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El Puctraining Temple, un punto de encuentro particular

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Puctraining Temple en Ponts
Jon Cardwell, Dru Mack y Joe Kinder, entre otros, en un día de lluvia en el Puctraining Temple Foto / Matty Hong

La que fue mujer de Wolfgang Güllich, Annette Favery, explicaba que en su casa siempre habían escaladores. Algunos se quedaban a dormir, otro simplemente pasaban por allí para tomar un café o una cerveza. Las puertas de su hogar siempre estaban abiertas.

Algo parecido sucede en el Puctraining Temple, un plafón que Patxi Usobiaga y Marco Jubes construyeron en Ponts, un pequeño pueblo de Lleida, y que se encuentra a escasos kilómetros de Oliana.

Cada día pasa por allí algún que otro escalador dispuesto a ponerse a prueba en el desplomado muro de madera, antes o después de probar, en el Contrafort del Rumbau, el último proyecto que le lleva de cabeza.

Si llueve, algo más frecuente que otros años durante esta temporada, el ambiente en este templo del entrenamiento se multiplica. Nadie quiere perder las buenas sensaciones, eso que tiene que acompañarte en el pegue decisivo. El Puctraining Temple se convierte en el punto de encuentro, el lugar donde contagiarse de fanatismo.

When it rains, it trains

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La imagen que encabeza este texto lo dice todo. Desprende ese sentimiento de pertenencia y de comunidad, cuando en un día de lluvia, aunque no se pueda escalar en roca, el arte de desafiar a la gravedad sigue siendo la excusa perfecta para divertise, entrenar y no perder la motivación.

Sin la menor duda, las puertas habrían estado abiertas también para Wolfgang Güllich en Ponts. Y en ese día de lluvia se habría tomado algún que otro café con leche, un momento que para Güllich no era un antes ni un después, sino parte de la escalada.