17 de septiembre de 2026

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Adam Ondra frente a la historia y la dificultad de la Marmolada

El checo visita la emblemática cara sur de la Marmolada y se enfrenta a dos vías que representan épocas muy diferentes de la escalada dolomítica: la histórica ‘Fish’, abierta en 1981, y la moderna ‘Egoland’, con largos de hasta 8c

 

La Marmolada ocupa un lugar especial en la historia de la escalada en los Dolomitas (Italia). Su característica caliza gris y la magnitud de su cara sur han convertido esta pared en escenario de algunas de las vías más célebres de la escalada alpina. Este verano, Adam Ondra se ha acercado por primera vez a este terreno para enfrentarse a dos líneas que permiten recorrer, casi de una tacada, varias décadas de evolución de la escalada.

El resultado puede verse en un nuevo vídeo de más de media hora publicado por el escalador checo, en el que comparte cuerda con dos compañeros y protagonistas de la escalada italiana: Pietro Dal Prà en la clásica Fish (33 largos 7b+) y Berni Rivadossi en Egoland (410m 8c/+).

Dos vías, una misma pared

La elección de Fish y Egoland permite a Ondra establecer un diálogo entre dos momentos de la escalada en la Marmolada. Por un lado, una ruta histórica nacida a comienzos de los años ochenta y convertida en una referencia de la pared. Por otro, una línea moderna que lleva la dificultad hasta terrenos propios de la escalada deportiva de máximo nivel, pero trasladados a un entorno de alpino.

Es también un encuentro entre generaciones. Pietro Dal Prà acompaña a Ondra en su aproximación a la historia de Fish, mientras que Rivadossi comparte con él una vía de concepción mucho más reciente. En ambos casos, la escalada aparece como hilo conductor entre pasado y presente.

 

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