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Sílvia Vidal, en sincronía mágica

Sílvia Vidal en un vivac
Sílvia Vidal en un vivac en la hamaca durante la apertura de 'Sincronia Màgica'. Foto / Col. Sílvia Vidal

Ya son más de 30 los días de confinamiento que llevamos en muchos de nuestros hogares, por obligación. Sílvia Vidal ha pasado 90 días incomunicada con el resto de la humanidad de forma totalmente voluntaria: 33 jornadas colgada en una pared, confinada entre el vacío bajo sus pies y una casa colgante de apenas 2 m2; alimentándose a base de liofilizados y con 150 kilos porteados, acumulando más de 150 kilómetros andados y otros tantos miles de kilómetros desde su «casa». Consigo misma.

Sincronia Màgica es la nueva apertura en solitario de la catalana. Una primera ascensión en la cara oeste del Cerro Chileno Grande, en la región de Aysén, perteneciente a la Patagonia Chilena, un lugar alejado de las zonas más populares.

Sin Instagram, sin Twitter, sin Facebook, … Sin teléfono, ni radio, ni GPS. Apenas con información del posible acceso y de la pared. Allí ha dejado una línea de 1.180 metros de recorrido, dificultades de A3+/6a+, y una trepada de 30 minutos hasta la cima de la aguja más occidental de la montaña.

Un referente en éste y en otros tantos momentos de nuestras vidas, de nuestras escaladas, de nuestros «día a día». Sílvia representa el esfuerzo, la motivación intrínseca, el dar un paso más, el valor de lo que nos hace sentir vivos, el poder de los sueños. En esta entrevista nos permite descubrir un poco más de lo que esconde esa mirada.

«Procuro no planificar demasiado cómo va a ser el día a día; porque ese «control» en un entorno tan incierto, se descontrolará el primer día»

¿Qué es para ti Sincronia Màgica?

Una redundancia, en el sentido que para mí la sincronía ya es de por sí mágica. Es cómo siento la expedición: fue muy dura pero también fue muy mágica.

¿Cómo te preparas para un confinamiento voluntario?

Me preparo para gestionar los miedos; todos los imaginables y más. Los miedos a: no poder; al sufrimiento físico y emocional; al dolor físico; al cansancio; al hambre; al frío; a los miedos nuevos que sé que surgirán y al miedo a no regresar. Ir sola y sin opción a pedir ayuda incrementa esos miedos y el compromiso. Me mentalizo pensando que estoy preparada para cualquier cosa que suceda (no importa si es verdad o no, simplemente me lo repito). Procuro no planificar demasiado cómo va a ser el día a día; porque ese «control» en un entorno tan incierto, se descontrolará el primer día. Creo en que lo que tenga que suceder, sucederá, y que solo dependerá de mi cómo lo lleve. Aceptar que puede pasar de todo y cuando pase, afrontarlo.

¿Cuántas veces rehaces los bultos antes de irte?

Muchas. Es difícil hacer cuadrar el peso con el volumen y a 23 kilos, que es lo que te permiten las compañías aéreas.

Foto de cumbre de Sílvia Vidal
En la cumbre del Cerro Chileno Grande, con dos cóndores acompañando a Sílvia. Foto / Col. Sílvia Vidal

¿Has visto que tenías dos pájaros en la foto de la cumbre?

Sí. Estuvieron allí todo el tiempo, parados, observando. Cuando marché, levantaron el vuelo. Eran cóndores.

«Tras bajar de la pared tardé unos días en saber lo que estaba sucediendo en el mundo»

¿Qué crees que hacían allá arriba?

Compañía. Durante los días que estuve colgada compartimos el lugar; su lugar. Los días de buen tiempo ellos bailaban mientras yo escalaba. Había momentos en que paraba y los observaba. En la cumbre yo bailé de alegría y ellos observaron.

¿Cómo fue el regreso a casa en esta ocasión?

Tras bajar de la pared tardé unos días en saber lo que estaba sucediendo en el mundo. Costó encontrar pasaje de avión; fronteras cerradas y cancelaciones diarias. Cuando regreso de este tipo de expediciones en solitario en las que estoy unos dos meses incomunicada (ni radio, ni teléfono, ni GPS), necesito tiempo para asimilar lo vivido allí. Aclimatarme de nuevo a la «civilización», porque hay un antes y un después de cada experiencia de estas. En esta ocasión encontré que el ritmo general es común: todos nos estamos aclimatando a una nueva situación.

¿Qué te pasa por la cabeza cuando vuelves a poner los pies en el suelo? En la cima o en la base de la pared.

Arriba, en la cumbre, que hay que bajar, que no terminó. Abajo, en la base de la pared, que hay que deshacer los porteos, que no terminó. Al entrar en casa normalmente pienso… ¡Ahora sí, todo terminó! En esta ocasión pensé: todo continua, sigue la expedición, solo que ahora estamos todos confinados, estamos todos en lo mismo, y eso une en la distancia.

¿Te gustaría destacar algo de este viaje y que hará que lo recuerdes de forma diferente respecto al resto?

La gente con la que me crucé. La ayuda que he estado recibiendo por todos lados, en todo momento. De gente de aquí y de gente de allí (antes, durante y ahora).

Antes de irte a Chile me dijiste que estuviera preparada, que venían cambios muy grandes e importantes… ¿Te esperabas esto?

No, no. Sentía que habría un antes y un después muy marcado para mucha gente en 2020, pero sin saber el qué y mucho menos que implicaría toda la humanidad a la vez.

«Si identificamos el miedo, identificamos aquello que tenemos opción de cambiar, sanar, mejorar, liberar…»

Dices en otras entrevistas que lo que te aporta la escalada en solitario es intensidad. ¿Y qué te aporta la intensidad?

Opción de cambio.

¿Qué es el miedo?

Un indicador. Nos marca la dirección hacia la que podemos ir. Lo que nos da miedo nos limita y condiciona. Si identificamos el miedo, identificamos aquello que tenemos opción de cambiar, sanar, mejorar, liberar…

¿El miedo es incertidumbre?

La incertidumbre nos da miedo.

¿Por qué crees que tenemos miedo a la incertidumbre?

Porqué sale del rango de «control» que creemos tener sobre las cosas.

Sílvia Vidal en Sincronia Màgica
Sílvia izando petates en la cara oeste del Cerro Chileno Grande. Foto / Sílvia Vidal

¿Gestionas el miedo?

Lo intento.

¿Cómo?

Identificándolo para luego ir en esa dirección. Si algo me da miedo: ¡voy!, porque cuando lo encaras, se hace pequeño, pierde fuerza.

¿Cómo lo identificas?

Por las sensaciones, todos lo hemos sentido infinidad de veces. Observándonos, sincerándonos con nosotros mismos. Intentando no ignorarlo o menospreciarlo.

¿Se puede disfrutar del miedo?

Más que disfrutar diría que se puede aprender de él. Y aprender es gratificante.

¿Y en qué nos ayuda? 

El gestionarlo mueve; una posibilidad de cambio, una gratitud hacia nosotros mismos por haber superado la situación, autocompasión, una liberación…

¿Qué es la motivación? 

Un motivo que nos permite pasar a la acción, como la palabra dice.

¿De dónde sale?

Tendría que salir de uno mismo, porque si surge de factores externos (circunstancias o personas), cuando éstos desaparezcan o «fallen», la motivación también desaparecerá. Estar motivado es importante para poder llevar los momentos difíciles, que siempre surgen… Parar para poder escucharse y luego pasar a la acción, aún sintiendo esos miedos (que siempre se cuelan en el petate por identificados que estén).

¿Qué tienen los grandes espacios naturales que no tenga la ciudad?

Naturaleza. La naturaleza está viva. El asfalto, no.

¿Qué emociones y sensaciones encuentras en ella?

Todas, positivas y negativas. Aunque estemos en plena naturaleza nuestras emociones vienen con nosotros.

Viendo la situación actual, ¿cuál de todas las expediciones que has hecho crees que se parece más? 

Cualquiera de las que he hecho en solitario durante semanas confinada en pared.

Reseña Sincronia Màgica en el Cerro Chileno Grande
Línea por donde transcurre ‘Sincronia Màgica’. Foto / Col. Sílvia Vidal

Tus incursiones verticales están repartidas prácticamente por todo el planeta. ¿Dónde regresarías mañana mismo?

A ningún lugar.

¿Por qué?

Porque todavía tengo que asimilar el lugar del que regresé y todo lo vivido allí.

¿Dónde te costaría regresar?

A todos los lugares donde ya he realizado una expedición en solitario. ¡Ya fue!

¿Cuál de todas tus habilidades crees que es la que más te ha ayudado a salir por arriba, a regresar a casa, a conseguir tus objetivos?

La voluntad y trabajando la confianza en que lo que pase será perfecto. Sea lo que sea.

¿Por qué?

Porqué lo es, aunque no siempre lo sienta así, escojo pensar así.

Tú que vienes del atletismo. ¿Está sobrevalorado el esfuerzo?

La gracia es poder realizar todo ese «esfuerzo físico, mental y emocional», sin esfuerzo.

Unas cuantas preguntas rápidas…

¿Frío o calor?

Calor

¿Rosa o lila?

Lila

¿Hielo o roca?

Roca

¿Mar o montaña?

Mar

¿Regleta o desplome?

Regleta

Un país al que regresar

India

¿Qué echas de menos el día 28 en el bivac 28?

¿Fruta?

Gracias Sílvia por enseñarnos tanto. Gracias por compartir tus experiencias en tus conferencias de escalada y también por transmitirlo, más allá de este mundo vertical, en tus charlas motivacionales, ¡tan inspiradoras todas ellas!