17 de julio de 2024

En Montserrat

Adrià Solera escala en libre el largo de A3 de ‘Lusilla-Gil-Casanovas’ y propone 8b

El catalán libera uno de los techos más conocidos de Montserrat, localizado en la zona de Gorros. Su propuesta de 8b en libre abre el camino a una escalada de estilo atípico en este macizo

Adri Solera escalando la Lusilla-Gil-Casanovas
Adri Solera en libre en el techo de la 'Lusilla-Gil-Casanovas'. Foto / Col. Adri Solera
 

Adrià Solera realizó la primera ascensión en libre del techo de la Lusilla-Gil-Casanovas (150m V+/A3) el pasado mes de septiembre, en Montserrat. El catalán, guía de escalada especializado en la escalada clásica y deportiva en este macizo, tenía en mente el proyecto desde hace años. El largo del techo es el tercero y clave, con una dificultad de A3 si se escala en el estilo original. Solera ha propuesto una dificultad de 8b para la versión en libre.

La Lusilla-Gil-Casanovas está localizada en la Gorra Marinera, en la zona de Gorros, y fue abierta por Miquel Lusilla, Agustí Gil y Jaume Casanovas, en 1965. «Fue una de las primeras propuestas de A4, seguramente debido a que era uno de los únicos techos de Montserrat que no estaban totalmente burilados y debido a la inexistencia de friends, empotradores y plomos en aquella época, la cosa se debía complicar», explica Solera.

El guía residente en Monistrol de Montserrat recuerda que fue su padre quien le habló por primera vez de esta vía: «Él la hizo en 1972 y recordaba que tenia las presas suficientes como para poder escalarse en libre. Un día, hablando con Guille Cuadrado, me dijo que la había probado un día y que como mínimo le había parecido 8b. Todo esto me dio la motivación suficiente como para intentarla».

Solera es un escalador a la que gusta descubrir lugares poco masificados y reconoce que disfruta buscando métodos en paredes donde no hay rastro de goma ni magnesio. Además, «este verano tuve que quedarme en casa. Mi compañera estaba embarazada y tuve que buscar un proyecto cerca, que estuviera bien arriba en Montserrat, para soportar el calor de este pasado verano».

Respecto al estilo de la Lusilla-Gil-Casanovas, Adrià recalca que «es completamente atípica en Montserrat. Predominan los empotramientos de rodilla sobre un pequeño diedro fisurado en el techo, al que sigue un reposo de dos rodillas, boca abajo, y para  finalizar, ya en una sección equipada en Ae, llegan unas remadas entre presas bastante buenas, incluyendo un movimiento de un bidedo corto».

Esta línea es la más dura que ha liberado Adrià Solera. El largo de A3 «tiene tacos de madera y pitones que no entiendo muy bien cómo aguantan, pero se pueden complementar muy bien con un juego de friends hasta el 2 de C4. El tercer largo se empieza a escalar desde una gran cueva, con el suelo muy cerca en la primera mitad. Ahí tuve que asegurarme con más piezas de las que me habría gustado, sobre todo tres friends clave. El apoyo incondicional de Julio Solera, Marc Pagalday y Carles Brascó fue determinante también».

Adrià Solera, escalador todoterreno

Adrià Solera tiene 32 años y practica multitud de disciplinas en el ámbito de la escalada. «El boulder me motiva desde los últimos ocho años a raíz de un viaje con Iker Pou y otros amigos a Rocklands (Sudáfrica). La escalada deportiva la practico desde hace unos quince años con bastante continuidad. Seguramente es la disciplina a la que más tiempo le dedico, ya que durante los últimos años me ha motivado buscar y equipar vías, todas prácticamente entre el 8a y el 9a. La escalada en pared fue mi primer contacto con el mundo vertical. Mis padres hacían mucha montaña y cuando era pequeño de vez en cuando escalábamos agujas en montserratinas. Es una costumbre que mantengo hasta el día de hoy».

La mayoría de ascensiones deportivas destacables de Solera se encuentran en Montserrat. A lo largo de todos estos años ha encadenado vías como Sácate la Peluca Antonio 8c, en el Braç de la Mòmia; Oxitocina 8c?, en La Calavera; Ébola 8b+, en el Clot del Tambor; o Fumanchu 8b+, en Les Guilleumes.

En pared recuerda «la ascensión  en libre y a vista de Pepe Rayo, en la Pared del Libro Abierto, en Ordesa». La actividad de Adrià Solera no para y dice que tiene «cosas miradas para escalar en libre en la zona de Agulles, Aeri y Diables. También proyectos de escalada deportiva, la mayoría equipados junto a Carles Brascó o solo».