliana (foto 9). Foto / Carlos Pérez

Fundas y mochilas

Mochilas

Debido a que uso fundas a medida para la cámara y los objetivos no utilizo mochilas
especiales de fotografía. Llevo una Lowe Alpine de 65 litros en la que deben caber: entre 70 y 120 metros de cuerda; arnés de trabajos en altura; dos aseguradores; mosquetones; bagas; una guíndola (si la llevo); protectores de cuerda de lona y protectores para los mosquetones de las reuniones; algún cabo de cuerda de 3 metros; funda de loneta para poner el equipo encima y que no se ensucie demasiado; comida; agua; dron (si lo llevo); ropa… y hasta el equipo fotográfico ¡haha! Una mochila de estas para pared no baja nunca de los 17 kgs y alguna vez he llegado a 25 kgs. ¡Llevad bastones!

Fundas

Como ya he comentado, llevo fundas a medida tipo Manfrotto Toploader. En pared intento llevar una en la que me quepa la cámara y los dos objetivos. Así cuando dejo uno ya cojo el otro con menos riesgo y más rápido.

Es interesante que que mantengan bien la forma y que las tapas tengan cierres rápidos. Cuando haces unas fotos y el escalador sube, la metes, le pones el cierre, le das al jumar unos metros y sigues.

Otro buen sistema es el que comentaba para las cámaras APS-C. Una funda para objetivo más cámara, y otra más por cada objetivo. A todas las fundas les pongo un cordino adicional al tirante y las paso por el arnés con mosquetón. La correa de la cámara también suele ir unida a este cordino, así que debe tener la longitud suficiente para poder separar la cámara de la pared cuando nos estiremos.

Algún bolsillo para poder coger tarjetas y baterías sin que se caigan también es básico. Si estás varios días fuera en una zona con riesgo de lluvias, la funda impermeable es un must have.

A grandes rasgos esto es lo que considero más importante a tener en cuenta para adquirir el equipo que necesitamos. La práctica será lo que nos haga a nosotros sentirnos más cómodos con nuestro equipo y con nuestra manera de llevarlo encima. Aprender fotografía para mí se basa en observar lo que hacen los demás, y aprender y evolucionar haciendo yo mismo. Ese proceso no para. Cada vez que miro fotos de grandes fotógrafos de escalada, o salgo yo mismo a hacerlas, me llevo algo metido en el zurrón.

Trabajo de fotografía en la Paret del Aeri
Trabajando en la Paret del Aeri, en Montserrat (foto 10). Foto / Carlos Pérez

Pies de foto

Foto 1: Albert Cantenys y Luís Manzaneda en la vía Valentín-Casanovas a la Paret de l’Aeri, en Montserrat. Vía especial donde las haya y tiene una verticalidad espectacular. ¿Cómo podía generar ese espacio en una foto? Con un angular. En el proyecto de Montserrat quería mostrar esa verticalidad de su cara norte y el ambientazo de muchas de sus vías. Para eso el objetivo que utilicé mayoritariamente fue un 16-35mm f4, como en este caso, que lo usaba a 16mm.

Foto 2: Jordi Balasch en la vía Electric Ladyland, en Montserrat. Otra vía de las míticas de la norte de Montserrat, con una laja pegada por los pelos a la pared y pocos seguros, que te obligan a autoprotegerte. En esta foto cambié del 16-35mm al 70-300mm, no solo por acercarme al escalador sino por comprimir y eliminar y distracciones del fondo. La foto está hecha a 200mm.

Foto 3: La chica de la foto se llama Patricia. Lo supe por redes sociales pocos días después de colgar la foto en Instagram y que la viesen conocidos comunes. Ella y su compañera estaban escalando la vía Fiesta del Bíceps mientras Albert y yo escalábamos la Zulú Demente. La foto está hecha con una pequeña cámara compacta que llevé anclada al arnés durante toda la escalada. Riglos es un lugar digno para llevar cámara de fotos aunque sea para hacer fotos a las otras cordadas.

Foto 4: Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020. Fotos en interior, pero con más luz de la que se podría esperar debido al uso de potentes focos que dan mucho contraste. La foto está hecha con un objetivo fijo de 24mm a f/1.4. Aún siendo angular, si te acercas lo suficiente y controlas que el fondo esté alejado a esa apertura de diafragma, puedes conseguir separar al escalador del fondo a la vez que metes el ambiente en la foto sin que salga especialmente desenfocado. f/1.4, 1/320seg, ISO1600.

Foto 5: Cavall Bernat, Montserrat. Esta foto tiene un sabor agridulce. Todo el equipo quedamos muy temprano en el monasterio con la intención de hacer unas fotos allí. Unas serían con una pértiga que Luís había fabricado, y otras, justo al amanecer -si llegábamos-, serían del perfil de la foto con los escaladores marcados en el horizonte. Por el momento que vivimos con esa salida del sol, la foto ya vale la pena por sí misma, pero algún día volveré a hacer la foto que realmente buscaba. Solo faltará que el mar de nubes vuelva a acompañarnos. 16mm, f/8, 1/340 seg.

Foto 6: Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020. Para esta foto monté el 85mm usándolo a f/1.8. La foto en sí es sencilla, pero me gusta el detalle del gesto de Chevy concentrado en el bloque, y a la vez se ve claramente todo el público de la sala. El 85mm hace que el público se vea encima, y aunque se distinga con claridad, desenfoque lo suficiente para darle al escalador su protagonismo.

Foto 7: Miquel Mas, del OS2O Alpine Team, en Sant Llorenç del Munt. Le pedí a Miki que me llevara a un sitio donde se pudiera hacer una foto de un perfil característico de la zona y que se viese zona urbana de fondo. Era para un reportaje de escalada de esta escuela y una de sus características es que está muy cerca de grandes ciudades. Para llegar a ese resultado me interesaba montar las cuerdas a unos 25-30 metros a la derecha de la vía de Miki y así poder utilizar una distancia focal entre normal y de teleobjetivo corto que le diese un poco de presencia a la ciudad en la imagen. 55mm, f1.8, 1/400. La foto está hecha a pleno sol y aún así la vi decente para que entrase en el reportaje.

Foto 8: Albert y Luís de nuevo en la Valentín-Casanovas de Montserrat. Esta foto es única. No creo que nadie más haya montado el tinglado que montamos nosotros para poder hacerla. Puede ser mejor o peor, pero nadie más tiene fotos de esa chimenea desde fuera de la vía. Es como un mito hablar de ella. Para mí la foto está muy bien, pero en ese momento usaba un 16-35mm y no os imagináis lo que me hubiese gustado el 11-24mm que compré al acabar ese proyecto. Con un par de metros más de chimenea y un poco más abierta abajo hubiese sido brutal de verdad. ¡También tendré que volver, jaja!. 16mm, f/4, 1/60seg.

Foto 9: Joe Kinder escalando en Oliana. Esta foto la hice en su día con un 135mm f2. Para mí llevar lentes de este tipo a pared se justifica si las usas con su diafragma abierto a tope. De otra manera los zooms son más versátiles y te salvan de más situaciones. Yo pensaba que en esta serie de fotos estaba justificando el llevar ese 135mm f2, pero al editar me di cuenta de que estaba disparando a f3,2, por lo que podría haber hecho esa foto perfectamente con un zoom 2.8, que también tenía en aquella época. Esa foto a f2 hubiese separado más a Joe del fondo y hubiese quedado mas limpia. De todas formas, me parece una foto resultona por lo dinámica que es. 135mm, f3.2, 1/2500.

Foto 10: Yo mismo colgado como un chorizo en la Paret de l’Aeri en Montserrat. A un aparato le entra una cuerda de 70 metros y al otro otra de 120 metros. Se supone que dentro de todo ese mogollón de cosas que se ven llevo un orden en el que sé donde está cada cosa, y sobre todo actúo siempre de forma segura, para mí y para los demás.