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Nuevos retos para el route setting

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Sergio Pastor escalador
Sergio Pastor compitiendo en la final de la Batec Boulder Party. Foto / Esteban Lahoz

A principios de marzo llegó la primera competición oficial del año donde tenía que trabajar como route setter. Fue el día 3 en La Ola, en Salamanca, donde empezó la Copa de España de Bloque 2019. Este año, las salas que organizan las pruebas de copa tienen derecho a escoger su equipo de route setters. En mi caso, equipé en La Ola y también estaré en la última cita del calendario, en Cereza Wall, el 11 de mayo.

En La Ola decidí trabajar junto a Marco Jubes, un equipador muy creativo y con el que me compenetro muy bien. Como es habitual, tuvimos que equipar dos rondas, la clasificatoria y la final.

Es difícil equipar al gusto de todos los escaladores y escaladoras. En Salamanca, por ejemplo, en el caso de la categoría femenina, donde el nivel está muy igualado, no apretamos mucho los problemas de la clasificatoria. Queríamos que todas pudieran escalar el máximo número de problemas posibles. No hubo ningún empate para pasar a la final, por lo que la estrategia que seguimos funcionó muy bien. En la masculina, apretamos un poco más sobre todo en la placa y slab.

El reglamento ha cambiado en 2019 y nos plantea nuevos retos a los route setters. La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) ha incluido las novedades que ya presentó la International Federation of Sport Climbing (IFSC) el año pasado.

“La “zona” tiene un valor superior al que se le daba antes al “bonus””

La principal novedad del reglamento FEDME es la desaparición de los “bonus”, que han pasado a ser las “zonas”. La “zona” tiene un valor superior al que se le daba antes al “bonus”. Ahora la “zona” es realmente importante y puede ser determinante en el resultado final de una competición.

Toca cambiar el chip e ir un paso más allá. En la prueba de La Ola conseguimos buenos resultados con la colocación de las zonas en algunos problemas, pero en otros no acabó de funcionar como me hubiera gustado.

Otra cuestión que decidí cuidar mucho fue el estilo de los problemas a equipar, buscando la diversidad. De esta manera, se premia a la escaladora y escalador más completo. Cada competidor tiene sus puntos fuertes y débiles. Ningún competidor consiguió resolver todos los problemas en La Ola, aunque solo quedó uno pendiente.

Rut Monsech escaladora
Rut Monsech haciendo top en uno de los problemas de la final de la Batec Boulder Party. Se puede observar que la “zona” se encuentra muy cerca de la presa de “top”. Con esto se pretende que el escalador o escaladora se esfuerce por llegar a la “zona” y que no se convierta en una presa más del problema, sino en un punto especial, ya que puede ser determinante para la clasificación final. Foto / Esteban Lahoz

Actualmente estoy en contacto a diario con equipadores oficiales de IFSC y de salas importantes, y todos coinciden en lo mismo. Va a llegar un cambio en el estilo de route setting de competición. Desde 2013, más o menos, se ha enfocado el equipamiento pensando en la coordinación: correr,  jumps, movimientos de parkour, etc. Ahora se quiere volver a la “escalada real”, sin dejar de lado todo lo anterior.

“Una vez más, los route setters tenemos que adapatarnos rápidamente a los cambios”

En competiciones importantes de muchas salas, previas a la Copa del Mundo que empezará en breve, ya nos han pedido cambiar el enfoque, minimizando el estilo de coordinación o run and jump (correr y saltar), por ejemplo. En La Ola ya aplicamos esta nueva tendencia, que vimos tímidamente en 2018 en pruebas internacionales como la de Meiringen, en Suiza.

Una vez más, los route setters tenemos que adapatarnos rápidamente a los cambios. El boulder es una modalidad de la escalada que está en plena expansión, tanto a nivel comercial como de competición, o en roca, hecho que nos obliga a todo los profesionales del sector a formarnos y aprender de forma continua. Y esto es positivo, ¡son buenos tiempos para la escalada!