About Carlos Pérez

Cabo del SPEIS Bombers de Barcelona. Estudié fotografía en el IEFC Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya y cuento a mis espaldas con varios años de fotógrafo profesional colaborando con marcas y publicaciones de todo el mundo.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 4)

Luis Manzaneda y Jordi Balasch escalando en Montserrat

Cuarta y última entrega sobre la serie de escalada y fotografía. Ha sido una experiencia magnífica ponerme a escribir cada línea de estos artículos y descubrir que quizás sí que tengo algunas cosas que explicar que puedan aportar algo a la gente que quiera iniciarse en la fotografía de escalada.

A los que me habéis escrito a través de mi cuenta de Instagram o por correo electrónico, agradeceros el interés y deciros que habéis sido una de las motivaciones para realizar las siguientes entregas.

En esta última explicaré mi manera de entender la edición de las fotos según el uso que queramos darles, así como una sencilla manera de archivarlas y seleccionarlas. También trataré los formatos con los que trabajo durante la edición y los que utilizo para entrega. Advierto que la edición y yo nos llevamos bien porque nos necesitamos el uno al otro, pero es una relación más bien de amor y odio…

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 1)]

Para concluir todo el reportaje explicaré mi manera de trabajar en las cuerdas. Es lo que hace que la fotografía de escalada se diferencie del resto de tipos de fotografía. Debes saber darle al botón de la cámara, pero lo que no se te puede escapar es que estás colgado de unas cuerdas y tienes que velar por tu seguridad, por la de la gente con la que haces las fotos y por el resto de gente que pueda haber en la zona y que puedan sufrir la caída de algún objeto o de una piedra si te equivocas. ¡Al lío!

Procesos en la edición

La edición de una fotografía tiene una importancia relativa. Estará relacionada con la calidad que necesitemos según el uso que queramos darle. Lo que está claro es que una mala edición puede arruinar una buena fotografía y una edición exquisita no arreglará una foto mala de origen. Toca aprender a editar, al menos de forma básica, para poder mantener la calidad de la foto original o incluso para “mejorarla”.

Josep Claramunt escalando en la Paret Gran
Josep Claramunt en la Paret Gran, en Sant Llorenç del Munt (foto 2). Foto / Carlos Pérez

A día de hoy hay dos formatos habituales en las cámaras: RAW y jpeg. El formato RAW guardará más información para poder disponer de ella en la edición, pero el archivo pesará más y tendremos que pasar por el ordenador obligatoriamente.

El jpeg podrá sacar una foto más editada desde cámara y con menos peso, pero perderemos información si luego no nos convence esa edición y queremos reeditarla nosotros. En situaciones de alto contraste y en las que dispongamos de poca luz, para mí es indispensable tirar del formato raw para hacer recuperaciones importantes de luces o sombras o hacer reducciones un poco drásticas de ruido.

Sobre los dispositivos donde editar pasa algo parecido. Puedes bajar una foto de cámara a teléfono y editarla allí mismo con aplicaciones tipo Lightroom o Snapseed, o incluso con los controles de edición que te permite Instagram. Te puede quedar una foto perfecta para redes sociales, y por contra, puedes disponer de un Mac último modelo y de un monitor de edición con una gama de colores y tonos increíble, y que lo tengas mal calibrado para que luego al imprimir las fotos queden terribles de exposición o de color.

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 2)]

En mi caso solo tuve un monitor de edición (más caro que el propio ordenador) cuando hacía fotografía de producto en estudio. A día de hoy tengo un ordenador de sobremesa con el que hago casi todo (Mac del 2013); una tableta con la que hago cosas puntuales in situ (iPad Pro); y un teléfono de hace casi cuatro años, con el que hago cosas al momento para poder poner algo en Instagram, por ejemplo, sabiendo que la foto se va a ver pequeña y que solo hace falta que sea resultona los 2 segundos que la va a mirar quién pase por encima.

Respecto a hacer trabajos con una cantidad importante de imágenes y que se busque calidad, para mí es indispensable un ordenador de sobremesa o un portátil con un monitor extra. La organización de archivos en las tabletas todavía deja mucho que desear.

Quizás me haya quedado desfasado, pero a mí me sigue gustando disponer de mis archivos en discos duros y esa agilidad a mí solo me la da un ordenador. Por lo demás, la pantalla de la tableta está muy bien y con un buen pencil la vida es más fácil. La ligereza también le da un punto a favor. Pero yo, si lo llego a saber antes, ahora tendría un pequeño Macbook Air en lugar del carísimo pero no tan mejorado iPad Pro.

Escalada en el Cao Grande
Miquel Mas y Toti Valés en el Cao Grande (foto 3). Foto / Carlos Pérez

Vayamos a la edición por orden de tareas a hacer. Para poder llegar a editar una foto lo primero es hacerla. De eso hemos hablado en las entregas anteriores. Lo siguiente es descargarlas en el ordenador o dispositivo donde vayamos a editar.

Descarga y organización de archivos

Sobre este tema he pasado por varias fases. Durante un tiempo usé programas con etiquetado como Bridge, Lightroom o Capture One. Cada vez que cambiaba de versión, de programa, o si el ordenador necesitaba algún cambio era un caos. Bibliotecas arriba y abajo y no encontrando nada. Dos ordenadores salieron volando por la ventana… ¡haha! Ahora lo hago desde el mismo explorador de archivos. Básicamente la organización es la siguiente:

  • Abro una carpeta de proyecto con fecha (al revés), cliente, sesión, lugar, personas implicadas y lo que lo haga remarcable. Por ejemplo: 200424_CCT21_Boulder Party_Sala BATEC_entrenamiento general.
  • Abro 4 subcarpetas dentro de la anterior:

– Originales (raw)
– EP (en proceso)
– Tamaño web
– AR (alta resolución)

Lo primero será bajar las fotos a la carpeta de “Originales”. Luego las renombro con el mismo nombre de la carpeta principal y el número de imagen automático. Edito el archivo raw y lo paso a Photoshop si hiciese falta. El archivo con las capas desplegadas en formato PSD lo guardaré en EP. Lo podré abrir cada vez que quiera para aplicarle cambios. Una vez acabado lo exportaré de dos formas. Una a baja resolución para redes sociales que irá a la carpeta “Tamaño web” y otra a máxima calidad y resolución completa (jpeg o tiff) que irá a la carpeta AR. En todas las carpetas la foto tendrá el mismo nombre, pero en diferentes partes del proceso. El problema del iPad es que no te permite hacer eso tan básico.

Una vez descargados los archivos originales en el ordenador sí que los importaré, por ejemplo, en Lightroom. Allí, desde la biblioteca iré haciendo varias pasadas clasificando las fotos con estrellas: 1 estrella, enfocadas y correctas; 2 estrellas, algún interés aún en tomas en ráfaga; 3 estrellas, descartas iguales o muy similares… y así hasta llegar a las 5 estrellas, donde con suerte tendrás alguna imagen que te diga que el día ha valido la pena, por mucho que hayas hecho 1.400 fotos. Las afortunadas 5 estrellas pasan a la fase de edición.

Inventos para fotografía de escalada
Inventos para fotografiar en pared (foto 4). Foto / Carlos Pérez

Edición (básica)

Obviando el tipo de dispositivo que utilicemos para editar, y como ya comenté en alguna ocasión anterior, lo más fiable es el histograma de una fotografía. Que la foto tenga una correcta exposición no depende del brillo que tengamos en nuestras pantallas. Yo recomendaría que, aunque sea en el teléfono, se utilicen aplicaciones que sí lo muestran.

A grandes rasgos el histograma es una gráfica que muestra toda la gama tonal de una fotografía relacionando la cantidad de píxeles que tiene en cada tono. Así, la parte izquierda de la gráfica muestra las partes más oscuras y la derecha las más claras. El extremo izquierdo será el negro y el derecho el blanco.

En exteriores es raro que una foto de escalada no abarque toda la gama tonal, por lo que el primer ajuste serán los niveles. Yo suelo ajustar el control de “negros” hasta que toca la parte izquierda, y el de “blancos” hasta la parte derecha. Para mí esto es básico.

En casos de alto contraste o que se nos haya ido la exposición, si hemos tirado en raw podremos recuperar mucha de la información que hayamos perdido. El balance de blancos es igual de importante, pero en exteriores y a la luz del día suele salir ya correcto de cámara.

Lo segundo es ajustar la exposición general con las curvas. Si habiendo ajustado negro y blanco la exposición queda desequilibrada, levanto o bajo la curva con uno o más tiradores hasta que quede el resultado que espero. Tocar el contraste, levantar sombras o bajar iluminaciones, texturas, saturar más o menos y restos de controles de la edición raw básica ya dependen del criterio y gusto de cada uno.

[Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)]

Hasta aquí es lo que yo hago con el 80% de las fotos a día de hoy. Una edición sobre archivo raw con la que intento equilibrar luces con sombras y color. Con Lightroom también puedo añadir algún viñeteo suave si veo que aporta algo y la foto con eso va a quedar finalizada.

Con el 20% de fotos restantes sí que puedo dedicarme a inventar desde blancos y negros;
desaturaciones con alto contraste; pruebo filtros que están tan de moda y que van solos; y hasta puedo llegar a probar los programas que ponen cielos de mentira. No es lo que más me gusta, pero para usos determinados puedo empezar a jugar más con la edición y el retoque y ver si acaba encajando en lo que creo que se necesite.

De todas las imágenes de 5 estrellas ya editadas (y retocadas si lo veo necesario) hago dos exportaciones. Una a la carpeta web a tamaño de entre 960 y 1600 px por el lado largo, y una a toda la resolución que dé el archivo que va a la carpeta de AR. La primera en espacio de color sRGB y la segunda en Adobe RGB.

Escalador en Sant Llorenç del Munt
Jordi Balasch escalando en Sant Llorenç del Munt (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Fotografiar desde las cuerdas

Lo que explico continuación no pretende ser un curso sobre cómo colgarse en las cuerdas. Solo es mi manera de trabajar desde éstas. Cada uno es responsable de su seguridad y de la formación que se requiere para llevar a cabo cada trabajo.

Fotografiar desde las cuerdas es una tarea que puede parecer sencilla, pero que cuando la practicas te das cuenta de que hace falta más orden del que parece. La prioridad es la seguridad. Tu propia seguridad, porque un error puede ser fatal. Y la de los demás, porque por tus movimientos puedes acabar tirando algo encima de alguien y haciéndole bastante daño. En mi caso, lo que más utilizo para moverme es un puño (jumar), un Rig en la cuerda principal y un Grigri en la secundaria.

¿Cuántas cuerdas?

Yo dos. No veo la razón por la que si en trabajos verticales se duplica todo el sistema de seguridad, siendo un entorno controlado, no debemos hacer lo mismo los fotógrafos de escalada. Es más engorroso porque puedes acabar llevando muchos metros de cuerda, pero sin lugar a dudas las ventajas son muy superiores.

Para empezar tienes doble seguridad y los dos puntos de anclaje deben ser fiables. Desde reuniones de vías hasta lo que nosotros podamos considerar como un sistema de anclaje seguro.

Dos cuerdas. Falla una, te queda otra. Pero si escalando llevamos solo una, ¿por qué llevar dos para hacer fotos? En el caso de la escalada la cuerda está siempre en movimiento entre los mosquetones de las cintas, las reuniones, el asegurador y lo que roce por la pared. No roza de forma continuada durante decenas de veces por el mismo punto.

Cuando asciendes por cuerdas, ésta se encuentra siempre en el mismo lugar, excepto por los movimientos de extensión cada vez que le hacemos fuerza con el jumar y el pedal. Eso significa que si una vía tiene 35 metros (en el caso de deportiva), y le hacemos entre 3 y 8 “jumareadas” por metro, cuando lleguemos a la reunión podemos haber tirado de ella entre 105 y 280 veces con todo nuestro peso. Si esa cuerda roza en algún sitio en la parte alta, habrá rozado en ese sitio exacto todas esas veces. Las cuerdas aguantan lo que aguantan.

Este problema se evita de varias maneras. Se pueden utilizar protectores de cuerda para roces y en los propios mosquetones, y además, se pueden hacer fraccionamientos si disponemos de parabolts en la pared. De esta manera, además de evitar los roces, también se evita que la cuerda tenga demasiado chicle y subamos con menor esfuerzo.

Trabajo en una sesión de fotos de escalada
En una sesión de fotos con Ramon Julián y Miquel Mas (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Pasar los mosquetones en desplome puede ser interesante. Puedes llevar un cabo de cuerda de unos 3 metros para evitar los péndulos que podrías hacer al sacar la cuerda de cada mosquetón. Te atas un cabo al arnés con un mosquetón y pasas el otro por la cinta que haya. De esta forma puedes quedarte agarrado a ese cabo mientras sacas la cuerda principal y luego te dejas caer con cuidado sin necesidad de pendular. Esta técnica me la enseñó Carlos Padilla en una sesión con Andrea Cartas y ¡no sé si sabrán lo que se lo agradezco!

Aseguradores

Llevo dos aseguradores. Un Rig para la cuerda principal con posibilidad de bloqueo. No me gustaría darle un golpe sin querer y llevarme un buen susto al desbloquearse sin yo esperarlo.

En la otra cuerda llevo un Grigri o similar, en el que voy recuperando o dando cuerda en cada caso. Otra de las ventajas de utilizar dos cuerdas es que si las montas en dos reuniones diferentes de repente puedes moverte en dos dimensiones y no en una. Puedes ir ascendiendo por una u otra, lo que te lleva hacia un lado o hacia el otro hasta que encuentras el punto que más te convence para hacer esas fotos.

Fotos de escalada desde la pared
Trabajando desde la pared (foto 7). Foto / Col. Carlos Pérez

Otro accesorio muy útil es una silla rígida. Si tienes que pasar horas en desplome no es solo recomendable sino imprescindible si cuando toques el suelo quieres poder andar. La cuelgo del jumar y le doy tensión hasta que me quedo sentado sin peso en el arnés.

Algunos trucos

  • Ata el equipo al cabo de la cuerda principal antes de ascender. Asciende tú y luego sube el equipo. En caso de ser muchos metros hace que subas mucho más rápido.
  • Si trabajas con dos cuerdas, los primeros metros puedes ir asegurado solo a una. No olvides pasarte el otro cabo por algún mosquetón del arnés aunque solo sea para que corra por dentro.
  • Recoge la cuerda cuando ya estés en el sitio. Es muy engorroso tener que borrar la cuerda de las fotos o incluso la sombra que hace si fotografías al sol. Recógela en bucle y la cuelgas en el jumar o en un parabolt de una cinta larga.
  • Ordena el pie de vía. Piensa donde vas a estar y mira toda la zona de suelo que va a salir antes de hacerlo.
  • Si solo vas a hacer fotos utiliza un arnés de trabajos en altura. Son mucho más cómodos y tienen varios puntos de anclaje de seguridad.
  • Puedes utilizar una sola cuerda de 70 metros para ascender en doble si anclas los dos cabos a dos reuniones diferentes y el bucle queda abajo. Dependerá de la longitud de lo que tengas que ascender, pero en muchos casos con una sola cuerda podrás trabajar con doble seguridad y pudiendo moverte de un lado a otro.
  • Lleva un trípode tipo Gorillapod con una rótula segura y un disparador remoto de radiofrecuencia (no Bluetooth ni Wifi). Si la persona que asegura se lo deja a mano (con un cordino atado a la muñeca por ejemplo), podéis fijar la cámara en algún sitio y tener fotos escalando aunque seáis solo dos. Los resultados pueden ser muy buenos, y sobre todo tendréis alguna foto del día, que de eso se trata.

Y para acabar… queda con gente y sal a hacer fotos, ¡¡se aprende mucho más que leyendo!!

Fotos de escalada desde la pared
Mi sombra en Espadelles (foto 8). Foto / Carlos Pérez

Pies de foto

Foto 1: Luís Manzaneda y Jordi Balasch escalando la vía del Paca en Ecos, Montserrat. Para mí hubo un antes y un después con esta vía. Fue la que inició mi proyecto de paredes de Montserrat y fue la que me puso en alerta en temas de seguridad. Las dos cosas fueron un éxito. La primera porque supuso el inicio real de mi pasión por hacer fotos en pared con compañeros con los que me encanta compartirlo. La segunda, porque cometí un error grave del que aprendí mucho de golpe. Colgué una cuerda por la que ascendí muchos metros, sin tener en cuenta un pequeño roce que había en el típico bolito de Montserrat. La cuerda rozó allí centenares de veces. Cuando llegué a unos metros por debajo empecé a ver lo que era una buena flor en la cuerda. No fue a más, pero el susto supuso que me plantease si era correcto colgarse tan solo de una cuerda de seguridad para trabajar en entornos que no siempre pueden estar controlados. Foto con cámara Full Frame, 140mm, f4.5, 1/400seg.

Foto 2: Josep Claramunt en la Paret Gran, en Sant Llorenç del Munt. En sectores conocidos no está de más llevar la cámara encima. Sabiendo las vías que prueban tus amigos y las que pruebas tú, siempre puedes dejar preparado el equipo a pie de vía para que alguien lo ancle a tu cuerda después de un pegue y hagas la foto que sabes que puedes tener en un momento.

Foto 3: Miquel Mas (OS2O Alpine Team) y Toti Valés en el Cao Grande, Sao Tomé e Príncipe. Hacer fotos con dron puede parecer una buena alternativa, y lo es. Para completar reportajes es genial. Da unas vistas aéreas desde puntos únicos y espectaculares. Hay que tener en cuenta que hace falta permisos de vuelo y que depende mucho de la zona donde vayas a ir. Como cámara principal quizás no, pero si dispones de uno para complementar lo que hagas con tu cámara, es un buen accesorio con el que puedas disponer de tomas diferentes del entorno.

Foto 4: Pértiga diseñada por Luís Manzaneda. Este fue un artilugio que nos acompañó un par de veces. Una pudimos montarlo y la otra no. La verdad es que llegas a obtener unas fotos con un punto de vista diferente, ya que puedes separar la cámara de la pared hasta unos cuatro metros entre la pértiga y tu brazo. Fue una experimentación que me aportó más de lo que esperaba. A raíz de eso a día de hoy trabajo en otros inventos que puedan dejarme más movilidad y que sean más ligeros.

Foto 5: Jordi Balasch en Sant Llorenç del Munt. Este es un claro ejemplo de foto que puede hacerse yendo solo dos personas a escalar. Para mí el resultado vale la pena. Cámara, mini trípode y mando. Encuadras, enfocas (en manual) y esperas el momento adecuado. Hablando de edición, ¿alguien ve algo raro en esta foto? Respuestas si queréis por mensaje privado.

Foto 6: Mi sistema de seguridad, mi gorra (¡mejor un casco!) y yo. Cuerda doble y arnés de trabajos verticales. Comodidad y seguridad.

Foto 7: Miquel Mas, José Manuel Cano y yo en Sant Lloreç del Munt. Una foto que muestra de forma visual los beneficios de trabajar con dos cuerdas. Doble seguridad y trabajar en dos dimensiones. No puede pedirse más.

Foto 8: Yo mismo en Espadelles, en Margalef.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 3)

Escalada en Montserrat

Después de una primera parte introductoria sobre fotografía y escalada y una segunda centrada en cosas a tener en cuenta a la hora de hacer una foto “buscada”, por fin llegamos al tema rey… los cacharros. ¡Y cuanto más caros mejor! ¿O quizás no?

Voy a desvelar el equipo fotográfico que utilizo a día de hoy, así como los accesorios, tipo mochilas o correas. No me interesan marcas ni modelos, por lo que intentaré explicarlo desde un punto de vista muy práctico del por qué uso un equipo u otro, y por qué puedo querer ahorrar para poder comprar un equipo caro en algunas ocasiones y no querer gastar ni un euro en otras.

Equipo fotográfico

Me encanta. Me pirra. Puedo pasar días mirando trastos en internet. Los frikis del equipo
fotográfico podríamos hablar durante horas de qué objetivo es más nítido, con un desenfoque más “chanante”, con un sellado más alucinante… Pero, ¿eso sirve de algo? Curiosamente la época en la que más trabajos hice fue en la que menos equipo usaba. Tiraba de un zoom angular y otro tele que me cubrían de 16 a 200mm y con eso lo hacía casi todo. Tenía tiempo para ir a hacer fotos, editarlas e intentar venderlas, no para estar todo el día en internet mirando el cacharrito más fardón.

Vía Electric Ladyland en Montserrat
Jordi Balasch en ‘Electric Ladyland’, en Montserrat (foto 2). Foto / Carlos Pérez

La verdad es que para hacer fotos hay equipo que me va mejor y otro no tanto. Por eso explicaré el equipo fotográfico que utilizo en función de lo que quiero conseguir de él, no de cuánto quiero gastarme en el objetivo y la cámara más modernas. Eso sí, la realidad es la que es. Por desgracia, existen muchas ventajas en gastarte dinero en equipo caro si quieres hacer fotografía a nivel profesional en determinadas condiciones.

En mi situación, a día de hoy puedo hacer fotos en exteriores de montaña para la marca de ropa OS2O, y de repente verme en el interior de un rocódromo como la Sala Batec para una sesión con el equipo de competición CCT21 Climbing Team. Por eso tengo dos kits muy diferenciados. Empecemos por el principio y vayamos por trastos.

Cámara

La mejor cámara es la que llevas encima. Ni más ni menos. Por eso triunfan tanto los móviles y por eso montan cada vez mejores cámaras. Fotos de “pim pam” y a las redes sociales. Tener una cámara cara y enorme guardada en casa no sirve de mucho y si de éstas dependieran las redes sociales probablemente no tendrían tantos usuarios. Por eso tendremos que saber qué tipo de cámara se adapta mejor a nuestro caso, sabiendo que la hemos comprado para cogerla y hacer esas fotos, en vez de pensar “qué palo sacar ahora la cámara” y acabar haciéndola con un smartphone.

Escalada en La Fiesta del Bíceps, en Riglos
Patricia en ‘La Fiesta del Bíceps’, en Riglos (foto 3). Foto / Carlos Pérez

¿Qué cámara me compro?

La pregunta del millón. ¿Qué esperas de ella? ¿Qué ganas llevando una cámara de fotos además de un teléfono? Pues dependiendo de la respuesta, puedes ganar mucho, o no ganar nada. Una cámara compacta muy sencilla, a día de hoy, no aventaja prácticamente en nada a un teléfono móvil de gama media. La conclusión es que todo en una cámara no se puede tener. Para mí hay tres tipos de cámaras de fotos que puedo querer usar…

Cámara compacta pequeña

La primera es una cámara compacta pequeña. Es importante que sea ligera y la queramos llevar encima. De móviles entiendo poco y prefiero ni opinar. Si lo uso es porque se me ha olvidado la cámara. Los criterios para comprar una compacta pueden ser muchos, pero para mí hay algunos que marcan la diferencia en la calidad (y en el precio).

El principal criterio es el tamaño del sensor. Más grande se resume en más calidad. El objetivo debe ser lo más angular posible, como por ejemplo 24mm (equivalentes a formato completo). Que llegue a más o menos teleobjetivo ya depende de lo que queramos fotografiar. Para mí en escalada lo que es básico es el angular.

La luminosidad del objetivo también es muy importante. Si la apertura máxima de diafragma puede rondar el f2 mucho mejor. Y luego que tenga botones de acceso rápido a cambiar el punto de enfoque y algunos controles manuales más que puedas usar si quieres practicar.

No hay que dejarse llevar por publicidades engañosas como la ISO. Una cámara compacta por lo general a partir de ISO1600 o 3200 ya es justa, así que si puede llegar a ISO 102400 es muy poco importante. Yo llevo una compacta de este tipo (Lumix lx-100) durante mis propias escaladas, enganchada en el arnés con un pequeño mosquetón de rosca, un cordino que me dé longitud para poder separarla un poco de la pared y una funda de neopreno a medida para tenerla siempre a mano y que sea fácil de abrir y cerrar. Todo muy point and shoot pero con una cámara de buena calidad que me deja disparar con prioridad a la apertura (llega a f/1.7!!!).

Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020
Jorge Díaz-Rullo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 4). Foto / Carlos Pérez

Cámara de objetivos intercambiables ligera

La segunda es una cámara de objetivos intercambiables ligera. Suelen llevar sensores de tamaño APS-C, algo más pequeño que el de las cámaras profesionales de formato completo. Los resultados en la mayoría de casos en nuestro entorno de luz natural serán prácticamente indistinguibles. Son de tamaño semicompacto y los objetivos suelen ser más pequeños y ligeros que los de formato completo.

Ya presentan mejor rendimiento con poca luz que las anteriores, tienen más controles mediante botones y tienen la ventaja de poder cambiar objetivos. Suelo llevar con este tipo de cámara dos objetivos que me lleven desde los 10mm (16mm equiv FF) hasta 135mm (unos 200mm equiv). Con esto cubro la mayoría de casos con una cámara que ofrece mucha calidad y un rango de focales bastante amplio. Puedo llevarla a lugares donde yo participe en una actividad larga y dura (necesito ligereza) pero quiera llevar equipo del que obtener calidad profesional (con buena luz) lo más a mano posible.

En mi caso, a día de hoy tengo una Sony de la gama a6000. Cualquier marca sirve si tiene modelos APS-C ligeros y de calidad. Esta cámara la suelo llevar en una funda que le va justa, en la que cabe la cámara con cualquiera de los dos objetivos y una batería extra. La llevo colgada del cuello en bandolera suficientemente larga como para que llegue al arnés y pueda fijarla allí con un mosquetón para que no vaya dando bandazos.

Para el segundo objetivo llevo otra funda, en la que también entran cualquiera de los dos. Suelto el primer objetivo y lo dejo en la funda de la cámara y pongo el segundo, y a la inversa. La batería extra en días de frío mejor dentro de la chaqueta, eso sí.

Cámara Full  Frame

La tercera es una cámara de formato completo (FF) de gama profesional. Ofrecen un rendimiento muy alto en condiciones adversas, el enfoque es exagerado hasta en situaciones de poca luz, producen mucho menos ruido a ISOS más altas, más gama tonal y rango dinámico, mejores empuñaduras, más mandos a mano… Eso es lo que decide si necesitas una de estas cámaras o no.

En condiciones de poca luz, de meteorología complicada, de sacar y disparar y que aciertes con el enfoque… Además, con determinadas lentes de grandes aperturas (número f muy bajo) ofrecen unas imágenes con un aspecto de desenfoque característico espectaculares.

Son muy caras, pero para trabajos de calidad en dichas condiciones son indispensables. Además, para mí es muy importante que lleguen al máximo de angular posible. Gracias al tamaño de su sensor con estas cámaras no cuesta encontrar objetivos que lleguen a 12mm, e incluso menos. En los formatos anteriores es más complicado. Para mí este tipo de cámaras son indispensables en la fotografía de interiores, en rocódromos, por ejemplo.

Cavall Bernat al amanecer
Cavall Bernat, en Montserrat, al amanecer (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Objetivos

Interiores

A día de hoy no tengo flashes (eso creo que lo soluciono en cuanto acabe la cuarentena), así que en interiores estoy utilizando los objetivos más luminosos que me permite el bolsillo.

Los básicos son un 24mm f1.4, del que ya no quiero prescindir nunca más, y un 85mm f1.8. Con estos dos objetivos se puede hacer mucho trabajo en rocódromos. Facilitan que no tengas que subir demasiado la ISO, y si los usas con cuidado y ordenas un poco los fondos vigilando todo el encuadre, puedes aislar mucho lo que quieres fotografiar del resto de cosas o personas.

En la última Batec Boulder Party también usé un 45mm f1.8 que me fue genial para poder hacer diferentes tipos de tomas sin moverme demasiado del sitio para no molestar a los competidores. Si la luz de la sala da lo suficiente, también podría llevar un 12-24mm f4. Este objetivo en interiores lo uso poco, suele acabar metiendo en la foto más información de la que necesito, aislando menos y con más ruido, así que acabo tirando del 24mm f1.4.

Chevy Crespo compitiendo en la Batec Boulder Party 2020
Chevy Crespo en la final de la Batec Boulder Party 2020 (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada deportiva

En escalada deportiva puedes hacer fotos desde el suelo, pero si esa es la intención, no limita mucho la decisión de qué objetivos llevar. Llevas una buena mochila, te la pones al lado y sacas lo que quieras.

En el caso de hacer las fotos desde las cuerdas, las “jumareadas” suelen ser relativamente cortas y no suelo subir y bajar más de dos o tres veces el mismo día. Si conozco la zona y dependiendo del uso para el que son las fotos, podría llevar objetivos fijos en lugar de zooms.

Un equipo habitual que solía llevar era un 12-24m f4, un zoom standard tipo 24-70mm y un 70-200mm f4 o f2.8. Ahora mismo de zooms solo tengo el 12-24mm f4, que siempre llevo, y además sumo un 45mm 1.8, un 85mm 1.8 y un 135mm 1.8 (lo compré justo antes del confinamiento… ¡qué ganas le tengo!). Este equipo me quita versatilidad y me obliga a hacer más recortes o ajustes de encuadre posteriores, pero me permite jugar más con el aislamiento y la creatividad que yo quiera darle a la foto.

Miquel Mas escalando
Miquel Mas en Sant Llorenç del Munt. (foto 7). Foto / Carlos Pérez

Fotografía de escalada en pared

Aquí hay poco secreto. La ligereza es una obligación. Larguísimos porteos, larguísimas “jumareadas” con el equipo cargado, incomodidad, frío, calor, horas colgado como un chorizo… Todos esos factores te dirigen al tópico de “menos es más”. Todo el proyecto que hice de Montserrat, por ejemplo, está hecho con una cámara Full Frame y con tan solo un 16-35mm f4 y un 70-300mm f4-5.6. En algún caso llevé un 15mm f2.8 para darle algún toque diferente a algunas fotos. Llevaba dos baterías extras en la misma funda que la cámara y un par de tarjetas por si alguna fallaba o me quedaba sin espacio, y quizás una cámara tipo GoPro por hacer un poco de making of.

El resumen de todo esto es que los objetivos que tengo siempre tienen un porqué. Me encanta el equipo y tendría lo que el bolsillo me permitiera, pero si no tengo que hacer fotos en interiores o para catálogos, probablemente no tendría un 24mm 1.4, por muy favorito que sea.

Escalada en la Paret de l'Aeri
Ambiente y exposición en la Paret de l’Aeri (foto 8). Foto / Carlos Pérez

El dinero que vale un objetivo así se puede aprovechar para otras cosas tales como un vuelo a algún sitio tremendo y traer fotos excepcionales de allí con un 24mm 2.8, que cuesta una quinta parte.

Sobre cómo usar las diferentes distancias focales en relación al aspecto de la imagen, compresión, aislamiento de objetos y demás hay mucha información en internet. Si no sabes qué objetivo debes comprarte, probablemente es porque no conoces las posibilidades que da cada focal y su luminosidad, por lo que te recomiendo que mires algunos tutoriales muy interesantes que corren por YouTube o que hagas un curso con profesores cualificados antes de empezar a comprar material que puede ser muy caro.

Correas

Puede parecer raro que haga un apartado para esto, pero para mí son un dolor de cabeza. Las correas que suelen traer las cámaras de serie parece que las hagan a mala leche para que sean irregulables o no te las puedas quitar y te quemes el cuello cuando las muevas.  Al menos las Canon, Sony y Panasonic que yo he tenido.

Que me pasase eso en las cuerdas después de horas pateando, cansado e incómodamente colgado, ha provocado que me pusiese más nervioso de la cuenta en alguna ocasión.

Ahora llevo una correa con un clip rápido a la cámara, que puedo poner y quitar cuando quiera. Es una correa que se desliza por la parte posterior del forro, chaqueta o por el propio cuello, sin quemar y sin enganchones, y sobre todo… tiene una regulación de longitud muy fácil de controlar.

La alargo cuando me tiro hacia atrás con el angular y así me separo yo de la pared y la cámara más aún, y luego la recojo y la dejo corta si tengo que desplazarme un poco por las cuerdas. Es una correa de la marca Peak Design. Son caras, pero es un accesorio que para mí es determinante en comodidad y manera de trabajar y por eso puedo gastarme algo más.

Joe Kinder escalando en Oliana
Joe Kinder a muerte en Oliana (foto 9). Foto / Carlos Pérez

Fundas y mochilas

Mochilas

Debido a que uso fundas a medida para la cámara y los objetivos no utilizo mochilas
especiales de fotografía. Llevo una Lowe Alpine de 65 litros en la que deben caber: entre 70 y 120 metros de cuerda; arnés de trabajos en altura; dos aseguradores; mosquetones; bagas; una guíndola (si la llevo); protectores de cuerda de lona y protectores para los mosquetones de las reuniones; algún cabo de cuerda de 3 metros; funda de loneta para poner el equipo encima y que no se ensucie demasiado; comida; agua; dron (si lo llevo); ropa… y hasta el equipo fotográfico ¡haha! Una mochila de estas para pared no baja nunca de los 17 kgs y alguna vez he llegado a 25 kgs. ¡Llevad bastones!

Fundas

Como ya he comentado, llevo fundas a medida tipo Manfrotto Toploader. En pared intento llevar una en la que me quepa la cámara y los dos objetivos. Así cuando dejo uno ya cojo el otro con menos riesgo y más rápido.

Es interesante que que mantengan bien la forma y que las tapas tengan cierres rápidos. Cuando haces unas fotos y el escalador sube, la metes, le pones el cierre, le das al jumar unos metros y sigues.

Otro buen sistema es el que comentaba para las cámaras APS-C. Una funda para objetivo más cámara, y otra más por cada objetivo. A todas las fundas les pongo un cordino adicional al tirante y las paso por el arnés con mosquetón. La correa de la cámara también suele ir unida a este cordino, así que debe tener la longitud suficiente para poder separar la cámara de la pared cuando nos estiremos.

Algún bolsillo para poder coger tarjetas y baterías sin que se caigan también es básico. Si estás varios días fuera en una zona con riesgo de lluvias, la funda impermeable es un must have.

A grandes rasgos esto es lo que considero más importante a tener en cuenta para adquirir el equipo que necesitamos. La práctica será lo que nos haga a nosotros sentirnos más cómodos con nuestro equipo y con nuestra manera de llevarlo encima. Aprender fotografía para mí se basa en observar lo que hacen los demás, y aprender y evolucionar haciendo yo mismo. Ese proceso no para. Cada vez que miro fotos de grandes fotógrafos de escalada, o salgo yo mismo a hacerlas, me llevo algo metido en el zurrón.

Trabajo de fotografía en la Paret del Aeri
Trabajando en la Paret del Aeri, en Montserrat (foto 10). Foto / Carlos Pérez

Pies de foto

Foto 1: Albert Cantenys y Luís Manzaneda en la vía Valentín-Casanovas a la Paret de l’Aeri, en Montserrat. Vía especial donde las haya y tiene una verticalidad espectacular. ¿Cómo podía generar ese espacio en una foto? Con un angular. En el proyecto de Montserrat quería mostrar esa verticalidad de su cara norte y el ambientazo de muchas de sus vías. Para eso el objetivo que utilicé mayoritariamente fue un 16-35mm f4, como en este caso, que lo usaba a 16mm.

Foto 2: Jordi Balasch en la vía Electric Ladyland, en Montserrat. Otra vía de las míticas de la norte de Montserrat, con una laja pegada por los pelos a la pared y pocos seguros, que te obligan a autoprotegerte. En esta foto cambié del 16-35mm al 70-300mm, no solo por acercarme al escalador sino por comprimir y eliminar y distracciones del fondo. La foto está hecha a 200mm.

Foto 3: La chica de la foto se llama Patricia. Lo supe por redes sociales pocos días después de colgar la foto en Instagram y que la viesen conocidos comunes. Ella y su compañera estaban escalando la vía Fiesta del Bíceps mientras Albert y yo escalábamos la Zulú Demente. La foto está hecha con una pequeña cámara compacta que llevé anclada al arnés durante toda la escalada. Riglos es un lugar digno para llevar cámara de fotos aunque sea para hacer fotos a las otras cordadas.

Foto 4: Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020. Fotos en interior, pero con más luz de la que se podría esperar debido al uso de potentes focos que dan mucho contraste. La foto está hecha con un objetivo fijo de 24mm a f/1.4. Aún siendo angular, si te acercas lo suficiente y controlas que el fondo esté alejado a esa apertura de diafragma, puedes conseguir separar al escalador del fondo a la vez que metes el ambiente en la foto sin que salga especialmente desenfocado. f/1.4, 1/320seg, ISO1600.

Foto 5: Cavall Bernat, Montserrat. Esta foto tiene un sabor agridulce. Todo el equipo quedamos muy temprano en el monasterio con la intención de hacer unas fotos allí. Unas serían con una pértiga que Luís había fabricado, y otras, justo al amanecer -si llegábamos-, serían del perfil de la foto con los escaladores marcados en el horizonte. Por el momento que vivimos con esa salida del sol, la foto ya vale la pena por sí misma, pero algún día volveré a hacer la foto que realmente buscaba. Solo faltará que el mar de nubes vuelva a acompañarnos. 16mm, f/8, 1/340 seg.

Foto 6: Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020. Para esta foto monté el 85mm usándolo a f/1.8. La foto en sí es sencilla, pero me gusta el detalle del gesto de Chevy concentrado en el bloque, y a la vez se ve claramente todo el público de la sala. El 85mm hace que el público se vea encima, y aunque se distinga con claridad, desenfoque lo suficiente para darle al escalador su protagonismo.

Foto 7: Miquel Mas, del OS2O Alpine Team, en Sant Llorenç del Munt. Le pedí a Miki que me llevara a un sitio donde se pudiera hacer una foto de un perfil característico de la zona y que se viese zona urbana de fondo. Era para un reportaje de escalada de esta escuela y una de sus características es que está muy cerca de grandes ciudades. Para llegar a ese resultado me interesaba montar las cuerdas a unos 25-30 metros a la derecha de la vía de Miki y así poder utilizar una distancia focal entre normal y de teleobjetivo corto que le diese un poco de presencia a la ciudad en la imagen. 55mm, f1.8, 1/400. La foto está hecha a pleno sol y aún así la vi decente para que entrase en el reportaje.

Foto 8: Albert y Luís de nuevo en la Valentín-Casanovas de Montserrat. Esta foto es única. No creo que nadie más haya montado el tinglado que montamos nosotros para poder hacerla. Puede ser mejor o peor, pero nadie más tiene fotos de esa chimenea desde fuera de la vía. Es como un mito hablar de ella. Para mí la foto está muy bien, pero en ese momento usaba un 16-35mm y no os imagináis lo que me hubiese gustado el 11-24mm que compré al acabar ese proyecto. Con un par de metros más de chimenea y un poco más abierta abajo hubiese sido brutal de verdad. ¡También tendré que volver, jaja!. 16mm, f/4, 1/60seg.

Foto 9: Joe Kinder escalando en Oliana. Esta foto la hice en su día con un 135mm f2. Para mí llevar lentes de este tipo a pared se justifica si las usas con su diafragma abierto a tope. De otra manera los zooms son más versátiles y te salvan de más situaciones. Yo pensaba que en esta serie de fotos estaba justificando el llevar ese 135mm f2, pero al editar me di cuenta de que estaba disparando a f3,2, por lo que podría haber hecho esa foto perfectamente con un zoom 2.8, que también tenía en aquella época. Esa foto a f2 hubiese separado más a Joe del fondo y hubiese quedado mas limpia. De todas formas, me parece una foto resultona por lo dinámica que es. 135mm, f3.2, 1/2500.

Foto 10: Yo mismo colgado como un chorizo en la Paret de l’Aeri en Montserrat. A un aparato le entra una cuerda de 70 metros y al otro otra de 120 metros. Se supone que dentro de todo ese mogollón de cosas que se ven llevo un orden en el que sé donde está cada cosa, y sobre todo actúo siempre de forma segura, para mí y para los demás.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 2)

Miquel Mas escalando en Sant Llorenç del Munt

Después de una primera entrega donde introducía lo que para mí significa la escalada y fotografiarla, toca entrar en temas más prácticos. En estas líneas y fotografías os dejo lo que a mi criterio es importante conocer a la hora de hacer una foto que “cuente una historia” queriendo, es decir, sabiendo de antemano que vamos a conseguirla, y no por casualidad.

Conceptos generales de fotografía

La fotografía de escalada trabaja sobre los mismos pilares que la fotografía de casi cualquier otra especialidad. Si “fotografía” viene a ser proyectar la luz y capturarla sobre un soporte, que a día de hoy en su gran mayoría es un sensor digital, queda claro que la base de toda imagen va a ser la luz. Esta determinará el color, el contraste, las sombras duras o no, el equipo que necesitaremos y un montón de otros factores que deberemos tener en cuenta antes de hacer esa foto que queremos.

La luz nos viene dada de varias formas, que a grandes rasgos podremos clasificar por su cantidad y su calidad. En exteriores, seguramente podremos disponer de la luz del sol. Esta luz al mediodía y a pleno sol será una luz blanca (color), dura (sombras muy oscuras que resultan en mucho contraste) y potente (mucha cantidad de luz). Sin embargo la misma luz del sol, a la misma hora, pero un mediodía nublado ya será una luz más azulona, difusa y con sombras menos marcadas, o sea, menos contraste.

Por la mañana será una luz dorada, no tan potente, que nos resultará en colores más cálidos, totalmente diferentes. El amanecer y la caída del sol son las partes del día que a todos nos suelen dejar con la boca abierta disfrutando del lugar y la compañía con la que lo compartamos. De nosotros dependerá si queremos pegarnos el madrugón o acabar a última hora para aprovechar esa luz dorada, o si preferimos trabajar a la sombra de un día soleado o incluso al pleno sol de un medio día.

Los días nublados también pueden ofrecer grandes posibilidades. De todas las situaciones podemos llegar a sacar buenas fotografías si lo planeamos con antelación.

Escalando la vía 'Lourdes' 8b en Montserrat
Angi en ‘Lourdes’ 8b (foto 2). Foto / Carlos Pérez

Por otra parte, también es muy importante la composición y el encuadre. Hay muchísima
información por internet hablando de reglas. Regla de los tercios, donde debe ir el horizonte, nunca centrar al sujeto, líneas convergentes, color destacado…

Es muy importante saber lo que nuestro cerebro detecta y ve primero en una foto, y eso suele seguir todas esas reglas, pero a medida que las vas entendiendo, también vas sabiendo cuando poder esquivarlas y aún así obtener buenas imágenes. Aunque está claro que ayuda, se disfruta mucho más experimentando que intentando poner todo en el sitio “que toca” constantemente.

Sobre la exposición… Sin entrar en detalles sobre velocidades de obturación, aperturas e ISOs (sobre eso tenéis mucha información también en internet), entendamos como una foto expuesta correctamente aquella en que la luz real que hay en el ambiente es la que luego obtendremos en la foto.

Escalada en el Bisbe, en Montserrat
Escalada en el Bisbe, en Montserrat (foto 3). Foto / Carlos Pérez

Aquí una herramienta técnica muy importante que sí que quiero recomendar que se conozca es el histograma. Es una herramienta en la que se ve de forma muy gráfica, no solo si la foto está bien expuesta, sino cómo puedo ajustarla después de hacerla para que tenga la mayor gama tonal posible y el color sea el que buscamos.

En mi caso, para poder disponer siempre de los máximos recursos en la edición tanto para tener la máxima información en cada foto original como para poder corregir errores, suelo hacer las fotos en formato RAW. En el caso de querer fotos de uso rápido sin mucha edición y menos pesadas, como pueden ser las utilizadas para redes sociales, sí que usaré el formato JPEG.

Fotografía de escalada en exteriores

Lo que se entiende como fotografía de escalada tiene su campamento base instalado en la roca. Eso significa que la luz, siempre que no nos compliquemos la vida con flashes, va a ser la del sol. Esta luz tiene la ventaja de que siempre va a estar, pero el inconveniente de que vamos a tener que lidiar con ella con la calidad y cantidad que nos ofrezca, ya que prácticamente no podemos modificarla.

Escalada en la Paret de l'Aeri
En la ‘Valentín-Casanovas’ del Aeri, en Montserrat (foto 4). Foto / Carlos Pérez

En días soleados, aunque sea en invierno, tendremos que vigilar donde nos ponemos antes de subir por las cuerdas, ya que podemos meter en el encuadre zonas de sombras oscuras y zonas muy iluminadas por el sol. Esto que provocará un altísimo contraste y puede obligarnos a decidir entre perder el detalle de la zona sombreada, o hacer que nuestro escalador o escaladora salgan excesivamente iluminados.

También tendremos que decidir si hacemos un contraluz o no, e incluso si el sol tiene que salir en el encuadre. Todo esto tiene menos importancia si la pared es clara y refleja bastante luz sobre el escalador, ya que al menos los gestos de la cara y los detalles de la ropa podríamos llegar a salvarlos. Otro detalle, es que si nos ubicamos mal, puede llegar a salir nuestra propia sombra en la foto, o incluso sobre la persona que escale, lo que arruinaría la imagen.

Escalada en la Roca Alta, en Vilanova de Meià
Escalando en la Roca Alta, en Vilanova de Meià (foto 5). Foto / Carlos Pérez

Personalmente, a mí me gusta ponerme con el sol al a espalda y vigilando mucho que no salga mi sombra en el encuadre. La luz puede llegarle casi plana al escalador y salir así todo el detalle que nos gusta. Si en algún caso hago contraluces, suelo hacerlos con un angular, puedo meter el sol en la foto, y cierro el diafragma por lo menos a f16 para que el sol salga en forma de estrella y no como un reflejo gigante.

Hacer fotos al sol incluye trabajar con las puestas y salidas de éste. En esos momentos habrá que tenerlo todo planeado para mostrar lo impresionante del momento, ya que de otra manera esos diez o quince minutos de oro pueden ser insuficientes para hacer cambios en el montaje.

Si decido trabajar a la sombra, todo arreglado. Es una luz no muy espectacular pero muy fácil de trabajar, y muy agradecida para retratos “de belleza”. Tanto la sombra, como el efecto de las nubes sobre la luz del sol, actúan como grandes difusores que convierten una luz con sombras muy oscuras en una luz suave y poco dramática.

Así que si queréis fotos escalando en las que salgáis guapos, a la sombra!, ¡jaja!. Haciendo las fotos a la sombra, tendremos que vigilar, eso sí, que nuestro fondo no sea una zona muy iluminada por el sol, ya que como he comentado esto nos haría elegir entre exponer bien al escalador o el fondo.

Escalada en Sant Llorenç del Munt
Cecília Blánquez en Sant Llorenç del Munt (foto 6). Foto / Carlos Pérez

Respecto a la composición en exteriores y los encuadres, comentaré algunas cosas cuando hable del equipo en la siguiente entrega, ya que para mí esta composición y el objetivo que utilice van muy estrechamente ligados. Lo que sí que avanzo, es que en mi opinión ni un pie de vía ni la colchoneta de un rocódromo deben estar llenas de material de colores y con desorden. Hay que tener en cuenta el encuadre entero. Todo ese material desperdigado puede hacer perder protagonismo a nuestro escalador o incluso provocar que la foto sea un caos visual donde no saber a qué mirar.

La fotografía en exteriores, en el caso de la montaña, además tiene un factor importantísimo a tener muy en cuenta. La seguridad de todo el equipo. Es un entorno complejo en el que te puedes despistar y cometer un error fatal por estar concentrado en una cosa tan poco importante como es hacer una fotografía.

Fotografía de escalada en interiores

La fotografía de escalada en interiores suele hacerse en grandes rocódromos o incluso en pequeñas salas de tortura que puedas tener montadas en tu propia casa. Aquí la luz se puede trabajar de forma completamente opuesta a la fotografía en exteriores. Las salas de escalada no suelen tener luz natural (o muy poca), por lo que necesitaremos focos, flashes o iluminación casera habitual.

Podremos jugar a poner luces duras para dar imágenes dramáticas del escalador. Podremos usar bombillas “normales” de casa para dar un toque íntimo al espacio de entrenamiento casero. Podremos montar grandes flashes si lo que quieres es iluminar un pabellón donde se realiza una competición… La cuestión es que en interiores sí que tendremos la ventaja de poder manipular la luz más a nuestra medida.

Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020
Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020 (foto 7). Foto / Carlos Pérez

El pero de esta manera de hacer, es que deberás esforzarte en entender cuanta luz poner, dónde, de qué tipo y lo que realmente quieres conseguir con ello.

En mi caso, cuando hacía fotos de las competiciones nacionales de escalada en los diferentes rocódromos, casi siempre optaba por montar grandes flashes de estudio si la organización me lo permitía. Llevaba un maletón lleno de equipo y aquello parecía una
feria. La verdad es que los resultados valían la pena.

A día de hoy, y bajo el concepto de “menos es más”, suelo llevar un par de objetivos fijos muy luminosos y me centro en hacer las fotos con la luz disponible y buscar los mejores encuadres. Mientras escribo esto, de todas formas, sé que voy a acabar buscando flashes otra vez…

Planificación de un día de fotos

Ya sea para grandes proyectos de una zona en el que vayamos a emplear varios días, un reportaje de un día, las fotos de un encadenamiento, o simplemente para hacer una sola foto que vayamos a usar para nuestras redes sociales, es recomendable tener un plan.

En el caso de una foto para Instagram, por ejemplo, puede ser un plan sencillo, o que ni siquiera nos demos cuenta de que hemos planeado, pero ese plan está ahí. Sabemos qué tipo de foto nos gusta, qué queremos que se vea, con quién hacerla, dónde, cuando, haciendo qué… En el caso de un gran proyecto, la cosa es más laboriosa, pero el plan es el mismo.

A continuación explico el mismo proceso para encarar casi de la misma forma dos proyectos bien diferentes. Una única fotografía para una red social en un rocódromo conocido (A), y un gran reportaje de una zona de escalada que queramos mostrar (B).

Cao Grande en Sao Tomé y Príncipe
El Cao Grande, una localización inmejorable (foto 8). Foto / Carlos Pérez

¿Qué quiero mostrar? ¿Cuál es el objetivo de hacer esas fotos?

A- Una amiga apretando en un paso, el ambiente del roco, el magnesio que me han dejado, la cerveza post entrenamiento, … El objetivo es mostrar esa pequeña historia que queremos contar.

B- La personalidad e historia de un lugar, las características paisajísticas, la gente, el tipo de escalada, paredes concretas, vías concretas, pasos concretos… El objetivo es dar una información lo más completa posible del lugar, a nivel de escalada y de cultura.

Trabajando en Sao Tomé y Príncipe
Planificando (foto 9). Foto / Carlos Pérez

Información y documentación del lugar

A- Conocemos el rocódromo y la gente con la que estaremos. Tenemos la información de antemano gracias a los meses de experiencia.

B- Si el lugar es conocido tendremos mucho ganado, pero si no lo es, deberemos buscar información de cómo llegar, dónde comprar, comer y dormir, gente que aporte sobre el lugar (locales) y quiera participar y aportar, sectores y reseñas si las hay, accesos, descuelgues para trabajar y el acceso a ellos, equipamiento, etc.

¿Dónde es? ¿Cuánto tiempo necesito? ¿Hay presupuesto?

A- En mi rocódromo habitual. Todo solucionado.

B- ¿Cerca de casa? ¿Menos cerca? ¿Destino internacional? Es muy importante tener en cuenta los gastos que va a suponer todo el proyecto. Para mí no es lo mismo ir subiendo a Montserrat o Sant Llorenç del Munt varias veces, pero en el día, que ir a África 12 días
teniendo que traer el reportaje solucionado porque no es viable volver. Sesiones de escalada deportiva en una zona conocida se pueden hacer en el día sin problemas yendo tempranito, pero las fotos en grandes paredes probablemente necesiten un día de inspección de la pared y fijación de cuerdas y otro de trabajo, como mínimo.

Equipo humano, equipo fotográfico y logística 

A- Tus compañeros y tú, con el móvil, por ejemplo, o una buena cámara compacta. Acabas en el bar recordando la jornada vivida.

B- Para fotos de deportiva con los escaladores y uno mismo suele ser suficiente. Se puede portear el material entre todos. Para reportajes de pared es conveniente contar con al menos tres escaladores o escaladoras, para así poder llevar las docenas de metros de cuerda, ayudar en el montaje y fijación, y asegurarnos que hay al menos dos personas
escalando y otra encargándose de vigilar cuerdas y material. Si el reportaje es en varias sesiones, conviene ser más gente, ya que hacer varias sesiones tan duras como lo son en pared puede no apetecer siempre a quién escala y quiere echarte un cable. El equipo
fotográfico, dentro de la máxima calidad posible, deberemos elegirlo teniendo en cuenta el peso, eligiendo probablemente zooms. La verdad es que si acabas llevando más de 200 metros de cuerda los 450 gramos de un objetivo más no van a ser un problema.

Fijación de cuerdas en el Cao Grande
Trabajo de fijación de cuerdas (foto 10). Foto / Carlos Pérez Díaz

Previsualizar la historia que quiero contar. Calendarizar

A- La misma tarde del entrenamiento, en el momento que creamos adecuado.

B- En un viaje de varios días, hay que reservar días específicos para la fotografía de escalada y las zonas que queremos mostrar sí o sí. De la misma forma habrá que buscar los momentos para poder mostrar el lugar y la cultura que se viva allí de la escalada.

Hacer las fotografías planeadas y las no planeadas, teniendo en cuenta el tipo de
edición que haremos

A- La edición de una foto casual en un rocódromo da mucho juego, ya que no necesitamos mucha calidad y apenas se verán los defectos de la propia cámara (¡los de nuestra foto sí!). Podremos hacer una foto bien expuesta y editarla con alguna de las aplicaciones para móvil que dejarán una foto bien equilibrada y bonita sin mucho esfuerzo.

B- Tenemos un plan, pero no hay nada como improvisar si vemos la oportunidad. Probablemente de ahí salga lo que ni tú esperabas de esa zona. Hay que pensar que no siempre se pueden hacer fotos sabiendo que podremos tirar de recorte si luego van a ser
para imprimir en gran formato (¡un póster para casa!) o para dobles páginas en alguna revista.

Entrenamiento en la Sala Batec
Entrenamiento en la Sala Batec (foto 11). Foto / Carlos Pérez

Selección y edición. Formato

A- Si has hecho una, pues esa. Si has hecho varias, al pasarlas te darás cuenta poco a poco de que los pequeños cambios en la composición pueden dar fotos muy diferentes.
¿Has quitado distracciones de la foto? ¿Has mirado bien todo el encuadre para evitar objetos o gente que no quieras que salga? ¿Sale la expresión o detalle que querías? Coge una app de edición y acábala a tu gusto (¡sin filtros excesivos por favor!).

B- Seleccionar una foto de entre centenares puede ser algo muy complicado. Al final en un reportaje deberemos llegar a renunciar a fotos “mejores” a favor de fotos que se integren mejor en el reportaje con el fin de contar y mostrar lo que queremos. A mí personalmente me gusta hacer dos selecciones diferentes. Una para el reportaje en sí y otra para los integrantes del equipo. Las del reportaje son las que muestran lo que necesito, las otras son el sencillo regalo que puedo ofrecer a quién me ayuda en cada proyecto.

Entrega

A- ¡A Instagram va! Si la foto es un poco abstracta o tiene una historia detrás que hace falta contar, siempre va bien ayudar a describirla con un texto que aporte interés y hasta sentimiento.

B- Es el momento tenso. Es cuando vas a recibir tu feedback sobre el trabajo realizado. Siempre es importante haber tenido mucha comunicación con quién te ha pedido el trabajo. Debes acertar con el formato, con el orden, y sobre todo con la calidad de las
fotos y la descripción de la historia. ¡Deséate suerte!

A la gente que me ayuda suelo obsequiarles con alguna impresión en papel de la mejor foto que tenga. Para mí es un placer ver las fotos impresas en papel y si es en gran formato, ¡mejor!

Equipo de trabajo en el Cao Grande
Miquel Mas y Carlos Pérez, un buen equipo (foto 12). Foto / Carlos Pérez

Cervezas

Digo cervezas, pero puede ser té, agua, sopa, una cena… lo que sea. Pero el día hay que acabarlo disfrutando de lo más importante, el equipo.

Pies de foto

Foto 1: Miquel Mas del OS2O Alpine team, en Sant Llorenç del Munt. Hay reglas no escritas que rompen todas las reglas técnicas de la fotografía. La básica es contar con gente que siempre tenga un “vamos” como respuesta. Esta foto está hecha un día en el
que ni yo quería subir a hacer fotos. Lluvia, frío, viento, niebla… Miki y Carles dieron el empujón con ese “ya que hemos venido, claro que subimos!” y el resultado puede no ser el esperado, pero valió la pena dejarse de reglas e intentarlo. Cámara Full Frame, 12mm,
f/5.6, 1/120seg.

Foto 2: Angi escalando la vía Lourdes en Montserrat. En esta vía hicimos fotos dos días. El primero era un día soleado. Las fotos eran decentes, pero la vía recorre un espolón a la sombra y el fondo está totalmente expuesto al sol. El segundo día por suerte los astros se
alinearon y tuvimos nubes. La foto queda mucho más equilibrada de luz de esta manera. Cámara Full Frame, 29mm, f/4.5, 1/320 seg.

Foto 3: Francesc Prat y Luís Manzaneda escalando en el Bisbe, Montserrat. En el proyecto de Montserrat tuve la oportunidad de experimentar mucho. Si disponía de la luz “buena” solía seguir esas reglas de composición para garantizar fotos de calidad. En este caso, con un sol que aunque de atardecer, era bastante intenso, decidí jugar con la composición para darle a la foto un interés visual que no se centrara tanto en la luz si no en todos los componentes que salen dentro del encuadre: escaladores, paredes, sombras, ambiente… Cámara Full Frame, 15mm (fisheye), f/9, 1/60seg.

Foto 4: Luís Manzaneda (Albert asegurando) en la vía Valentín-Casanovas en la Paret de l’Aeri (Montserrrat). Esta foto quizás sea buena (sobre todo por el gran trabajo en equipo que hicimos), pero puede ser mejor. Poca gente dispone de fotos en vías como ésta
hechas desde fuera de la vía. Es una foto de alto contraste. Parte principal de la foto a la sombra y fondo al sol. Buena composición, buen esfuerzo, pero mala luz. Tengo pendiente una segunda visita a esta vía o a alguna cercana a la hora que toca. Cámara Full Frame, 16mm, f/4, 1/1000seg.

Foto 5: Óscar González y Arnau Marès en la vía Amadeus, Roca Alta (Vilanova de Meià). Esta es una foto hecha a pleno sol y a mediodía. Estuvimos todo el día haciendo pruebas, subiendo y bajando para ver dónde debíamos estar a la hora de la puesta de sol (foto en la primera entrega). Aún así, a pleno sol todavía se pueden obtener buenos resultados si te ubicas en algún sitio donde las sombras no maten detalles importantes. Cámara Full Frame, 11mm, f/8, 1/640seg.

Foto 6: Cecilia Blánquez en Sant Llorenç del Munt. Fotos a la sombra o en días nublados ofrecen una luz perfecta para hacer fotos un poco más cerca de lo que es un retrato con flashes y difusores. Si a eso le sumas que haya buen feeling con la escaladora, y que eso
lleve a una buena sonrisa, vale la pena aprovecharlo dejando de lado las apretadas y los paisajes. Cámara FF, 55mm, f/1.8, 1/640seg.

Foto 7: Chevy Crespo en la Batec Boulder Party 2020. Me encanta hacer fotos en interiores. Tienes que esforzarte por hacer encuadres originales y porque en las fotos quede bien matizado lo que buscas. Es todo un reto. En este evento tuve la suerte que la Sala Batec montó dos grandes cañones de luz, que junto a la luz morada del techo le daban un toque espectacular a la prueba. Me permitieron acercarme tanto como quisiese siempre que no molestase e intenté aprovecharlo al máximo para sacar tanto a los escaladores como al público y el ambientazo que hubo. Cámara Full Frame, 45mm, f/1.8, 1/320.

Foto 8: El viaje a Sao Tomé y Príncipe con Toti Valés y Miquel Mas ha supuesto la aventura más dura que he tenido. Me plantearon el viaje apenas dos semanas antes de ir. Vuelos, vacunas, visado, cómo distribuir el equipo para llevarlo entre los tres, país que ni sabía que existía, zona casi virgen, calor, tormentas tropicales, humedad infinita, cobras, sin acceso a comida o agua a menos de varias horas del campo base… Ir con miles de euros en equipo fotográfico a un país del que no tienes referencias es una sensación única. En este viaje estrellé un drone de unos 2.000€ contra la pared a más de 250 metros del suelo. Cámara Full Frame, 105mm, f/9, 1/320mm.

Foto 9: En el viaje a Sao Tomé y Príncipe en los ratos libres me dedicaba a redactar el texto para el reportaje que estaba haciendo y que había pactado que publicaría en una revista especializada. Al estar el campo base a la sombra, y no disponer de generador,
debía gestionar las baterías de la cámara de fotos, las de la tableta y drone, y por supuesto, la del teléfono, ya que era nuestro sistema de comunicación (a horas concretas) cuando unos escalaban y otro esperaba abajo. Esta foto es un selfi de postureo, pero refleja perfectamente lo que era el campo base y el lugar con todos los detalles que hay dentro del encuadre. Cámara Full Frame, 11mm, f/4, 1/6seg.

Foto 10: Miquel Mas haciendo trabajo de fijación de cuerdas en una ruta de pared. El trabajo en equipo es básico para poder hacer fotos en grandes paredes. Se suelen fijar centenares de metros de cuerdas, se suele estar incómodo, y son muchas horas las que se pasan para buscar esas imágenes que deseamos. Es muy recomendable hacer una primera inspección de la pared, montando un par de cuerdas en los lugares más asequibles, para ver desde dónde querremos trabajar para conseguir lo que buscamos.

Foto 11: Carla Martínez del CCT21 en un entrenamiento en la Sala Batec. Un día cualquiera de entrenamiento puede ser una buena oportunidad para buscar detalles con teleobjetivos cortos, por ejemplo. Miradas, gestos, detalles de manos… En el rocódromo tendremos la ventaja de que cada día que vayamos va a tener la misma luz, así que si un día no acertamos con los parámetros para exponer bien, al siguiente podremos volver a intentarlo corrigiendo los errores que veamos. Es un buen terreno de prácticas, sin duda.

Foto 12: Bonus foto. Miquel Mas y un servidor uno de los días de trabajo en el Cao Grande de Sao Tomé e Príncipe. Era agotador, pero por eso lo más importante era tener siempre a miembros en el equipo que sepan decir “Ya que hemos venido, vamos para arriba!”.

Escalada y fotografía. Más allá de una historia (parte 1)

Mar Álvarez en Kif Kif Demain

La fotografía de escalada ha evolucionado mucho desde que empezase la propia
escalada hasta ahora. Hace apenas 15 años esta especialidad de la fotografía era casi
exclusiva de escaladores fanáticos, que combinaban ambas modalidades. Eso
cambió con el paso del carrete a los píxeles de los sensores actuales.

Actualmente la escalada indoor y en roca han multiplicado sus practicantes, algo que ha repercutido directamente sobre esta especialidad fotográfica, que no ha sido menos. Probablemente, el acceso a equipos fotográficos más asequibles y fáciles de usar, que a la vez pueden dar muy buen rendimiento, el fácil acceso a formación en internet y el querer mostrarlo todo en redes sociales han sido el detonante definitivo.

Todos tenemos algo que contar. De hecho, a día de hoy (y siempre ha sido así) se dice que la foto “debe contar una historia”. Está claro que si cada fotografía cuenta una historia, ésta puede llegar a hacernos sentir a nosotros mismos como los escaladores protagonistas, sentir que estamos allí, desear poder visitar ese lugar o llegar a realizar un hito similar.

Si la voluntad de querer contar una historia se combina correctamente con unos
conocimientos técnicos, seguramente acabaremos obteniendo fotografías que atraigan la atención de cualquiera que las mire. Si uno de los dos falla, probablemente obtengamos más fotografías del montón.

Andrea Cartas en 'White Zombie'
Andrea Cartas en ‘White Zombie’. Foto / Carlos Pérez

Soy Carlos Pérez, cabo del SPEIS Bombers de Barcelona. Estudié fotografía en el IEFC Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya y cuento a mis espaldas con varios años de fotógrafo profesional colaborando con marcas y publicaciones como Vèrtex, Desnivel, Escalar, Escalando, Rock and Ice, Grimper Magazine, Climbing Magazine, OS2O, CCT21, Sala d’Escalada Batec, Tenaya, Climbskin, Fixe, Sterling Ropes, Madrock, Top30, Entreprises o 5.10.

Actualmente colaboro de forma estable con el equipo de escalada de competición CCT21, la marca de ropa OS2O y con la Sala de Escalada BATEC. Además, tengo en marcha varios proyectos de los que saldrán cosas buenas.

Intifada en la Roca Alta
‘Intifada’ en la Roca Alta. Foto / Carlos Pérez

Temas y protagonistas

La fotografía de escalada engloba muchos de los temas principales de la fotografía
general:

  • Fotografía deportiva pura y dura: competiciones, fotos cerradas de encadenamientos, etc.
  • Fotografía de paisaje, por ejemplo, para describir una zona en un reportaje.
  • Fotografía de retrato: escaladores en un momento importante o incluso en estudio.
  • Fotos de lifestyle: ambiente en pies de vía, campo base, fotos de la zona
    que se visita, etc.
  • Fotos de bodegón: material a pie de vía, en estudio, etc.
Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020
Jorge Díaz-Rullo en la Batec Boulder Party 2020. Foto / Carlos Pérez

En cuanto a los protagonistas, de una forma o de otra, y a grandes rasgos, para mí se puede resumir dos principales. Por la gran expresividad y gestos de quien escala en
momentos concretos de una vía, ya sea por apretar, pasar miedo, fijar miradas en cantos
a los que debe ir forzando posturas a su límite, estar en un lugar espectacular, uno de los
elementos es la propia escaladora o escalador.

El segundo es obvio. Es el entorno. El entorno puede ser una inmensidad al estilo Yosemite o puede ser un pequeño bloque de Albarracín. Pero también puede ser un pie de vía e incluso un pequeño rocódromo en una habitación.

Quizás hay un tercer componente que enlaza estos dos primeros, que sería la acción, y que se resumiría en qué es lo que hace el escalador por sí mismo, o en relación a ese entorno.

Mar Álvarez en 'Era Vella'
Mar Álvarez en ‘Era Vella’. Foto / Carlos Pérez

Más allá de una historia que explicar

De todas formas, aparte de la voluntad de contar una historia, es necesaria también una planificación más técnica o de proceso para llegar a obtener esa fotografía. La idea, el equipo humano necesario, el lugar, el cuándo, la técnica, el material fotográfico, la edición, el uso al que estará destinado, … Toda esta parte va a ser prácticamente el cuerpo de esa fotografía en la que querremos “contar esa historia”.

Dividido en tres capítulos, además de esta introducción, explicaré la parte más técnica de todo el proceso que sigo yo para hacer una foto o un reportaje entero, desde que surge la idea hasta que se entregan las fotos para un cliente o las utilicemos nosotros mismos para lo que hayamos decidido.

En la primera entrega expondré algunos conceptos básicos de fotografía general, particularidades de la fotografía en exteriores, fotografía en interiores y un poco la planificación con las personas, lugar y tiempo.

Sasha DiGiulian en la Cova Gran
Sasha DiGiulian en la Cova Gran. Foto / Carlos Pérez

Una segunda entrega irá destinada al equipo fotográfico que suelo usar y lo que espero
de cada pieza que llevo. En general serán los tipos de cámaras que utilizo, objetivos para
interiores y exteriores, algo de flashes y trípodes por si hay que hacer fotos con poca luz o incluso selfies a distancia.

La tercera entrega irá destinada a la importancia de la seguridad a la hora de trabajar desde cuerdas y en un entornopeligroso como es la montaña. Por último, explicaré temas de edición sencilla que suelo hacer mediante ajustes generales, así como algunos formatos de entrega de las fotografías dependiendo del uso que vayamos a darles.

Espero que os guste. Cualquier duda me la podéis plantear a través de mi cuenta de Instagram @carlosperezfotografia por mensaje privado y os atenderé encantado.

Las fotografías de esta entrega

Mar Álvarez (y David asegurando) en Kif Kif Demain, en Bielsa

Una de las satisfacciones más grandes que tengo como fotógrafo es la de conocer a gente nueva y compartir con ellos nuestra pasión. Para mí es la única manera de obtener un buen resultado. Con David y con Mar sin duda ha habido muy grandes momentos.
En esta foto hecha con una cámara full frame estrenaba un objetivo ultra-angular. Este
objetivo abre la distancia focal hasta los 11mm, lo que hace que tengas que vigilar el no
salir hasta tú en la foto, y tener en cuenta todo el encuadre que va a salir y no solo la
protagonista. En este encuadre, debido a las líneas tremendas que dibuja la pared decidí
saltarme reglas y otras historias y centré a Mar por completo. Cámara full frame, objetivo
11-24mm a 11mm, f5, 1/500seg, ISO 200, prioridad apertura.

Ramonet en Margalef
Ramonet en Margalef. Foto / Carlos Pérez

Ramonet en la sesión de fotos que hicimos en Mejorando Imagen, en Margalef

Ramón es sin duda el atleta que más me ha impresionado en mi vida. Es capaz de “reencadenar” un 9a+ después de su sesión de entrenamiento mientras hacemos las fotos del primer encadenamiento, y en pleno verano… Escalador de élite entre los élites, fue una de mis motivaciones como escalador y uno de mis lujos más grandes como fotógrafo. El retrato también puede formar parte de la fotografía de escalada. Cámara full frame, 46mm, f/5.6, 1/60seg, prioridad a la apertura.

Andrea Cartas (y Carlos asegurando), en White Zombie, en la Cueva de Baltzola

Esta serie de fotos fue importante para mí. Andrea me comentó si podía subir con ellos a
Baltzola a hacer unas fotos, a lo que accedí encantado. Allí pude disfrutar de ver a una
escaladora tremenda y de poder experimentar encuadres nuevos, con luz natural y con
flashes. Como guinda acabó siendo portada en una de las revistas nacionales
dedicadas al mundo de la montaña y la escalada. Foto tomada con cámara full frame,
16mm, f/5, 1/320seg y con prioridad a la apertura.

Óscar González y Arnau Marés en Intifada, en la Roca Alta de Vilanova de Meià

La gran mayoría de veces obtener la foto que buscas es fruto de una buena planificación
y del trabajo en equipo. Vilanova de Meià es una zona que conocemos bien y sabíamos
lo que queríamos conseguir. Estuvimos todo el día probando posiciones para poder estar
en el lugar que queríamos y cuando queríamos y así mostrar lo que significa escalar con la puesta del sol en un lugar como la Roca Alta. Cámara full frame, 11mm, f/4.5,
1/640seg, prioridad a la apertura.

CADE en la Paret de Diables
CADE en la Paret de Diables, en Montserrat. Foto / Carlos Pérez

Jordi Balasch y Luís Manzaneda en la vía CADE, en la Paret de Diables de Montserrat

Este ha sido hasta ahora mi gran proyecto. Sigue inacabado y ya tengo vías en mente para poder seguirlo. Contar con amigos para las grandes propuestas lo pone todo
mucho más fácil. Para este tipo de trabajo de muchos días y mucho esfuerzo se requiere
mucha planificación y voluntad del personal. Combinando las ganas con el saber hacer
del equipo, el resultado raramente defrauda. Cámara full frame, 16mm, f/5, 1/400 seg,
prioridad a la apertura.

Jorge Díaz Rullo en la Batec Boulder Party 2020, celebrada en la Sala Batec el pasado mes de febrero

La fotografía de competición es muy intensa. En poco tiempo debes conseguir las fotos que muestren de qué ha ido la competición y poder llegar a mostrar no solo a un escalador haciendo algo duro sino relacionarlo con el resto de factores. En este caso la sala estaba repleta de gente e iluminada con dos focos que me facilitaron el
trabajo de dar la imagen espectacular que tuvo el evento. En la próxima entrega explicaré
qué equipo utilizo para estos eventos. Cámara full frame, 24mm, f/1.4, 1/400seg.

Mar Álvarez (y David asegurando) en Era Vella, en Margalef

Conocer el lugar donde vas a hacer las fotos es muy importante. En este caso antes de empezar la sesión pude intuir que más arriba podría tener una buena foto de perfil de paisaje mientras Mar escalaba… ¡y con un teleobjetivo! Cámara full frame, 210mm, f/6.3, 1/400seg.

Sasha DiGiulian en la Cova Gran de Santa Linya

Hace ya unos años me dediqué a hacer fotos a escaladoras y escaladores de mucho nivel. Fue todo un lujo y un aprendizaje tremendo. En la mayoría de casos son ellas y ellos los protagonistas de cada fotografía, y casi se trataba de ir, colgarme, buscar un encuadre decente y ellos se encargaban de dar el espectáculo. Es una buena manera de hacer buenas fotografías sin duda. Cámara full frame, 135mm, f/2.5, 1/400seg, prioridad a la apertura.