Coge número. La masificación en la escalada

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“Hoy va a tocar coger número para darle un pegue al proyecto”. ¿Cuántas veces has oído o hecho este irónico comentario? Llega el fin de semana y los sectores de escalada más populares parecen la Gran Vía en hora punta o La Rambla cuando llega un crucero plagado de guiris al puerto de Barcelona. En algunas zonas como Siurana, Oliana o Margalef incluso ya no hace falta ni que sea sábado o domingo para encontrarse un sector a reventar.

¿Qué ha pasado? La temida masificación en la escalada es una realidad de unos años a esta parte, y parece que sin marcha atrás… Que crezca la escalada como actividad deportiva es algo positivo. Lo es para las marcas de ropa y material, para los municipios cercanos a las escuelas de escalada, para los guías profesionales, para los rocódromos, etc. Incluso para los medios de comunicación especializados.

En Alemania, según datos recogidos por la plataforma ISPO, el crecimiento del número de rocódromos es del 27% por año. En Francia está alrededor del 15% y el resto de Europa empieza a despertar. En Estados Unidos la cifra es parecida a la de Alemania y Japón va a la zaga también.

¿Te imaginas a todos los nuevos clientes que capta una sala de escalada indoor saliendo de golpe a la roca? ¿O a todos los que han visto The Dawn Wall en Netflix? Parece improbable, pero un porcentaje lo hace y se nota…

Escalada sostenible
Iniciativa de la asociación Escalada Sostenible para informar sobre la regulación por nidificación en algunos sectores de escalada. Foto / Col. Escalada Sostenible

Es verdad que si quieres escalar alejado de la multitud puedes hacerlo. Es tan sencillo como escoger un sector con una aproximación de más de 30 o 45 minutos o un lugar con vías poco populares. Pero esto no solucionará el problema global.

Más ruido a pie de vía, más basura, caos en las zonas de aparcamiento, más accidentes por falta de formación, etc. Afortunadamente, asociaciones como Escalada Sostenible trabajan desde hace tiempo para gestionar problemáticas como las enunciadas, pero son necesarios más medios y la implicación de más actores. La formación desde de las federaciones y clubs, concienciación en los rocódromos o difusión a través de las marcas son claves. Y voluntad, voluntad por parte de todas y cada una de las personas que escalan.

La escalada es un deporte joven -en el sentido moderno de la actividad- y seguirá creciendo en los próximos años de forma exponencial. Películas como Free Solo han acercado la escalada a millones de personas, quizás no de la mejor manera para los neófitos, pero es la realidad.

En televisión la escalada también es un recurso potente a la hora de comunicar y se ha convertido en algo habitual. Por no hablar de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde la escalada será olímpica por primera vez. Estamos de enhorabuena, pero esperamos que el punto de inflexión nos lleve a un escenario donde no veamos morir de éxito a la escalada en roca. Depende de todos nosotros.