En las entrañas de la tierra

‘Black Cave’ (420m A4/V+), la última locura subterránea de Pelut y Nofre

David Palmada "Pelut" y Ernesto Belenguer "Nofre" vuelven al mundo subterráneo para abrir 'Black Cave', en la gran bóveda de la sima de la Torca del Carlistaen, en el Valle de Karrantza (Bizkaia)
Redacción
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Pelut y Nofre en Black Cave
David Palmada "Pelut" y Ernesto Belenguer "Nofre" en una de las reuniones de 'Black Cave'. Foto / David Palmada

David Palmada «Pelut» y Ernesto Belenguer «Nofre» han repetido experiencia bajo tierra un año después de sorprender a propios y extraños con la apertura de Black Hole (475m A4). En esta ocasión la vía se llama Black Cave, tiene 420 metros, alcanza dificultades de hasta A4/V+ y se encuentra en la gran bóveda de la sima de la Torca del Carlista, en el Valle de Karrantza (Bizkaia).

La cordada pasó 12 días consecutivos del pasado verano dentro de la sima, en la llamada «sala GEV», la sala subterránea más grande localizada bajo superficie y la segunda en volumen superada únicamente por la Salle de Verna, en Francia.

«Pelut» dice que «a nivel logístico fue sencillo, y más con la experiencia adquirida en Black Hole, donde pillamos muchísimo. Aquí lo único que hicimos con Ernesto fue tomárnoslo con más calma e ir a intentar disfrutar más que a sufrir. En Black Hole fue al revés, así que sabiendo las carencias de la otra movida lo único que hicimos aquí fue mejorarlas».

«Hay factores añadidos que le dan un plus de intensidad al juego: oscuridad, silencio, frío, aislamiento y una larga lista de cosas que hacen que todo se intensifique más»

Sobre la dificultad de Black Cave, le preguntamos a «Pelut» si cuesta más establecer unos grados debido al carácter de la escalada, contraria a lo que estamos acostumbrados: «Para mí la graduación es igual, no deja de ser escalada artificial, aunque hay unos valores añadidos que hacen que todo se magnifique y sea muchísimo más intenso. Normalmente, cuando escalo largos duros vibro y disfruto al mismo tiempo. Río, grito o canto, debido a la euforia y a la adrenalina que corre por mi cuerpo, que al final es lo que busco en mis escaladas. Pero ahí abajo todo eso se paraliza un poco y en todos los largos, por sencillos que fueran, tenía el cuerpo en alerta máxima, con todos los sentidos a tope. Cualquier ruido o movimiento me producía escalofríos. No sé cómo graduar esto».

Pelut haciendo escalada artificial
«Pelut», con cara de satisfacción, en plena apertura de ‘Black Cave’. Foto / David Palmada

El último largo de la vía es el que le da la máxima dificultad a Black Cave, A4. Un largo al que la cordada ha llamado «la muerte blanca». «Es un largo duro, con muchísimo barro blanco que casi te impide progresar. Al final te das cuenta que hundiendo los pitones medio metro dentro del barro aguantan lo justo para poder superarte un poco y seguir hundiendo más clavos hasta poder lograr un emplazamiento mejor. En estos largos no puedes fallar ni dudar, reina mucho el equilibrar pesos y fluir, tener fe en ti mismo. Haber vibrado muchas veces antes de enfrentarte a un largo así. Hay factores añadidos que le dan un plus de intensidad al juego: oscuridad, silencio, frío, aislamiento y una larga lista de cosas que hacen que todo se intensifique más. Ahí abajo no llegan los helicópteros. Ya sabes…», explica «Pelut» dejando bien claro a qué se enfrentaron en la sima.

«Lo que yo busco en mis escaladas aparte de lo que comentaba, es vibrar y disfrutar, sobre todo disfrutar todos y cada uno de los segundos que dure la movida. En Black Cave ha sido así»

La escalada artificial es una disciplina minoritaria a día de hoy y en un terreno subterráneo a poca gente, o quizás a nadie más que a David Palmada y Ernesto Belenguer, se la pasa por la cabeza. «Pelut» reconoce que le motiva casi todo, «sobre todo líneas imposibles o muy acrobáticas. El tema es muy sencillo. Black Hole fue una llamada, un amor a primera vista. Cuando vi la foto del pozo por primera vez me dije a mí mismo que quería escalar ese pozo infernal, así, sin más. Por el simple hecho de lo estético y elegante que es y por experimentar nuevas sensaciones que me sacasen de mi zona de confort. Y así lo hice. Pagué un precio muy alto. Nueve días de puro sufrimiento i un 0,002 por ciento de disfrute. Eso sí, ahora es muy guay decir: «Si tío, nosotros escalamos el puto Black Hole», pero en realidad lo que yo busco en mis escaladas aparte de lo que comentaba, es vibrar y disfrutar, sobre todo disfrutar todos y cada uno de los segundos que dure la movida. En Black Cave ha sido así».

Escalada artificial en la vía Black Cave
«Nofre» progresando en ‘Black Cave’. Foto / David Palmada

La apertura de Black Cave ha tenido un doble fin. El de poder escalar la bóveda pero también el de aportar información sobre las partes altas de la cueva para futuras exploraciones espeleológicas: «Cuando Andeka y Robert me propusieron este reto super que sería una de esas escaladas con las que sueño muchas veces», reconoce Palmada.

Respecto a los próximos objetivos, «Pelut» comenta: «Intento no hacer planes de futuro. No puedo. Me gusta que las cosas surjan sin buscarlas y si la vibra es buena la sigo y si no, a otra cosa mariposa. Lo único que espero es que toda esa gente que me apoya y está conmigo tanto en las movidas físicas como virtuales siga estando ahí. Con ellos todo es el doble de intenso y sin ellos no tendría ningún sentido».

topo Black Cave escalada artificial

Redacción
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