Nadie creía que fuera posible escalar aquella gran mole granítica. Los 3.000 pies de El Capitan, en el Valle de Yosemite, se mostraban altivos e inexpugnables a cualquier tentativa. Nunca antes se había escalado en el mundo una pared de tales dimensiones. Las referencias eran nulas. Hasta que Warren Harding apareció en escena…
El 12 de noviembre de 1958, a las 6 am, después de 45 días en la pared repartidos a lo largo de 18 meses, Warren Harding, formando cordada con Wayne Merry y George Whitmore, llegaba a la cima de El Capitan. Allí le esperaban muchos amigos pero también un gran número de periodistas dispuestos a ser los primeros en dar la noticia.
Se cumplen 60 años de la primera ascensión de The Nose en El Capitan, una aventura que trascendió al mundo de la escalada y que aún hoy, se sigue considerando una de las grandes ascensiones de la historia.
Mark Powell en el largo ‘Stoveleg Cracks’, durante los primeros intentos en 1957. Foto / Col. Yosemite Climbing Association
Warren Harding, acoso y derribo en El Cap
Warren Harding fue uno de los pioneros de la escalada en el Valle de Yosemite durante los años 60 del siglo XX. Su caracter salvaje y anárquico le llevó a protagonizar la primera gran escalada a un big wall en Estados Unidos. Él estaba convencido que podía conquistar El Capitan, era su gran obsesión.
Harding reclutó un buen equipo de escaladores, entre los que figuraban Mark Powell, Bill “Dolt” Feuerer, Wayne Merry y George Whitmore (con los dos últimos realizó el ataque definitivo), dispuesto a dejarse la piel por llegar hasta arriba en El Cap.
El equipo de Warren Harding invirtió un total de 45 días en la pared para firmar la primera de The Nose, nombre que le puso el mismo Harding a la vía. Utilizaron 900 metros de cuerdas fijas, 675 clavijas, 125 buriles y unos cuantos inventos caseros. Entre estos últimos se encontraban unas patas de estufa, que Bill “Dolt” Feuerer cortó, y que se utilizaron como pitones largos para asegurar la fisura de un largo que hoy se conoce como Stoveleg Cracks («Las fisuras de las patas de estufa»).
Además del material de escalada, el equipo de Harding se subió a la pared un buen número de botellas de vino y otros licores, y algunas delicatessen. No les faltó de nada.
Ángulo de aluminio utilizado durante la primera ascensión de ‘The Nose’. Foto / Col. Yosemite Climbing Association
La madrugada del 11 al 12 de noviembre Warren Harding se ponía en marcha después de tres días atrapados en la pared a causa de una tormenta. Fue el ataque final. Harding escaló ininterrumpidamente durante 15 horas, instalando 28 buriles para progresar en la placa desplomada final. Cuando el sol aún no alumbraba el valle, Harding llegaba triunfante a la cima de El Capitan. Era las 6 de la mañana, The Nose era una realidad.
Después de The Nose llegaron otras grandes escaladas de Harding, como varias aperturas en Mt. Watkins, en 1964, o la cara sur del Half Dome, en 1970. El 28 de febrero de 2002, Warren Harding falleció a la edad de 78 años.
Warren Harding firma en el libro de registro de la cima de El Capitan, la primera ascensión de ‘The Nose’. Foto / Yosemite Climbing Association
Royal Robbins, segunda ascensión de The Nose
La segunda ascensión de The Nose llegó dos años después, en 1960, de la mano del archienemigo de Warren Harding, Royal Robbins. Robbins quería escalar The Nose en el mejor estilo posible: un intento único desde el suelo y sin el uso de las cuerdas fijas.
Robbins reclutó a un equipo de estrellas para este ataque: Tom Frost, Joe Fitschen y Chuck Pratt, casi nada… Se dividieron en dos cordadas y empezaron a escalar el 7 de septiembre de 1960. Tardaron siete días en completar la ascensión, que Robbins calificó como «la más magnífica y completa aventura de nuestras vidas».
Royal Robbins, pionero de la escalada en Yosemite. Foto / Tom Frost
Billy Westbay, John Long y John Bridwell, primera en el día en The Nose
Billy Westbay, John Long y John Bridwell. Foto / Stonemasters press
Billy Westbay, John Long y John Bridwell fueron una paso más allá, y en 1975 rompieron todos los esquemas escalando The Nose en el día. Fue un 26 de mayo. El trío empezó a escalar a las 4 de la madrugada con la luz de sus frontales a la máxima potencia y con las manos cubiertas de esparadrapo para volar por las fisuras de la Nose.
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