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En el Chaupi Huanca

Jaume Peiró y Álex González abren ‘Big Fighter’ (750m 6c/A2)

Principal objetivo de la expedición a Perú cumplido para Jaume y Álex con la apertura de 'Big Fighter' en el espolón norte del Chaupi Huanca (4.850 metros)
Redacción
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Álex González escalando en Perú
Álex González durante la apertura de 'Big Fighter'. Foto / @couple_climbers

Jaume Peiró y Álex González están en Huaraz (Perú) desde mediados de junio. Con el primer objetivo del viaje cumplido, escalar La Esfinge, que lograron a través de La Vía del 85 (750m 6c+) el 27 de junio, decidieron afrontar el principal reto de su expedición veraniega: abrir una vía. Así ha nacido Big Fighter (750m 6c/A2), que recorrer el espolón norte del Chaupi Huanca (4.850 m) en la quebrada de Rurec.

“Llevábamos mucho tiempo queriendo empezar a realizar aperturas en nuestros viajes y de éste  no podía pasar. Así ha sido. Conocimos Rurec a raíz de la apertura de Zerain (860m 8a) por parte de hermanos Pou en la torre vecina. Una vez en Huaraz reunimos la poca información que hay sobre la zona y las vías abiertas en esta quebrada para tratar de buscar el mejor itinerario. Nos comentaron que el espolón norte del Chaupi Huanca había tenido varios intentos de anteriores expediciones sin cumbre. Nos parecía muy estético y decidimos tomarlo como objetivo”, explican Jaume y Álex, que tienen ahora 20 y 18 años respectivamente.

Álex y Jaume a los pies del Chaupi Huanca. Foto / @couple_climbersRespecto a la apertura de Big Fighter comentan que “conlleva mucha logística, material y porteos. Llevamos a la pared entorno a 70 kg de material y 240 metros de cuerda aproximadamente. Realizar una apertura de esta envergadura era una cosa nueva para nosotros, por lo que la incertidumbre de lo que podría pasar era constante.

Big Fighter consta de 16 largos (más dos largos de conexión) y según Jaume y Álex tiene una dificultad obligada de 6c/A2. La cordada cree que puede salir en libre y que el grado rondaría en el 8a+, siendo el largo 11 el más duro.

“Nos alternamos en la apertura y nuestro objetivo era poner el mínimo número de expansivos posibles. Colocamos solo 14 parabolts en 450 metros, más las reuniones, que están equipadas”

“Decidimos dividir la vía en tres partes: suelo-primera repisa; primera repisa-hombro y hombro-cumbre. El primer día subimos a la repisa donde montamos el campo avanzado y de ahí continuamos subiendo y bajando el resto de días hasta hacer cumbre y bajar. El segundo día abrimos los tres largos más difíciles de la vía y nos quedamos a un largo del hombro, así que dejamos cuerdas fijas, bajamos de nuevo a la repisa, dormimos y el tercer día abrimos los largos restantes hasta la cumbre y bajamos a la repisa de nuevo. El último día, el cuarto, solo nos quedaba por hacer cinco rápeles y volver a Huaraz. Nos alternamos en la apertura. Nuestro objetivo era poner el mínimo número de expansivos posibles y así fue. Colocamos solo 14 parabolts en 450 metros, más las reuniones, que las dejamos equipadas siguiendo la tónica de la vía de cara a futuras repeticiones”, comentan sobre los detalles de la apertura.

“Una apertura conlleva muchos más riesgos que una repetición”

Uno de los factores que han jugado un papel clave en esta ascensión ha sido la altura. La aguja donde Peiró y González han hecho cima de encuentra a una altura de 4.850 metros: “Pudimos gestionar muy bien la altura ya que habíamos podido aclimatar anteriormente en Hatun Machay, Llaca y La Esfinge. A pesar de eso, la cumbre alcanza una altura superior a la del Mont Blanc. Los factores que más influyeron en la apertura fueron físicos, ya que es un cansancio acumulado constante de levantarse pronto, pasar frío, … Y el factor psicológico. Una apertura conlleva muchos más riesgos que una repetición: posibles desprendimientos de roca (tuvimos un par), incertidumbre de lo que hay por delante y de lo que te vas a encontrar, etc. Otros factores limitantes que pudieron  truncar la apertura fueron la meteorología, la batería del taladro (sin él no podíamos montar instalaciones de rápel para bajar de la pared) y el agua”.

Jaume y Álex no se plantean un intento de liberación durante lo que les queda de expedición pero no descartan volver en un futuro. Sobre el nombre de la vía, Big Fighter, dicen que “se la hemos querido dedicar a Álvaro, el hermano pequeño de Álex. Lleva varios años luchando contra el cáncer y otras enfermedades. Es todo un luchador. ¡Por él y por todos esos niños que siguen luchando a diario para seguir adelante!

Álex González y Jaume Peiró en el Chaupi Huanca

Redacción
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