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Ander Lasagabaster, el que puede con todo

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Lasagabaster en Baltzola
Ander Lasagabaster "poniendo los puntos sobre las íes" en Baltzola. Foto / Ignacio Sandoval Burón

La vida de los humanos, como la de cualquier ser vivo, puede reducirse en esencia a nacer, crecer, reproducirse y morir; con la diferencia de que se nos supone inteligentes y podemos alterar la forma natural de algunas de estas etapas. 

En este sentido, vengo dándome cuenta de que en el colectivo de escaladores la perpetuación de la especie es, por decirlo de alguna manera, más bien exigua…

Sin embargo, ¡oh, sorpresa!. Estamos de enhorabuena. ¡¡No todo está perdido!! Los genes de los más “monos” perdurarán, puesto que varios miembros del equipo de La Sportiva se pusieron en los últimos tiempos manos a la obra para vencer las estadísticas del invierno demográfico estatal y consiguieron que varios retoños fueran alumbrados el año pasado. 

Entre ellos está Ander Lasagabaster, personaje del que ya conocíamos una supuesta sacrificada vida laboral que no debía de ser para tanto porque, continuando con su tradición familiar, propició un embarazo y alumbramiento gemelar que ahora sí que le ha puesto difícil la «conciliación escalatoria»… Hablamos con Ander y con su mujer, Leire, para saber cómo les va. 

«Es posible compaginar la paternidad con la escalada. Además, es muy gratificante. La clave está en disfrutarlo y ser capaz de evolucionar y adaptarse al cambio»

Haznos un pequeño resumen de cómo y cuándo comenzaste a escalar. 

Empecé en una escuela pequeña al lado de casa que se llama Eraña con mi cuadrilla de toda la vida (nos llamaban «Los Kamikazes de Eraña»). Eran otros tiempos, en plan aventura.

¿Siempre quisiste tener hijos o simplemente ocurrió?

Siempre he querido tener hijos. La verdad es que me apetecía mucho la faceta de padre, saber cómo sería la experiencia y completar el ciclo de mi vida de esta manera. Aunque no voy a negar que la responsabilidad que adquieres desde que tu mujer se queda embarazada da un poco de vértigo. Ni qué decir cuando nace, en este caso… nacen ¡jejeje!. 

De todas formas, yo siempre decía que con uno me conformaba. Leire tres… Y, de momento, me va ganando.

¿Tu pareja escala también? ¿Era un aliciente o un freno cuando pensábais en tener niños?

El que ella no escale a mi nivel nunca ha sido un freno en ningún sentido. Nos hemos acoplado muy bien porque compaginamos la escalada con otras muchas aficiones y facetas que tenemos en común. Ella hace sus pinitos en boulder, la cuerda ya la ha dejado… El no poderle dedicar mucho tiempo hace que el vértigo le pueda. Pero le gusta acompañarme y disfrutar de los lugares que nos ofrecen los viajes de escalada. Además, es mi fotógrafa profesional. 

En cuanto a los hijos, que ella no sea escaladora a veces me ha puesto las cosas más sencillas. Ir con gemelos recién nacidos a pie de vía igual no te deja concentrarte tanto. Hasta ahora he podido ir menos que antes a escalar, pero las veces que he ido he podido abstraerme de ello y centrarme solo en escalar.

Ander en 'SuperNuska', Baltzola
Ander afrontando los primeros tramos de ‘SuperNuska’, ¿9a+? en Baltzola. Foto / Ignacio Sandoval Burón

Habéis entrado en el mundo de la paternidad por la puerta grande. Dos del tirón y además niño y niña. ¿Con cuántos años os habéis estrenado de padres de Aetz e Izar?

La verdad es que en mi familia siempre bromeaban con la idea de que yo o mi hermana tuviéramos dos, ya que en la familia tenemos antecedentes, pero nunca lo imaginé. No se me olvidará la risa floja que le entró a Leire cuando nos lo dijeron y la cara de susto (más bien pálida) que me dijo la ginecóloga que yo tenía, ¡¡jaja!!. 

Es duro, no lo vamos a negar, pero está siendo muy gratificante. Verles a ellos, su complicidad, hace que veamos que es un regalo para toda la vida. Leire 35 y yo 37.

«Siempre he tenido claro que era mi pasión, pero que no viviría de ello. En España es algo muy complicado y sólo los mejores lo consiguen»

Cuando uno tiene un hijo supongo se es consciente de que le llevará una buena cantidad de tiempo, sobre todo durante los primeros meses. ¿Tuviste alguna inquietud antes de concebir, durante o tras el alumbramiento acerca de cómo esto iba a afectar tu carrera como escalador pro?

Cuando sabes que vas a ser padre siempre te haces muchas preguntas y ésta ha sido sin duda una de ellas. 

Al nacer, al inicio, todo era más fácil, los primeros meses, porque dormían mucho durante el día y era sencillo planificar las horas. Con el tiempo, ellos van cambiando sus hábitos y horarios y hasta que no maduran un poco no vuelves a tener claridad de cómo son y sus rutinas para poder organizarte. 

Ahora mismo, vuelve a ser más fácil esta planificación, por lo que vuelvo a estar muy motivado —aunque nunca la he perdido, solo que he tenido que amoldar el ritmo—.

¿Tuvísteis, tú y especialmente tu pareja, Leire, alguna referencia, algún apoyo de alguna otra mujer o pareja que ya hubiera pasado por ello y que os sirviera para resolver dudas?

Sin duda. Al principio unos amigos escaladores de Donosti nos ayudaron mucho y reconfortaron, ya que también tuvieron mellizos unos meses antes. Cualquier ayuda viene bien cuando eres primerizo, y sobre todo de mellizos. También tenemos una pareja en nuestro barrio que aún hoy nos apoyan mucho.

Ander reposando en 'SuperNuska'
Primer reposo de la vía, sin haber entrado en el techo. Foto / Ignacio Sandoval Burón

¿Cómo fue el embarazo? 

La verdad es que el embarazo fue muy bien. Leire estuvo muy activa hasta unos meses antes. Obviamente, al ser dos, después prefirió descansar y tomar todo con calma para aguantar el máximo posible, que suele ser uno de los problemas en este tipo de embarazos gemelares. ¡No nos podemos quejar!.

¿Cómo puede el hombre ayudar en todo este proceso?

Apoyándole en los momentos de dudas, compartiendo inquietudes y disfrutando del proceso de cambio, que es muy bonito. 

Leire, para una madre los cambios biológicos son más que evidentes. ¿Cómo los fuiste viviendo y, sobre todo, cómo recobraste la forma y el físico tras dar a luz?

Tuve la suerte de que, creo que por tema de genética, mi cuerpo se comportó muy bien. Sólo engordé de tripa y me sentía muy ágil hasta dos meses antes del parto. Iba a nadar mucho, a pasear, etc.

El parto fue natural y muy bueno, y eso ayuda muchísimo en la recuperación. Desde entonces, en casi 12 meses, no he podido hacer mucho deporte porque el día a día es frenético, pero el desgaste de la lactancia y el cuidar de dos bebés hizo que en muy pocas semanas estuviera bien.

Familia Lasaga de Carnavales en Aretxabaleta
La familia de Carnavales en Aretxabaleta. Don Pantuflo (Ander) con Zipi (Izar) y Doña Jaimita (Leire) con Zape (Aetz). Foto / Ander Lasagabaster

¿Qué es lo más difícil a la hora de mantener el equilibrio entre los hijos, el trabajo y seguir apretando?

Sobre todo el descanso. Es muy importante poder descansar por las noches sobre todo y no siempre ha sido fácil en nuestro caso, ya que Aetz es un poco guerrero. Además, es importante que los dos tengamos nuestro tiempo para nosotros, y cuando tienes dos a la vez no es siempre fácil porque siempre necesitas ayuda.

«Poco a poco y con mucho sacrificio he ido tachando algunas vías duras, incluso una FA de un 8c+/9a que he podido dedicarle a mis hijos»

¿Ya os habéis llevado a los bebés al monte? ¿A trepar o sólo a dar un paseo? Supongo que haciendo boulder todo es más fácil, pero tú que eres más de vías, ¿cómo os habéis apañado?. ¿Cuál es la intendencia extra necesaria para ir con ellos al monte?

De momento fuimos en verano a Rodellar siendo muy pequeños, y por aquí cerca a Araotz. El tener poco tiempo ha hecho que las escapadas las haya hecho yo (Ander). A pasear más veces. Poco a poco iremos yendo más, ya que es más sencillo con ellos ahora que han crecido un poco. ¿Intendencia?. Ya el carro solo es casi un 4×4 y a eso súmale todo por duplicado (hamacas, manta, comida, juguetes…) ¡La casa a cuestas!

¿Cuál es el mayor de los peligros y miedos que como padres afrontáis cuando os los lleváis a escalar?

Siempre me ha dado miedo la caída de rocas a pie de vía. Y ahora que la personalidad de mis hijos se va viendo… Aprovecho la entrevista para que alguien me recomiende un buen casco. ¡No paran!. Lo exploran todo y son muy inquietos.

Ander en medio del techo de 'Supernuska'
Saliendo de un reposo de rodillas sin manos en mitad del techo de ‘Supernuska’. Foto / Ignacio Sandoval Burón

Desde vuestra experiencia como padres primerizos, ¿tenéis algún consejo para aquellos escaladores que estén pensando en tener hijos o ya los tengan?

Que se tomen las cosas con calma, que obviamente cambia pero, que todo pasa (y más rápido de lo que uno piensa) y es posible compaginar la paternidad con la escalada. Además, es muy gratificante. La clave está en disfrutarlo y ser capaz de evolucionar y adaptarse al cambio.

Seguro que seguiréis queriendo ir a escalar todo lo que podáis. ¿Habéis pensado qué estrategias emplearéis para que no acaben aborreciéndolo?

En este caso tenemos suerte porque tenemos también otros hobbies. No al mismo nivel, pero no creemos que vayan a odiarlo. Los viajes y el compartir con amigos, seguro que les hace ver la escalada como algo divertido. Luego que ellos mismos elijan y decidan.

¿Qué ocurriría si la opción vital de los peques torna por unos derroteros muy distintos? ¿Estáis preparados para, por ejemplo, llevarles al partido de fútbol o baloncesto cada domingo en vez de ir al monte?

Claro que sí. La semana tiene muchos días. Leire jugaba al baloncesto y yo al fútbol, así que…

Llevas muchos años en un trabajo físico en Oñati (Euskadi) y algunos menos esponsorizado. ¿Te planteaste alguna vez intentar vivir exclusivamente de la escalada? 

Nunca he pensado en ello. Siempre he tenido claro que era mi pasión, pero que no viviría de ello. En España es algo muy complicado y solo los mejores lo consiguen. Yo estoy más que satisfecho con lo que he conseguido y en el apoyo que recibo de las marcas que me esponsorizan.

«La motivación sigue a tope, aunque hay que amoldarse al día a día y lo que conlleva el ir haciéndose mayor y tener más responsabilidades»

Ander chapando en 'SuperNuska'
Chapando antes de salir del techo a la sección dura de regletas. Foto / Ignacio Sandoval Burón

Supongo que a nivel de rendimiento tener unos niños de tan corta edad se nota. ¿Cómo lo llevas hasta ahora, sigues tachando grados semejantes o has bajado algo?

Ha sido algo más irregular, pero poco a poco y con mucho sacrificio he ido tachando algunas vías duras, incluso una FA de un 8c+/9a que he podido dedicarle a mis hijos. Este año estoy retomando un viejo proyecto que dejé justo cuando nacieron.

¿Cómo ha evolucionado tu relación con los espónsors? ¿Han seguido apoyándote en este tiempo en que has estado más liado con el embarazo?

Estoy muy contento de cómo me han tratado hasta ahora. No he podido dedicar mucho tiempo a las redes sociales ni he estado tachando con la misma asiduidad y ellos han seguido estando ahí. Creo que la clave está en que ellos no me patrocinan solo por mis logros sino por lo que soy y cómo soy. Eso gratifica aún más. 

Llevas unos cuantos años apoyado por La Sportiva y supongo que has testado todos o muchos de los modelos de sus pies de gato. ¿Cuáles son tus preferidos y para qué terreno de juego empleas cada uno de ellos? 

Mis favoritos son los Solution por su polivalencia. Me van bien en todo tipo de escaladas. Con los Otaki me siento muy a gusto en placas verticales, cuando el canteo es muy necesario. 

¿Sigues manteniendo la misma motivación de cuando eras más joven? 

La motivación sigue a tope, aunque hay que amoldarse al día a día y lo que conlleva el ir haciéndose mayor y tener más responsabilidades. Aún así, no pierdo las ganas y espero dar guerra muchos años.

«Siempre es más fácil que alguien te entrene y saque tu potencial que hacerlo uno mismo, ya que a veces corres el riesgo de pasarte de rosca o sobreentrenar’«

Ander en el crux de 'SuperNuska
Afrontando el que quizás sea el ‘crux’ de la vía. Una sección de microregletas tras unos 30 metros muy físicos. Foto / Ignacio Sandoval Burón

Y entrenando, ¿sacas el tiempo y la motivación suficientes? 

Desde que nacieron los pequeños he tenido que dejar de entrenar como hasta ahora, de manera específica. Poco a poco espero poder ir retomándolo. Ahora mismo, intento sacar el mayor partido al tiempo que tengo disponible. Normalmente hago bloque con la gente que está en el plafón.

Creo has pasado por varios entrenadores. ¿Qué has notado como diferente entre cada uno de ellos?

Cada maestrillo tiene su librillo y durante estos años he podido aprender de cada uno de ellos. Me han aportado diferentes cosas. La verdad es que me ha venido muy bien porque siempre es más fácil que alguien te entrene y saque tu potencial que hacerlo uno mismo, ya que a veces corres el riesgo de pasarte de rosca o sobreentrenarte. Aunque en la base todos eran similares, sí que cada uno tenía diferentes tipos de ejercicios, centrándose en métodos diferentes. 

¿Qué planes tienes para 2019?

Primero intentar conseguir escalar tres veces por semana en roca. Y después retomar un proyecto de 9a+ en Baltzola que me tiene muy motivado. Veremos cómo va la cosa. Por lo demás, ¡seguir escalando y encadenando todo lo que pueda!

Si tuvieras una máquina del tiempo, ¿habría algo por lo que querrías volver atrás para cambiarlo?

Quizá pequeñas chorradas pero, en líneas generales, soy consecuente con lo que hago y estoy satisfecho con mi vida. 

Haznos una playlist con las 10 canciones que más te motiven ahora mismo. 

Ahora mismo ni para playlist estoy. Ahora bien, la radio me mantiene al día. 

Lasagabaster asegurando en Baltzola
Ander asegurando. Foto / Ignacio Sandoval Burón

Preguntas rápidas a Ander Lasagabaster

Edad: 38 años.

Altura: 179 cm.

Envergadura: 189 cm.

Peso: 68 kg.

Zona de escalada favorita: Céüse

Lugar que querrías visitar: Kalymnos.

Comida preferida: Chuletón.

Películas que recomendarías: Seven, El Maquinista El Señor de los Anillos.

Libros que regalarías: El Principito, Obabakoak o Los Pilares de la Tierra.

Referentes en la escalada y/o en la vida: Muchos equipadores cercanos que hacen que podamos seguir escalando. Y cuando empecé a escalar quien me gustaba era Wolfgang Güllich.

Puntos fuertes escalando: Envergadura y resistencia.

¿Y los débiles?: Bloque y fuerza de dedos.

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