About Sergi Latorre

Sergi Latorre es guionista y escritor. Como guionista ha trabajado en el sector de la televisión y los videojuegos. Ha escrito tres novelas: "Feliz cumpleaños, Wendy", "Grupo 13: la última misa de Valverde de Lucerna" y "Grupo 13: la legión de la noche". También ha publicado un libro de viajes, "La mirada del viajero" (Ed. Desnivel, 2017). Cuando tiene un rato, como la cabra, siempre tira para el monte.

Aquí y ahora

David Gutiérrez salto BASE

El loco de la foto se llama David Gutiérrez y, además de amigo, es un veterano paracaidista y experto en salto B.A.S.E. Puede que lo hayáis visto en un episodio de “Al filo de lo Imposible”. Y por el filo anda, literalmente.

¿Y qué tiene que ver el salto B.A.S.E con la escalada, os preguntaréis los lectores de Wogü?

Nos vimos no hace mucho, en la fiesta de cumpleaños de un amigo, y aprovechamos para ponernos al día. Y, como buen fanático, me habló de su pasión: volar. Para él, la parte más valiosa de la experiencia de saltar desde un precipicio, desde un edificio, desde un puente o desde un globo, desde donde sea, es que, antes y durante el salto, pasado y futuro dejan de tener sentido, dejan de existir: solo existe el presente, solo importa el momento, ese momento. Cada segundo cuenta, toda su concentración está puesta en el instante. Es él y el vacío, y nada más. No hay ayer ni mañana, ni antes ni después, solo el aquí y el ahora.

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Y cuando aterriza, cuando hace temblar la tierra bajo el impacto de sus botas y la fuerza de la gravedad, cuando levanta la mirada y ve el abismo al que ha vencido o, mejor dicho, del que se ha hecho amigo, descubre que el abismo, como los amigos, no mentía: ni pasado ni futuro, ni ayer ni mañana, ni antes ni después: el aquí y el ahora es lo único que importa.

¿Os suena todo esto, escaladores?

La mirada del ninja warrior

Sergio Verdasco Ninja Warrior

Un buen amigo visitó Japón y tuvo de guías a unos amigos japoneses que le mostraron su país e introdujeron en su cultura. Un día, mi amigo les hizo la inevitable pregunta (inevitable si eres un occidental algo friki, como es el caso).

– ¿Existen los ninja?

La respuesta de sus amigos fue:

– No lo sé, nunca he visto uno.

Los ninja como las meigas: no existen, pero haberlos haylos.

Se estrenó ‘Ninja Warrior España’ el viernes 9, un programa concurso en el que los participantes deben superar una serie de pruebas físicas, bastante duras, donde la fuerza, la agilidad y coordinación son fundamentales. Por eso no sorprende descubrir, entre los aspirantes a ninja, a reconocidos escaladores de nuestro país como Sergio Pastor, Jorge Díaz-Rullo o Sergio Verdasco en el primer programa.

El concurso nació en Japón en 1997 y, en 2009, se estreno la versión norteamericana, convirtiéndose en un verdadero fenómeno de masas. En 2015, un concursante ganó un millón de dólares, el mayor premio concedido por el programa. ¿El autor de tamaña proeza? Isaac Caldiero, escalador profesional.

Una queja bastante extendida en el entorno de la escalada en nuestro país es la nula atención que recibe de los medios. Es complicado, por no decir imposible, disfrutar de programas o reportajes dedicados a ella, y no queda más remedio que recurrir al bendito YouTube. Por eso, la emisión de Ninja Warrior España puede considerarse una buena noticia, y quizás una oportunidad para divulgar y hacer llegar la escalada al gran público.

Porque en España, a juzgar por los medios, los escaladores no existen; pero haberlos, haylos.

Lou Reed en el bosque

furgoneta Lou Reed Siurana

Uno se encuentra esta furgoneta en los bosques de Siurana, una de las más míticas zonas de escalada del mundo, y se sorprende; se sorprende porque Lou Reed evoca sucios callejones donde yonkis con gafas oscuras trapichean con sus dealers, inspira tugurios subterráneos habitados por criaturas nocturnas, canta a las tragedias anónimas de seres vestidos de negro que caminan por el filo de la navaja que puede llegar a ser la gran ciudad.

Pocas cosas hay más opuestas al imaginario del de Coney Island que un apacible bosque de encinas, nada más alejado del grito de una guitarra eléctrica que el indiferente trinar de los pájaros. Subida contra descenso, deporte versus drogadicción. Naturaleza o cemento, Lou es noche y la escalada es día.

Pero entonces uno reflexiona y se da cuenta..

Que esperamos el día para subir a la montaña como Lou espera a su hombre, que como la montaña a nosotros llevará su espíritu a las alturas.

Que, como Lou, queremos alejarnos de la gran ciudad, donde un hombre no puede ser libre de sus demonios.

Que, cuando alzamos nuestra mirada a la muralla de caliza por la que serpentea la vía, una voz oculta tras unas gafas de sol nos susurra al oído: Hey baby, date un paseo por el lado salvaje. Él dice: Hey cariño, date un paseo por el lado salvaje.

Que cuando nuestros pies de gato se adhieren a la roca, el mundo está bajo nosotros.

Que rock significa roca y a ella nos aferramos para no caer al abismo, como Lou. Porque dentro de nosotros tenemos un corazón de rock and roll, sí. Dentro de nosotros tenemos un corazón de rock and roll.

Que el paisaje desde la reunión nos golpea como la niña del látigo en la oscuridad, y cura nuestro corazón.

Que ha sido un día perfecto y entonces, más tarde, cuando oscurece, volvemos a casa. Cause you’re so vicious, baby. You’re so vicious.