20 de octubre de 2026

Trad is rad

Lara Neumeier hace historia con la primera ascensión femenina de ‘Rhapsody’ E11 7a

Veinte años después de que Dave MacLeod abriera 'Rhapsody', la escaladora alemana es la primera mujer que encadena una de las vías de escalada tradicional más emblemáticas del mundo

Lara Neumeier escalando en Dumbarton Rock
Lara Neumeier en 'Rhapsody' E11 7a. Foto / Sam Pratt - Red Bull Content Pool
 

Lara Neumeier ha hecho historia en la escalada tradicional al hacerse la primera ascensión femenina de Rhapsody (E11 7a / 8c+ trad), una de las vías más emblemáticas y exigentes del trad a nivel internacional. Situada en Dumbarton Rock (Escocia) , la vía fue establecida por Dave MacLeod en 2006 y se convirtió en la primera propuesta de la historia graduada como E11.

Neumeier encadenó la línea el pasado 7 de octubre, tras invertir 16 días de trabajo repartidos en dos viajes a Escocia. Esta ascensión llega justo 20 años después de la primera de MacLeod y supone un nuevo hito en la progresión de la escalada tradicional femenina.

16 días de trabajo para conquistar una de las vías más exigentes del trad

Rhapsody combina una escalada técnica de gran dificultad con presas pequeñas, movimientos comprometidos y la exigencia psicológica de progresar por encima de las protecciones flotantes. Un conjunto de factores que la han convertido, durante las últimas dos décadas, en uno de los grandes desafíos de la escalada tradicional.

A lo largo de estos años, algunos de los nombres más destacados de la disciplina han conseguido repetirla, entre ellos Sonnie Trotter, Steve McClure, James Pearson y Jacopo Larcher.

Para Neumeier, el proyecto comenzó a tomar forma en la primavera de 2025, después de encadenar Psychogramm 8b+, una exigente vía de autoprotección situada en Bürser Platte (Austria).

«Después de escalar Psychogramm, me entraron muchas ganas de explorar más vías de este estilo. Me encantó el desafío mental y el proceso de descifrar los movimientos y las colocaciones de las protecciones en top-rope, ganar confianza y prepararme finalmente para intentar la vía de primera, a pesar de las consecuencias de una caída», explica la alemana.

La experiencia despertó su interés por encontrar un objetivo todavía más exigente. Rhapsody llevaba tiempo rondándole la cabeza, especialmente desde que Jacopo Larcher la encadenó en 2016.

Dos viajes a Escocia para preparar la ascensión

El primer contacto de Neumeier con la vía llegó en abril de 2026, cuando viajó a Dumbarton Rock junto a Nemuel Fuerle. Disponía de apenas siete días y el objetivo principal era comprobar si la ruta estaba a su alcance.

Las condiciones meteorológicas complicaron el trabajo desde el principio. La lluvia dejó buena parte de la línea mojada, aunque finalmente consiguieron secarla utilizando toallas y pudieron trabajar todos los movimientos.

Tras cinco jornadas en top-rope, Neumeier había resuelto las secuencias y las colocaciones de las protecciones. Los primeros intentos de primero también resultaron prometedores, suficientes para convencerla de que el proyecto era posible.

Durante el verano, la alemana completó la Alpine Trilogy y dedicó tiempo a la escalada de varios largos y a la autoprotección en Noruega. Sin embargo, Rhapsody seguía presente en sus planes.

A finales de septiembre regresó a Escocia, después de cuatro o cinco semanas de preparación específica. Durante nueve días se centró en enlazar secciones, perfeccionar las secuencias y acumular intentos de primero, con entre uno y cuatro intentos diarios.

«Me di cuenta de que era la vía más difícil que había intentado nunca. Es una escalada técnica, con algunos movimientos de gran envergadura, pero encontré una secuencia que me funcionaba, aunque el paso clave resultaba muy inseguro por los minúsculos apoyos para los pies», relata.

El esfuerzo acumulado, unido a las largas jornadas de frío y viento escoceses, hizo necesario parar durante dos días para recuperar fuerzas. La pausa resultó decisiva: en su regreso a la pared, Neumeier consiguió enlazar de primera todo el muro superior desde el reposo hasta la reunión final, un avance que reforzó su confianza.

Una ascensión histórica el 7 de octubre

Con buenas condiciones meteorológicas y después de calentar en top-rope, Neumeier decidió lanzarse a por la ascensión definitiva el 7 de octubre.

El intento estuvo a punto de terminar antes de tiempo. Un tramo inesperadamente mojado en la fisura inferior provocó un resbalón que consiguió controlar. A partir de ahí, la escaladora pudo mantener la concentración y superar las secciones más exigentes de la parte superior hasta alcanzar la cima.

Como exige la escalada tradicional, Neumeier colocó todas las protecciones durante la ascensión.

«Dominar la presa final y superar el filo de la pared fue una sensación increíble. Estar de pie en la cima de Rhapsody me hizo sentir inmensamente feliz y orgullosa», explica.

La escaladora reconoce que nunca había dedicado tanta energía, trabajo y determinación a una vía. La mezcla de nervios, ilusión y deseo de encadenarla había acompañado todo el proceso.

«Rhapsody me recordó lo importante que es confiar en una misma y que intentar cosas difíciles te permite descubrir hasta dónde puedes llegar y en qué aspectos todavía puedes mejorar», añade.

Una semana especial en Dumbarton Rock

La ascensión de Neumeier coincidió con unos días especialmente intensos en Dumbarton Rock. El británico Buster Martin había conseguido encadenar Rhapsody unos días antes, mientras que Nemuel Fuerle, compañero de Neumeier durante el proyecto, encadenó también la vía unas horas después de la alemana.

Más allá del logro deportivo, Neumeier destaca el ambiente que se generó alrededor de la vía y el apoyo recibido por parte de la comunidad local.

«Trabajar en la ruta junto a Buster y Nemo fue muy divertido. Ver a Buster encadenarla unos días antes y a Nemo hacerlo apenas unas horas después de mi ascensión fue increíble. Los escaladores locales fueron muy hospitalarios y nos apoyaron muchísimo», señala.

Veinte años después de que Dave MacLeod abriera una línea que redefinió los límites de la escalada tradicional, la primera ascensión femenina de Rhapsody añade un nuevo capítulo a la historia de una de las vías más icónicas de la disciplina.

 

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