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Un alumno de 10

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cartel no arrojar basura zona escalada
A pesar del aviso, encontramos mucha basura a pie de vía Foto / Ivan Torres

¿Quién no tiene algún amigo que se dedica a quejarse y a opinar sobre un montón de temas que, a menudo, desconoce?

¿Quién no ha oído nunca, en un bar cualquiera, el típico individuo poseedor de la verdad absoluta que, con su torcida vara de medir, predica que todo está perdido y que el mundo de la escalada se va a pique?

Yo mismo podría nombrar muchos de los que destruyen sin proponer después, e incluso algún derrotista que dice que cualquier esperanza es vana si hablamos de sostenibilidad en el mundo de la escalada.

Por un lado comentan las continuas prohibiciones relacionadas con la nidificación. Cuando no sabes qué decir te cogen con lo de que el monte está lleno de basura y, mientras piensas cómo responder inteligentemente, dicen que hace años el número de escaladores era infinitamente menor y ahora no se cabe en los sectores.

Podemos plantearnos darle la razón al individuo y continuar mirando hacia otro lado. Al fin y al cabo es lo mas fácil y yo, dentro de cincuenta años, ya estaré en el hoyo.

También podemos reflexionar y caer en la cuenta que este individuo sólo tiene parte de razón y que, con el esfuerzo de los implicados, quizás se pueda salvar el asunto y continuar disfrutando de la escalada (e incluso dejar un buen legado para la próxima generación de escaladores).

“Prohibido escalar” es el nombre de un documental que trata sobre la convivencia entre los escaladores y las aves que anidan en nuestras paredes. En el mismo, se explica (entre otras) la iniciativa del Parc Natural de la Muntanya de Montserrat, llegando a un acuerdo que respeta a ambas partes.

Prohibiciones levantables según cómo, donde y cuando aniden los ejemplares de especies protegidas; una plataforma virtual donde se informa al escalador de qué zonas están temporalmente prohibidas (y porqué); y algunas otras interesantes aportaciones que ponen de manifiesto que, en este aspecto, el individuo del bar está equivocado. Sólo es cuestión de respetar esas restricciones.

Cuando le hayas respondido todo esto al “acomodado en la derrota”, volverá al tema de la basura. Ése es el más fácil de solucionar. El proverbio dice que no es más limpio aquel que más limpia sino aquel que menos ensucia.

Cuesta pensar que formamos parte de un todo y que todos somos iguales, aun así, noveno grado onsight y quinto grado ensayado tienen los mismos derechos en la montaña y, por tanto, las mismas obligaciones. Sólo hay que irse dejando el paisaje igual (o mejor) que cuando hemos llegado. Eso implica no tirar nada al monte.

“Da igual, ¡esto es biodegradable!” te dirán muchos. Si todos los que vamos a escalar al conocido sector de deportiva Contrafort de Rumbau, en Oliana, dejamos la piel de nuestros plátanos a pie de vía, patinaremos antes de llegar siquiera a tocar la pared. Llevémonoslo todo.

contendor basura Siurana 2010
La basura no vuelve sola a casa. Imagen tomada en Siurana en 2010 Foto / Ivan Torres

Eco’n’tainer es un recipiente ideado por un experimentado escalador que hizo esta misma reflexión antes que yo y quiso combatir el “conformismo basuril”. Consiste en una pala (para enterrar las heces) y una bolsa de plástico duro reutilizable donde ir poniendo los residuos que generamos en el sector.

Con estos argumentos el fatigoso personaje disparará su último (esperemos) cartucho.
“¡Si fuésemos los mismos que hace cuarenta años no haría falta toda esta parafernalia!”. En esto tiene razón, resulta obvio que la masificación de la escalada afecta en todos los aspectos hasta aquí comentados y no “somos los mismos que cuando empezamos”.

Sin embargo, este factor es imparable y, con los años, el monte se llena de gente y de movimiento. Gente nueva en el terreno. Es fundamental la educación previa antes de la colonización absoluta de nuestros queridos rincones. Cursos de formación que, además de las indispensables nociones de seguridad, expliquen los valores necesarios y el respeto por la montaña como una parte tan importante como cualquier otra.

Siempre se acumula la gente en los mismos sectores y creo que es conveniente recordar que, por suerte, tenemos muchísima roca en nuestro país. Quizás en el sector a la vuelta de la esquina el grado esté más apretado y no encadenaremos nuestro máximo grado. ¡Oh, no podremos exhibir en las redes sociales nuestras increíbles habilidades en la pared!. Pero os puedo asegurar que en la variedad está el gusto y, sin duda, vale la pena descubrir.

Recientemente un amigo profesor me explicó que, en los institutos, los adolescentes de actitud chulesca y pasota triunfan socialmente frente a los que realmente están motivados por hacer las cosas bien. El 10 queda reservado a aquellos que, con su actitud, consiguen contagiar a todos los demás a intentar esforzarse para mejorar.

Esfuérzate en hacer las cosas bien y anímate a combatir ese derrotismo que nos lleva por el camino de la amargura. Sé un alumno de 10 y predica con el ejemplo.