19 de agosto de 2026

Hasta la cima del Ranrapalca

Los hermanos Pou abren junto a Micher Quito ‘Bonus Track’, su vía más dura en la Cordillera Blanca

Eneko e Iker, junto a uno de sus compañeros habituales de fatigas en la Cordillera Blanca (Perú), Micher Quito, abren una de las mejores vías de toda su carrera como alpinistas

Hermanos Pou y Micher Quito
Los hermanos Pou y Micher Quito (en el centro), en el Ranrapalca. Foto / Col. Hermanos Pou
 

Tras cumplir uno de sus sueños de juventud con la ascensión del Alpamayo (5.947 metros), los hermanos Pou han aprovechado los últimos días de su expedición en Perú para completar una nueva actividad de enorme dificultad. Junto al escalador peruano Micher Quito, han abierto Bonus Track (WI7/M6/6c, 1.060 m) en el Ranrapalca (6.162 metros), una de las montañas que más satisfacciones les está proporcionando en los últimos años.

La nueva ruta supone su segunda apertura en el Ranrapalca, después de Ya Pe Cholo, abierta en 2023. Una vez más, el equipo ha apostado por el estilo alpino, afrontando la pared con total autonomía y permaneciendo tres días consecutivos en la montaña, con dos noches de vivac suspendidos sobre el vacío.

Los Pou describen Bonus Track como la vía de alpinismo más dura que han abierto hasta ahora. La escalada, de 1.060 metros de desnivel, combina tramos de roca, hielo y terreno mixto, con dificultades sostenidas y una exposición constante.

«Es extremadamente dura, comprometida y expuesta. Alcanzamos la cumbre en mitad de la niebla, hundiéndonos en la nieve, completamente exhaustos y medio perdidos, cuando en mitad de la nada y a prácticamente 6.000 metros apareció aquel bonito pájaro para guiarnos hasta lo más alto», han comentado los Pou.

Ese encuentro con un pájaro en las inmediaciones de la cumbre dio nombre a la nueva vía: Bonus Track, una referencia a ese momento inesperado que, según explican, les ofreció «una oportunidad extra» para completar la ascensión.

Una pared que no daba tregua

Durante la apertura, los escaladores tuvieron que improvisar continuamente para encontrar el itinerario más seguro y lógico. En varios puntos se encontraron con muros que parecían infranqueables y tuvieron que realizar pequeños rápeles para localizar sistemas de fisuras que les permitieran continuar. Esta situación se repitió hasta en tres ocasiones.

A ello se sumó una sucesión de largos exigentes sobre diferentes terrenos. «Una vez en roca, otras en hielo y otras en mixto, pero lo cierto es que la vía no permitía descanso», explican los alaveses.

Las condiciones de los vivacs tampoco facilitaron la actividad. El primero llegó después de 12 horas ininterrumpidas de escalada, cuando una inesperada tormenta de nieve les obligó a refugiarse en una grieta. Terminaron la noche empapados y soportando temperaturas extremadamente bajas. El segundo vivac fue algo más tranquilo meteorológicamente, aunque tuvieron que pasar la noche sentados al borde del precipicio.

El tercer día alcanzaron la parte superior de la pared, donde todavía quedaba por resolver un importante interrogante: encontrar un paso entre los enormes seracs que defendían el acceso a la parte final de la montaña.

Durante más de tres horas permanecieron expuestos a la posible caída de bloques de hielo hasta localizar finalmente un paso que les permitió alcanzar el plateau somital. Fue entonces, inmersos en la niebla y prácticamente sin referencias, cuando volvieron a encontrarse con el pájaro que terminaría guiándoles hacia la cumbre.

Cinco jornadas al límite

En total, la expedición ha acumulado cinco jornadas de actividad, con días de entre 8 y 13 horas de esfuerzo y apenas tres o cuatro horas de sueño durante las noches. Frío extremo, dificultades técnicas elevadas y una exposición permanente marcaron una ascensión que los Pou consideran especialmente significativa.

«Contado así puede parecer una locura, y es verdad que a veces lo es, pero creo que pocas veces nos hemos sentido más vivos que ahora, tras superar tantas penalidades y finalmente alcanzar la cima», explican.

Los escaladores también destacan el trabajo conjunto con Micher Quito, con quien ya han compartido importantes aperturas como One Push, Ya Pe Cholo y Puro Floro, algunas de ellas nominadas al Piolet de Oro.

«Ha sido un trabajo en equipo brutal el que hemos realizado con nuestro compañero peruano. Nos sentimos muy orgullosos de ello», señalan.

Con esta nueva apertura, los hermanos Pou ponen el broche a una intensa expedición peruana. Ahora toca recuperar fuerzas antes de afrontar los próximos objetivos. Su mirada ya está puesta en el otoño: «Para septiembre y octubre ya estamos pensando en embarcarnos en alguna actividad en escalada en roca».

Bonus Track topo

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