28 de septiembre de 2026

Clásica entre las clásicas

Jacopo Larcher y Barbara Zangerl encadenan ‘WoGü’ (270m 8c), en el Rätikon

La cordada completa en dos días consecutivos una de las grandes clásicas de dificultad de los Alpes. Ambos lo consiguen en su primer intento completo de rotpunkt y Zangerl firma la primera ascensión femenina de la vía

Jacopo Larcher en WoGü
Jacopo Larcher en 'WoGü' (350m 8c). Foto / Jonathan Faeth / Timeline Production (@timeline_production)
 

Jacopo Larcher y Barbara Zangerl han repetido en libre WoGü (270 m 8c), una de las vías de varios largos más exigentes y emblemáticas del Rätikon, en Suiza. Larcher encadenó la línea el 22 de agosto y Zangerl hizo lo propio al día siguiente, el 23. La de Babsi se trata de la primera ascensión femenina, tras un buen intento que protagonizó Nina Caprez en 2020.

La pareja consiguió el encadenamiento después de varias sesiones de trabajo repartidas a lo largo de un mes, pero consiguieron resolver la vía en su primer intento completo de rotpunkt.

WoGü, localizada en el macizo del Rätikon y con dificultades de hasta 8c, fue abierta por Beat Kammerlander a finales de los años noventa del pasado siglo y la bautizó en homenaje a Wolfgang Güllich.

La historia de WoGü está estrechamente ligada a la evolución de la escalada de dificultad en pared. Kammerlander la estableció desde abajo, dejando algunos alejes considerables entre seguros y secciones obligadas de gran dificultad. El propio aperturista llegó a escalar todas las secciones sin caídas, pero tuvo que esperar para ver la primera ascensión en libre.

Fue Adam Ondra quien consiguió esa primera ascensión libre en 2008. Después llegarían las repeticiones de Edu Marín en 2016, Roland Hemetzberger en 2017, Cédric Lachat en 2020 y Louna Ladevant en 2023, manteniendo durante años a WoGü dentro de una lista excepcionalmente reducida de ascensionistas.

Un proyecto que surgió casi por casualidad

La decisión de probar WoGü llegó prácticamente de forma espontánea al final de una exitosa etapa de escalada en el Rätikon. Larcher y Zangerl acababan de completar Déjà (400 m 8c+), por lo que todavía tenían el material depositado bajo la pared. Después de varias semanas adaptándose a la característica caliza técnica del macizo, ambos se encontraban cada vez más cómodos con el estilo de escalada de la zona.

Y apenas 50 metros a la derecha estaba una línea que llevaban años queriendo probar.

WoGü reunía además varios de los elementos que habían marcado su temporada: una escalada técnica y muy exigente, largos con secuencias de bloque y una dificultad sostenida a lo largo de la pared.

El relato de Jacopo Larcher

«Llevábamos años queriendo probarla. Al mismo tiempo, le teníamos muchísimo respeto, conociendo su historia. Para nosotros era una de esas vías que, por alguna razón, se habían convertido en legendarias y que escalar habría sido un pequeño sueño. Quiero decir, ¿quién no recuerda la icónica foto de Beat durante su apertura desde abajo, o las fotos de un Adam Ondra de 15 años durante la primera ascensión en libre?

Aunque sobre el papel es más fácil que Déjà, es mucho más sostenida y está repleta de largos duros y de estilo bloque.

Por último, pero no menos importante, es una vía de Beat Kammerlander, lo que significa que puedes esperar algunos alejes importantes y que llegar por primera vez desde el pie hasta la cima probablemente no será una tarea fácil. Pero probablemente eso sea también lo que hace que este tipo de vías nos resulten tan atractivas. ¡Siempre son una aventura!

Empezamos a trabajarla durante la última semana de julio y enseguida entendimos que el principal desafío sería encadenar todos esos largos duros en un solo día. No tardamos demasiado en escalar los largos individualmente, pero, si quieres encadenar toda la vía en un día, definitivamente no tienes mucho margen para cometer errores.

Así que nuestra rutina veraniega continuó… No cambió demasiado, salvo la vía. Un rápido hike-and-fly por la mañana en casa, conducir hasta el Rätikon a primera hora de la tarde y empezar a escalar por la noche, porque antes hacía demasiado calor. Siempre terminábamos con la luz de los frontales. Sin duda, este se había convertido en nuestro lugar feliz durante aquel verano.

Algunos largos tenían una roca extremadamente afilada y castigaban mucho la piel, así que rara vez conseguíamos escalar dos días seguidos. Los largos son una combinación muy interesante y todos son completamente diferentes, lo que hace que la vía sea tan atractiva.

El primer 8c tiene 45 metros de longitud. Después de una larga sección de 8a, con algunos reposos y un largo aleje, hay un problema de bloque muy duro justo antes de la reunión. Definitivamente no quieres caerte demasiadas veces arriba del todo y tener que repetir una y otra vez la primera parte durante el día del encadenamiento.

Al ser un poco más alto, encontré una beta muy buena que no me pareció demasiado complicada, así que no estaba especialmente preocupado. Babsi tuvo que dedicarle algo más de tiempo porque no podía alcanzar el mismo agarre, pero finalmente encontró una beta que le funcionaba y que parecía muy sólida.

El largo que probablemente nos exigió más tiempo y energía fue el 8b+, muy corto. Son 12 metros de escalada vertical -en algunos momentos incluso menos que vertical-, con presas y apoyos extremadamente pequeños. Nos llevó un tiempo encontrar la beta adecuada y siempre resultaba muy inseguro de escalar. Un pequeño error y estás fuera de la pared.

El siguiente largo, el famoso Badewanne (Bañera), también era duro. ¡Chapeau, Beat, por abrirlo con un estilo tan increíble! La primera sección es muy complicada y cuesta bastante descifrarla. Definitivamente no puedes limitarte a tirar de seguro en seguro, y la caída se siente un poco extraña porque debajo hay una placa. En realidad no está mal, pero me alegré de haber tenido que caer solo un par de veces.

Después de un pequeño reposo llega una sección muy de regletas sobre unas cuchillas extremadamente afiladas. Me costó bastante. Este largo y el anterior fueron, sin duda, los mayores desafíos de la vía para mí.

El siguiente 8b+ probablemente sea el largo más bonito de toda la vía y se siente más parecido a la escalada deportiva, aunque con alejes mayores. Es algo más desplomado y tiene tres secciones duras separadas por reposos muy buenos. ¡Roca y movimientos de cinco estrellas!

Los dos últimos largos son más fáciles, aunque siguen siendo exigentes, especialmente el tramo final del último largo cuando está mojado.

Los dos habíamos encadenado todos los largos individualmente y, exactamente un mes después de probar la vía por primera vez, sentimos que estábamos preparados para darle un intento serio de encadenamiento.

Como de costumbre en este tipo de vías, queríamos que ambos escaláramos todos los largos de primero: una persona escala mientras la otra asegura y al día siguiente intercambiamos los papeles.

Como en Déjà había ido primero Babsi, esta vez me tocaba a mí intentarlo primero.

Por desgracia, nunca es una buena señal despertarse en mitad de la noche por culpa de la lluvia… y por la mañana la pared estaba, obviamente, completamente empapada. Estuvimos sentados en la furgoneta hasta el mediodía y, sinceramente, no creíamos que fuéramos a escalar ese día, pero entonces la pared empezó a parecer más seca y decidimos subir igualmente.

No sabía qué esperar y fui un poco lento en los primeros largos, pero cuanto más subía, más motivado estaba. Me alegré de encadenar el primer 8c a la primera, porque eso te permite ahorrar energía. Después del 8a me esperaban los crux de la vía para mí: el corto 8b+ y el Badewanne.

Perdí el equilibrio en el crux. Durante un segundo volví a balancearme hacia la pared y pensé que quizá todavía podría aguantar, pero pocos segundos después estaba colgado de la cuerda.

Por suerte, el largo es tan corto y técnico que no necesitas descansar demasiado. Repasé la secuencia y, después de unos minutos de descanso, volví a empezar. Me sentía seguro y esta vez todo salió bien. ¡Qué alivio!

El Badewanne también me costó un intento más. Cometí un error al principio y agarré la cinta exprés, así que después de unos minutos volví a empezar y conseguí escalarlo, aunque casi me caí en el crux de arriba.

Me sentí tremendamente aliviado cuando llegué a la repisa superior, porque sabía que los largos de arriba se me daban mejor y que tenía buenas posibilidades de hacerlos.

Por suerte, los dos siguientes largos salieron bien y enseguida llegué al último. Sobre el papel, es el largo más fácil de la vía -aparte de los largos iniciales-, pero la parte superior estaba bastante mojada y tuve que luchar bastante para llegar a la cima. Fue inesperado, pero hizo que el encadenamiento fuera todavía más inolvidable.

¡Qué día! Hasta el mediodía ni siquiera estábamos seguros de que fuéramos a escalar y ahora estaba en la cima después de haber escalado una de las vías de varios largos más icónicas de los Alpes.

Pero tampoco había demasiado tiempo que perder, ya que a la mañana siguiente le tocaba a Babsi. Después de una noche corta, volvimos a estar al pie de la pared. La previsión meteorológica era muy buena, pero nos preocupaba que hiciera demasiado calor durante el día, así que Babsi optó por empezar muy temprano para llegar al primer 8b+ corto cuando todavía estuviera a la sombra.

El único problema era que la primera placa seguía completamente mojada. Estos largos se secan durante el día y después vuelven a rezumar durante la noche. Aunque es «solo» 7a, definitivamente no quieres escalarlo en esas condiciones. Es bastante técnico y, en algunos momentos, tiene alejes importantes.

Por eso fue todavía más impresionante verla abrirse camino por él. ¡Definitivamente no era el calentamiento que uno desea!

Lo bueno era que el resto de la pared parecía seca.

Babsi le tenía algo más de respeto al primer 8c, ya que tenía que utilizar una beta diferente en la parte superior, que ofrece muy pocas garantías… y realmente no quería tener que repetir varias veces la primera parte.

Escaló con confianza, aunque al final tuvo que pelear un poco y lanzarse hacia el último agarre. No importaba: lo importante era no tener que repetir el largo y poder seguir avanzando.

El primer 8b+ era el largo que más le preocupaba. Es inseguro de escalar, extremadamente afilado y además ya estaba al sol. Habría sido fácil cometer un error, pero realmente no quieres darle demasiados intentos, porque probablemente acabarías perdiendo toda la piel.

Se sorprendió mucho cuando todo salió bien y lo encadenó a la primera.

Después llegó el Badewanne. Tuvo que luchar un poco más porque se equivocó en la secuencia y tuvo que improvisar, pero también salió al primer intento. Y lo mismo ocurrió con el último 8b+. Lo escaló con mucha fluidez, aunque estaba bastante preocupada por un movimiento largo en la sección central.

El siguiente 8a+ le pareció un poco más difícil de lo esperado, pero también salió a la primera, al igual que el último largo.

Fue increíble verla escalar con tanta confianza y tan bien durante todo el día. Estar juntos en la cima de la vía por segundo día consecutivo, después de que ambos hubiéramos conseguido encadenarla, parecía un poco irreal.

Sabíamos que podíamos hacerlo, pero no esperábamos que los dos fuéramos capaces de escalarla en días consecutivos y, además, en nuestros primeros intentos de encadenamiento».

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