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Angy Eiter equipa y encadena ‘Schatzinsel’

Angy Eiter escalando Schatzinsel
Angy Eiter en 'Schatzinsel'. Foto / Claudia Ziegler

Angy Eiter ha dado a conocer una primera ascensión que consiguió en octubre de 2019 cerca de su casa, en Imst (Austria). La vía se llama Schatzinsel y fue equipada por ella misma. Respecto a la dificultad, Eiter no ha propuesto un grado concreto aunque ha dicho que «no es la vía más dura que he escalado, pero sí que está entre las más difíciles. Las repeticiones serán las que generen un consenso». Estas declaraciones de la austriaca revelan que Schatzinsel podría estar alrededor del 9a.

Eiter no aparecía entre los titulares destacados de la actualidad vertical desde que en octubre de 2017 encadenó el primer 9b femenino de la historia, La Planta de Shiva, en Villanueva del Rosario (Málaga).

Antes de hacer historia con La Planta de Shiva Angy ya se había apuntado unos cuantos novenos. En octubre de 2014 se convirtió en la sexta escaladora del mundo que encadenaba 9a con Hades, en Imst (Austria), y el mismo año encadenó Big Hammer 9a, en Pinswang (Austria). El tercer noveno de Eiter llegó en abril de 2015, cuando encadenó el 9a más repetido del mundo, Era Vella, en Margalef.

El último noveno de Eiter había sido Pure Dreaming, en Arco, que encadenó a finales de la primavera de 2019. Curiosamente, la austriaca alcanzó el 9b sin haber encadenado antes ninguna vía de 9a+.

Angy Eiter equipando Schatzinsel
Angy Eiter durante el proceso de equipación de ‘Schatzinsel’. Foto / Claudia Ziegler

La experiencia de Angy Eiter equipando

En la nota de prensa con la que Angy Eiter ha anunciado la primera ascensión de Schatzinsel se incluye un relato donde la austriaca explica su experiencia como equipadora de la vía y su posterior punto rojo. Lo compartimos íntegramente:

«A través de la escalada tengo un buen número de posibilidades para vivir mi pasión. Normalmente me he puesto a prueba en vías que ya existían, como consumidora. La primera vez que sentí el deseo por equipar mi propio proyecto fue en 2015, después de equipar algunas vías en Grecia. Hace poco, ese deseo por descubrir roca virgen volvió a aparecer.

Una de las pasiones de mi marido, Bernie, es la equipación, y tiene mucha experiencia en ello. Me empapé de sus conocimientos y le pedí que me guiara para equipar mi propia vía.  Buscamos un muro virgen y después de un tiempo encontramos un lugar no muy lejos de mi casa, en Imst. Inicialmente estaba preocupada por la mala calidad de la roca pero al mismo tiempo me enamoré del lugar.

Bernie esta listo para ayudarme. Me atraía una línea por el centro del muro, que se iba hacia la izquierda por un techo para seguir recta después hasta arriba. Bernie fijó la cuerda y empecé a descolgarme por ella. Primero comprobé si la vía sería escalable, buscando las presas y potenciales secuencias. Limpie la pared de roca suelta y suciedad y empecé a equipar.

La roca en la parte superior era bastante sólida, aunque en el techo era más frágil. No me sentía muy cómoda y Bernie me ayudó a colocar los parabolts. Fueron necesarias bastantes horas de trabajo hasta que mi visión se hizo realidad. Me llevó un tiempo encontrar los métodos antes de poder realizar los primeros intentos completos. Fracasé bastantes veces pero finalmente, un día le pude poner el suficiente esfuerzo. Encontré el flow y de repente estaba pasando la cuerda por la reunión. Había conseguido encadenar mi propia vía, Schatzinsel. Respecto al grado, no es la vía más dura que he escalado, pero sí que está entre las más difíciles. Las repeticiones serán las que generen un consenso».