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Albert Segura y Agustín Pelletieri abren ‘La Bella y la Bestia’ (1.250m, 6b) en Cochamó

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Albert Segura y Agustín Pelletieri escaladores
Albert Segura y Agustín Pelletieri se felicitan al finalizar 'La Bella y la Bestia'. Foto / Col. Albert Segura

El Valle Cochamó, ubicado en la región de Los Lagos, en Chile, es conocido por sus grandes cerros y paredes de granito. Popularmente también se denomina al valle como el Yosemite de Sudamérica, por su parecido en lo geológico aunque no en lo frecuentado.

Hasta Cochamó viajaron recientemente Albert Segura y Santiago Valerga para escalar algunas de las pocas vías que hay abiertas en su grandes paredes graníticas. Aunque la idea inicial pasaba por escalar lejos de allí, concretamente en el macizo Fitz Roy, las malas condiciones meteorológicas de la zona les obligaron a cambiar de planes. Al fin y al cabo, solo tuvieron que coger un autobús que en 24 horas los dejó en Bariloche y 5 horas más tarde otro transporte los llevó hasta Cochamó. Todo por aprovechar una ventana de 7 días de buen tiempo.

Primera experiencia en el valle

En Cochamó, Segura y Valerga se unieron a Agustín Pelletieri “Tuti”, con quien en cordada de tres escalaron primero Manos del Día (500m, 7a+), en la zona de Trinidad Central. Segura comenta que esta vía “exigente, de fisuras limpias y muy verticales, se podría comparar en calidad y dificultad a Astroman en Yosemite”.

Offwidth en Manos del día (Cochamó)
Largo de offwidth en la vía ‘Manos del Día’. Foto / Col. Albert Segura

Albert Segura tenía ganas de conocer La Pared del Monstruo, ubicada en un valle remoto, con 12 horas de aproximación. Así que un día después de escalar Manos del Día la cordada realizó la aproximación hasta allí para escalar Presencia de Mi Padre (1.600m, 6a+). Segura explica que “esta vía tardó cinco años en abrirse. El lugar es increíble ya que se empieza en el fondo de un valle tropical y se acaba al más puro estilo alpino. La aventura fue dura pero valió mucho la pena. Mientras escalábamos allí me imaginaba abriendo una línea en esa gran mole de roca. Es como si llegaras a El Capitan y solo hubiera tres líneas abiertas. Les repetía a mis compañeros constantemente que debíamos volver a abrir una vía”.

La Bella y la Bestia, nueva vía en La Pared del Monstruo

Albert Segura no quería quedarse con las ganas de realizar esa apertura que tanto deseaba en La Pared del Monstruo. Sin embargo, antes de cumplir el objetivo, volvió a viajar junto a Santiago Valerga a El Chaltén, donde aprovechando una ventana de 4 días de bonanza meteorológica la cordada escaló la vía Afanasieff (1400m, 6b+ A1) hasta la cima del Fitz Roy.

Con la cumbre del Fitz Roy en el bolsillo, y Segura con inicios de congelación en algún dedo de los pies, volvieron de nuevo a Cochamó. Allí, con la motivación por las nubes, Albert Segura se unió a “Tuti” y volvieron a aproximarse hasta La Pared del Monstruo cargados cada uno con un petate de 30kg, 2 juegos de friends, 4 pitones, un taladro, una batería, 20 parabolts, material de vivac y bastante comida.

“La idea era encontrar una línea lógica que nos llevara rápidamente a la cima de esa mole gigantesca, pues no teníamos ni muchos días, ni disponíamos de una hamaca”, aclara Segura, que sigue… “Nuestra aventura acabó bien y al cabo de 1 día y medio de escalada y un vivac a 700m, en una repisa bastante cómoda dentro de lo posible, llegábamos a la cumbre muy felices.  Acabábamos de abrir una línea de 1.250m y tan solo habíamos usado un pitón y 3 parabolts en todo el recorrido. No me sentía los dedos de los pies desde hacía 7 días y el cansancio acumulado hacía que me costara respirar, pero una vez más fue llegar a la cumbre y cargarme de energía, como si me hubiera dopado”. Nacía La Bella y la Bestia (1.250m, 6b)

La Bella y la Bestia, en Cochamó
Últimos largos de ‘La Bella y la Bestia”. Foto / Col. Albert Segura

Así es La Bella y la Bestia (1.250m, 6b)

Albert Segura y “Tuti” abrieron La Bella y la Bestia en el mejor estilo posible. Una vía con tan solo cuatro seguros fijos en 1.250 metros y escalada en libre. Albert Segura nos ha explicado cómo es la ruta…

Topo La Bella y la Bestia, Cochamó

“Los primeros largos son una serie de fisuras, travesías y alguna placa. La parte inferior tiene bastante vegetación y los largos superiores son más limpios, con buenas fisuras sobre buena roca. La vía va buscando las partes más débiles de la pared y a partir de la mitad se pone muy vertical. Aunque es una vía de no demasiada dificultad, todos los largos se tienen que proteger y en algunos la protección puede ser un poco expuesta. Tan solo hay un pitón, un parabolt y una reunión con dos parabolts en 1.250m. Hay que saber navegar muy bien en terreno de aventura y buscar siempre lo más evidente para no perderse, ya que un abandono sería muy complicado. Todas las reuniones se montan con friends, excepto la que está equipada, y un par sobre bloques. Una vez se junta con la vía Presencia de Mi Padre, en lo últimos 4 largos, hay algun parabolt y reuniones equipadas. Son necesarios crampones y piolets ligeros para salir por la nieve en ensamble (unos 300m). Los primeros 50m de nieve, y si se va por la derecha, tienen unos 65°”.

Le preguntamos a Albert Segura sobre el potencial de Valle Cochamó. “Algunos escaladores dicen que es el Yosemite sudamericano, pero no se les puede compar. Hay varias paredes de 1.000m, pero no hay carreteras, las aproximaciones son más largas y por lo tanto menos turistas. El que quiere llegar a ver las paredes tiene que caminar un minimo de 4 o 5 horas. En cuanto al clima, llueve bastante pero en febrero salen días muy buenos. Hay muchas posibilidades para abrir vías”, concluye Albert.