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La Copa del Mundo de Dificultad desde dentro

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Route setting en Chamonix 2019
Trabajos de route setting previos a la celebración de la Copa del Mundo de Dificultad y Velocidad en Chamonix 2019. Foto / Quim Hernández

A día de hoy, la escalada de competición cuenta con una base sólida y una experiencia de 30 años, desde que en 1989 se organizó la primera Copa del Mundo de Dificultad. La primera prueba se celebró en Leeds (Inglaterra) y los ganadores fueron Jerry Moffat y Robyn Erbesfield. La segunda cita quizás la recuerden algunos de los que lean estas líneas, y es que se disputó en La Riba (Tarragona), donde ganaron Simon Nadin e Isabelle Patissier.

Poder trabajar puntualmente dentro de la estructura de la copa no es fácil… Después de años de experiencia y formación como árbitro, me surgió la oportunidad de realizar prácticas como Continental Judge Aspirant en la tradicional prueba de la Copa del Mundo de Dificultad y Velocidad que se celebra cada mes de julio en Chamonix (Francia).

Llegado este punto debo mirar hacia atrás por un momento. Hace 11 años completé el curso de árbitro autonómico y a continuación la correspondiente habilitación en competiciones nacionales. A partir de ahí, «a hacer la maleta»: 90 competiciones arbitradas a la largo y ancho de la Península y parte de Europa. Entremedio, responsabilidades como presidente de jurado, árbitro de clasificaciones y actual formador estatal de árbitros. Con todo este bagaje fui escogido para realizar el curso de árbitro continental, aprobé con más de un 80% de respuestas correctas y así pude realizar las prácticas en Chamonix.

A pesar de haber arbitrado en varias ocasiones en Copa de Mundo y en el Campeonato del Mundo de Gijón en 2014, la dimensión y responsabilidad actual es diferente.

Quim Hernández árbitro IFSC
Quim Hernández, autor de este artículo, en la mesa de árbitros durante la competición de Chamonix. Foto / Col. Johannes Altner

La Copa del Mundo de Dificultad desde dentro

Una prueba de Copa del Mundo tiene dos componentes o piezas fundamentales: la organización (en Chamonix, la Federación Francesa de Montaña y Escalada) y el staff técnico de International Federation of Sport Climbing (IFSC), compuesto por los route setters y los árbitros. Además, hoy en día podríamos hablar de una tercera pieza, que sería el equipo encargado de la retransmisión en streaming, con un responsable que hace las funciones de maestro de ceremonias, y que de acuerdo con la organización y el equipo arbitral, marca el tempo. Al final, todos trabajan conjuntamente.

Para que una competición funcione, estas tres partes han de tener una comunicación muy fluida y continua. No funcionaría, por ejemplo, si los equipadores hicieran su trabajo a espaldas de los árbitros o si la organización tomara decisiones sin comunicarlo a resto de actores implicados.

La palabra «equipo» cobra una importancia capital en un evento de estas características. Todos los implicados saben qué tienen que hacer, se respetan y dejan hacer a los demás en el marco de sus competencias, pero constantemente hay comunicación. Cabe destacar que los medios materiales y humanos en este tipo de eventos son sustanciales. Estamos hablando de recursos económicos importantes. Aunque no nos engañemos, nada comparado a los deportes de masas. No es necesario citar ninguno, ¿no?.

Por la parte que me toca, dentro del equipo técnico de la IFSC tenemos:

  • Delegado IFSC. Se encarga de aspectos técnicos y trabaja estrechamente con la organización, realizando tareas que van, por ejemplo, desde medir el muro de velocidad para homologar un récord, velar por el equipo médico, hasta prestar ayuda en la realización del streaming.
  • Presidente de la competición. Sobre éste recae toda la responsabilidad del desarrollo de la competición. Realiza las reuniones técnicas antes de la competición con todos los mánagers y escaladores, así como las reuniones con todos los árbitros.
  • Árbitros IFSC. Árbitros internacionales encargados de supervisar el trabajo de los árbitros nacionales, publicar los resultados, recibir reclamaciones (si las hay) y supervisar y ejecutar cambios importantes que pueda haber en los horarios de la competición.
  • Árbitros nacionales. Encargados de dar las puntuaciones a los competidores. Trabajan a las órdenes de los árbitros IFSC.

Desde mi punto de vista, si cada uno cumple con su parte, el engranaje todo funciona perfectamente. Parece una obviedad, pero el staff técnico no debe tener ningún protagonismo, lo mportante son los escaladores y escaladoras.

Pongamos un ejemplo: un competidor ha utilizado una chapa del rocódromo como apoyo, algo antirreglamentario. En este caso, se deja al escalador acabar su intento y cuando baja se le comunica de forma muy educada que se revisará el vídeo. Nunca una palabra de más, siempre con educación y serenidad. El árbitro ha hecho su trabajo pero queda en un segundo plano.

Mánagers en Chamonix 2019
Mánagers de las distintas selecciones atentos durante el desarrollo de la competición. Foto / Quim Hernández

Hay decisiones que pueden ser erróneas. Por ese motivo existen las reclamaciones, donde el Delegado IFSC y el Presidente del Jurado toman la decisión final. Hay decisiones que pueden significar estar o no en el podio, o pasar o no una ronda clasificatoria. Ante una reclamación, en general, los mánagers y escaladores de los equipos nacionales son muy profesionales y acatan las decisiones.

Mi tutor dice: «No hay decisiones buenas o malas, hay decisiones». Y es así cuando estamos en una situación al límite del reglamento.

El route setting

Hoy en día el nivel de los atletas es enorme y muchos países han realizado esfuerzos realmente considerables para tener escaladores muy preparados y fuertes en competición.

El rendimiento en la competición depende de cada atleta, pero hay algo que puede afectar, positiva o negativamente, al conjunto de la prueba forma sustancial. Una de las figuras más importantes dentro del staff técnico de la IFSC es el route setter.

El equipo de route setters está formado por tres personas, que muchas veces cuentan con otros asistentes y probadores de las vías. Los tres pilares son el jefe de equipadores y dos equipadores más.

Es obvio que si en una vía de dificultad tenemos un crux duro, muchos escaladores o escaladoras quedarán ubicados en posiciones alrededor del crux. Los route setters conocen el nivel de los atletas, y una clasificación perfecta, sin empates, haría más fácil el trabajo para todos, pero es casi imposible que suceda ante el actual nivel de competición. El factor sorpresa siempre puede aparecer y es uno de los atractivos de la escalada de competición.

Ambiente público en Chamonix 2019
Ambiente en Chamonix una hora antes del inicio de las finales de dificultad. Foto / Quim Hernández

El streaming, la tercera pieza

En términos generales, para mí ha sido una gran experiencia, llena de responsabilidad. A partir de ahora espero estar presente en más pruebas internacionales y poder aportar mi saber hacer.

Antes de acabar, no podemos olvidarnos de la tercera pieza: el streaming. Todas las partes están comprometidas al cien por cien para que la retransmisión sea un éxito. Hasta hace unos años los streaming de la Copa y Campeonato del Mundo eran bastante precarios, pero desde la celebración del último campeonato, disputado en Innsbruck (Austria), en 2019, todo ha cambiado.

A partir del 11 de agosto se disputará el Campeonato del Mundo de Escalada en Hachioji (Japón). Allí se trabajará más que nunca para que la retransmisión sea lo más atractiva posible para el público no escalador y que la clasificación de los atletas se entienda claramente. Este último aspecto es una de las carencias en las retransmisiones y desde la organización de Hachioji tienen claro que debe mejorarse.

El perfeccionismo organizativo nipón, los route setters, árbitros y los realizadores del streaming se emplearán a fondo. Todo para tener el mejor campeonato posible. Los ojos del Comité Olímpico Internacional estarán bien abiertos, la escalada será olímpica por primera vez en Tokio 2020 y nada puede dejarse al azar.